Facebook, una fuente de datos para empresas

A 8 años de su creación, la reina de las redes sociales es una fuente gratuita de perfiles de consumo, un instrumento al alcance de las empresas para conocer el perfil de sus candidatos y uno de los objetivos de programas de espionaje como Indect.

Imagen: Fayerwayer.

Por Patricia Manrique.

“Lejos de conectarnos, Facebook realmente nos aisla en nuestros lugares de trabajo; alimenta una suerte de vanidad y engreimiento en nosotros; incentiva una competitividad inquietante entre las amistades: parece que, con los amigos, hoy en día la calidad no cuenta para nada y la cantidad es la reina”, sentenciaba sobre Facebook el periodista Tom Hodgkinson en The Guardian.

Pero la reina de las redes sociales en internet ha incrementado en un 23% sus usuarios en el último año pese a estas y otras muchas críticas, en especial referidas a la seguridad y la privacidad que ofrece a sus usuarios.

En poco más de seis años, ha alcanzado los 500 millones de usuarios. Mientras unos destacan que si fuera un país ocuparía la tercera posición por detrás de China e India, otros, como Hodgkinson, lo consideran “un régimen totalitario virtual, ideológicamente motivado”.

Hodgkinson en Inglaterra o Pascual Serrano en el Estado español, han denunciado la oscura financiación de “caralibro”. Peter Thiel, “un liberal extremista, de la derecha americana”, según Ippolita (autores de “El lado oscuro de Google”), ha sido, desde el comienzo, el inversor de riesgo detrás de Facebook.

En sucesivas rondas de inversión, la aparición de personajes como Jim Breyer o Howard Cox implican vínculos de la red social con In-Q-Tel, empresa de capital de riesgo de la CIA que, según su propia página, “identifica y acompaña a las compañías en el desarrollo de tecnología de punta para distribuir esas soluciones a la CIA y al grueso de la comunidad de inteligencia de los EE.UU.”

Por otro lado, en septiembre del año pasado, The Guardian publicaba que la UE financia sistemas de control y vigilancia de las redes sociales. Basándose en un documento filtrado por Wikileaks, apuntaba la financiación europea del consorcio Indect, que desarrolla programas técnicos para registrar y almacenar información a través de un plan de vigilancia permanente de chats, foros y redes sociales entre otros.

Un producto del trabajo en común de departamentos nacionales de policía, empresas privadas y centros de investigación de universidades. En el Estado español colaboran la Universidad Carlos III y la empresa Moviquity. Facebook, con sus millones de usuarios, muchos inscritos con nombre real, sería uno de los objetivos.

El perfil frente al currículum

Hay quienes repiten ese mantra de “no tengo nada que esconder” olvidando que, además del manejo de los datos por parte de gobiernos, pueden ser utilizados por empresas. En primer lugar, Facebook es una plataforma ideal para hacer perfiles de consumidores. La denominada “minería de datos” implica técnicas de extracción de información para predecir, clasificar y segmentar, en este caso, a futuros consumidores. Los publicistas subrayan que Facebook permite, mediante su sistema de anuncios, acertar plenamente en el público objetivo y tener información de retorno. ¿Cómo? Cada vez que se pincha un anuncio en Facebook Ads, se consiente que la información de quien clica llegue al anunciante. Luego, se ‘bombardea’ al público objetivo en su propio perfil. Así, la red social de Zuckerberg obtuvo, según Reuters, 645 millones de euros en publicidad en 2009, y se prevé que serán 733 millones en 2010.

Pero no es el publicitario el único destino de la información que un perfil de Facebook puede suministrar. Cada día son más las empresas que utilizan la red social para conocer a sus futuros empleados. Una encuesta de la web de empleo CareerBuilder develaba el año pasado que en el Reino Unido más de la mitad de las empresas utiliza las redes sociales para consultar el perfil de los candidatos. Y descartaron al 43% a partir de la información de su perfil online, por sus vicios, hábitos o convicciones. En Alemania, ya se ha aprobado la conocida como ley Facebook que protegerá la intimidad de las cuentas de los aspirantes a puestos de trabajo tras escándalos por espionaje en Deutsche Bahn, Lidl o Deutsche Telekom. No obstante, los expertos dudan que pueda aplicarse.

Por defecto, visible para todos

Y es que, aunque la práctica convencional consiste en que los sitios web pidan a los usuarios permiso para que su información sea compartida, Facebook mantiene una política de “todo activado por defecto hasta que el usuario diga lo contrario”. La información será visible a “Todos” a no ser que se personalice la configuración de privacidad lo cual significa, según se señala en la declaración de derechos y obligaciones que “permites a todo el mundo, incluso las personas que no estén en Facebook, acceder y utilizar dicha información y asociarla contigo”. Una de esas personas o uno de esos “amigos” que se aceptan sin conocerlos puede ser nuestro futuro jefe.

Los datos que introducimos en Facebook pasan a ser de su propiedad. Mediante diversas formulaciones esto queda bastante claro en su política de privacidad. Una política fluctuante que ha conllevado numerosos escándalos cuando se ha querido tornar más explícitamente avasalladora de la privacidad de los usuarios.

De la web 2.0 a la web libre

Para los hacktivistas, el problema de privacidad y seguridad no es exclusivo de Facebook, sino que parte de una cuestión de base en la web 2.0 o web social. En uno de los textos colectivos de guifi.net se afirma que el problema estriba en que “gran parte de los servicios de web social están construidos sobre software privativo, donde las usuarias tienen que ceder los derechos”, no pudiendo participar en la gestión y “teniendo que usar protocolos y formatos privativos y propiedad de la organización que gestiona el servicio”.

Esto conlleva, señalan, que queden “a merced de grandes compañías no sólo una gran cantidad de datos de carácter personal, sino también las relaciones y vínculos sociales que en la web se establecen”. Y desde Ippolita apostillan: “Es imposible que una empresa que pretende la gestión totalitaria de la información personal crea en una web libre”.

Por ello, desde el hacktivismo se apuesta por la web libre, el código abierto y las “redes sociales del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Fuente: Diagonal Periódico.

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