Familia de asesinados por “buscadores del EPP” quedó en la orfandad

A sus 73 años, Doña Belarmina Ovelar no se explica tamaña desgracia. “Mba’e vai piko jajopone ra’e ko mundo ári che Dio”, se lamenta. El luto que lleva por dentro estalla en todo su ser, en un ranchito de Kuruzu de Hierro. Es que no solamente acribillaron a su Hermenegildo y su Marcos, en la chacra, “cuando fueron a traer la vaca” (esta es la versión firmada por la familia y los lugareños). Es que a Hermenegildo Ovelar “ni no pohanoi ni nomoja’ui ikuei”. Además, la familia tuvo con correr con los gastos de traslados desde el hospital de Concepción. “600 mil ropaga, etáma oréve guara”, sostiene el hermano Antonio Ovelar.
Hasta el momento solo activistas de derechos humanos y la Pastoral Social se acercaron a la familia para escuchar la historia y recoger información. Las fuerzas de tarea conjunta recibieron pleno respaldo del presidente Horacio Cartes durante su participación en la expo Norte, el sábado, en Concepción. De la fiscalía no hay rastros de investigación del episodio en el que la Fuerza de Tarea Conjunta presentó, una vez más, como supuestos allegados al EPP a esta gente, Marco y Hermegildo. “En shorcito estaba uno de ellos, el otro con vaquero”, nos comenta Benjamín Valiente.
Para la gente del lugar, la película es muy clara: Hermenegildo, Marcos y Rosa González fueron a buscar la vaca. En la chacra, en el crepúsculo, fueron víctimas de un comando policial militar. Sin mediar palabras, esta fuerza acribilló a esta gente. Al percatarse «del error», lo camuflaron de combatientes.
“Nada que ver. Es una mentira. Se los puede acusar de muchas cosas menos de eso”, asume con énfasis monseñor Pablito Cáceres, que participa del fin del novenario de Hermenegildo. Es que Cáceres conoce a la familia desde que vivía en Loreto, Concepción. También conoce de otros “falsos positivos” (así se la denomina en Colombia a la gente inocente que muere en la lucha contra la guerrilla) como el caso de Sebastián Ledesma, de Arroyito, un sordomudo acribillado y luego presentado como «combatiente».
La familia recibe con muy buen ánimo la presencia del ahora vicario general de Concepción y de Benjamín Valiente, de la Pastoral Social. “Exigimos investigación seria, responsable”, convoca Cáceres. ¿De quién?, ¿de quiénes? La pregunta flota en la resignación de una familia que a balazos aprende a vivir en un territorio dominado por la narcoganadería, la soja y eso que se hace llamar el EPP.
Hermenegildo falleció en el operativo. Marcos falleció cuatro días después, en Emergencias Médicas. En Emergencias Médicas sobrevive Rosa González, tía de los hermanos acribillados. Con la mandíbula destrozada. Ya le han hecho varias operaciones. La única testigo del caso no tiene más acompañamiento que de su hija y una activista de Pastoral Social.

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