Faltan lugares para instalar refugios ante inundaciones

Las últimas lluvias han aumentado el nivel del río Paraguay, que entre hoy y mañana llegaría a los 7 metros, de acuerdo a las estimaciones. A raíz de esta situación, muchas personas que ya habían abandonado sus hogares e instalado sus refugios en las cercanías tuvieron que mudarse nuevamente, con todos los costos extra que ello implica.

Margarita Ovelar, pobladora del Bañado Norte, señaló que la principal dificultad que enfrentan actualmente es la falta de lugares para la instalación de los refugios, pues muchas familias debieron abandonar nuevamente sus lugares ante el avance de las aguas y la oposición de muchos vecinos que se niegan que los damnificados se instalen provisoriamente en sus cuadras.

Asimismo, repudió que la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) aún no declare el estado de emergencia bajo el pretexto de que la situación aún está controlada y que aún puede hacerse cargo. En cambio, la asistencia estatal sigue siendo precaria e insuficiente, ya que además de la falta de espacio no existen materiales para la construcción de los refugios ni servicios básicos como agua, luz y baños en cantidad suficiente, pues los pocos que existen deben ser compartidos por centenares de personas, con todos los problemas de higiene y salud que esto conlleva.

En poco más de dos años, los bañadenses están enfrentando una tercera inundación de gran magnitud, que no solo está afectando a las personas que viven a las orillas del río, sino que también ya empieza a llegar a zonas más altas y urbanizadas. De acuerdo a los datos oficiales de la SEN, unas 40.000 personas fueron desplazadas por esta subida. En el Puerto de Asunción, el agua había llegado a los 6,55 metros cuando el nivel normal es esta época del año se mantiene entre los 2 y los 3,5 metros, según las últimas informaciones difundidas por la Dirección de Hidrología.

La Coordinadora de Organizaciones Sociales y Comunitarias de los Bañados de Asunción (Cobañados) sostiene que incluso esta poca asistencia que reciben fue lograda a duras penas gracias a la presión y movilización de las personas. Con respecto a las críticas sobre por qué volvieron a sus casas si el fenómeno de El Niño ya estaba previsto, expresan que en los refugios no existen las condiciones mínimas para vivir en medio del hacinamiento y en pésimas condiciones de salubridad. Por ello se ratifican en que la defensa costera es la solución definitiva al problema de las inundaciones para seguir viviendo en sus hogares, pero en mejores condiciones.

Fuente: tapere.org.py

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