Faltan políticas públicas para padres y madres, afirma experta

El Estado puede contribuir al bienestar de los niños, niñas y adolescentes proporcionando herramientas para promover el buen trato entre los adultos responsables de la crianza, para paliar el descontrol emocional que puede ocasionar la pandemia. Además del teléfono de fonoayuda 147, el Estado puede promover algunas una línea de atención para brindar consejos sobre buenas prácticas en la casa y aulas de educación virtual para padres.

La psicóloga Nancy Cuyer, experta en Disciplina positiva, dice que muchos papás y mamás actúan de forma inadecuada o violenta con sus hijos e hijas, ya que desconocen los mecanismos de autoregulación y no cuentan con herramientas para evitar llegar a niveles de estrés que ya son difíciles de controlar.

El Covid trajo muchos cambios para la mayoría de las familias, desde el aislamiento, hasta necesidades económicas graves, lo que somete a los adultos a altas dosis de estrés. Pero, a los niños y las niñas les pasa lo mismo. “Tenemos que darnos cuenta como adultos, que ellos han dejado de hacer cosas que son esenciales para sus vidas, como ir a la escuela, jugar con sus compañeros, practicar su deporte favorito, ver a sus abuelos, y una serie de actividades que daban un sentido a sus vidas y a su desarrollo tanto físico como emocional”, agrega.

Este encuentro de personas estresadas puede acarrear conflictos. “A menudo, el problema surge por cuestiones sin mucha importancia, pero cada vez que discutimos, dañamos un poco nuestra relación. Muchas veces, ya se pasan los límites que pueden desembocar en relaciones violentas”, agrega.

Lo más importante que pueden hacer los adultos  es aprender a autoregularse cuando están enojados. “Al calmarnos, podemos pensar  con más claridad y encontrar una solución al conflicto sin quedar atrapados en las luchas de poder”, señala.

Cuando los adultos pueden regular sus propias emociones y respuestas corporales (sudoración, llanto, quiebre en la voz, entre otros), pueden mostrar a los niños y niñas cómo hacerlo también. “Aprender a corregirse otorga a los niños y las niñas habilidades para construir relaciones saludables a lo largo de sus vidas”, destaca.

El Estado debería invertir más en educación para los padres. “Muchos de ellos actúan de manera inadecuada o violenta por desconocer esos mecanismos de auto-regulación o por no contar con las herramientas para evitar llegar a esos niveles de estrés que ya son difíciles de controlar”.

También desde las políticas públicas se debería pensar en generar más espacios de esparcimiento dirigidos a los padres y madres o personas al cuidado de niños y niñas, de modo a prevenir situaciones de estrés en las familias.  “En este tiempo de aislamiento se podrían fomentar espacios online para padres, líneas de ayuda en la crianza y actividades recreativas que puedan realizar padres e hijos, ya que solamente se insiste con los resultados académicos, cuando el juego es un elemento fundamental en el desarrollo y en el aprendizaje”, puntualiza.

Aclaración: la publicación de las fotografías de niñas y niños que aparecen en este artículo fue autorizada por sus respectivos padres y madres.

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