Familiares de Pablo Medina están disconformes con actuación oficial

Al cumplirse el primer aniversario del asesinato del periodista Pablo Medina y su asistente Antonia Almada, el programa Acción Radio, trasmitido por radio Fe y Alegría 1300 AM, entrevistó a Francisco Medina, hermano del corresponsal del diario ABC Color. Medina señaló que si bien la investigación del crimen se encuentra en la etapa final y el presunto autor intelectual, el exintendente de Ypehú Vilmar «Neneco» Acosta, se encuentra en proceso de extradición, los familiares se encuentran muy disconformes con la actuación de las autoridades jurisdiccionales, pues no hay datos ni señales sobre el paradero de quienes serían los autores materiales, que aún se encuentran prófugos.

Entre estos una de las personas que viajaba en la camioneta con los dos fallecidos, y que resultó ilesa del ataque, reconoció a Wilson Acosta, hermano de Vilmar, como uno de los atacantes.

Medina refirió que este primer aniversario encuentra muy golpeada a la familia, con su madre, Ángela Velázquez, fallecida en enero de este año al no poder resistir más el golpe del asesinato de su tercer hijo en similares circunstancias.

Antes de Pablo, en 2001 fue asesinado Salvador en la localidad de Capiibary, departamento de San Pedro, en una zona y en un momento en que la deforestación avanzaba galopante para la instalación de haciendas (en cuyos fondos abundan las pistas de aterrizajes clandestinas) y sojales, además del tráfico de rollos. En 2003, en la zona de Katuete, en el departamento de Canindeyú, fue asesinado Salomón, en un crimen que, de acuerdo a las versiones, ya guardaría relación con los trabajos de Pablo en la zona, principalmente relacionados al tráfico de drogas y la participación en el ilícito negocio de políticos locales, la llamada narcopolítica.

En un acto realizado ayer en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), Santiago Ortiz, señaló que no es casualidad que durante este gobierno se registren los mayores índices de asesinato de periodistas, pues los grupos del crimen organizado se sienten en el poder.

El gremialista repudió la impunidad reinante en el país no solo en el caso de trabajadores de prensa asesinados, sino también en los crímenes de la dictadura, el marzo paraguayo, el Ycuá Bolaños y la masacre de Curuguaty, donde campesinos están sometidos a un proceso con una condena cantada mientras los apropiadores de tierras malhabidas, entre ellos el propio presidente Horacio Cartes, siguen campantes.

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