Ex funcionario del IBR estronista encabeza la principal empresa de Tranquilo Favero

Italo Bordón habría sido la clave de Favero para hacer de la tierra un “negocio”.

Es Director Titular de Agrotoro S.A., la empresa que maneja las propiedades y silos de Ñacunday. Pasó de ser humilde funcionario del IBR a millonario empresario. Bordón y Favero se hicieron de fortuna vendiendo ilegalmente tierras del Estado a brasileños, según un antiguo compañero del primero.

En la escritura se constata que el Director Titular de Agrotoro S.A. es Italo Bordón.

Una investigación anterior publicada en el E’a ya mencionaba los vínculos que habrían dado origen a la fortuna de Tranquilo Favero. Hace unos días llegó al Indert una escritura pública de 1999 que da poder general de asuntos judiciales y administrativos a los abogados de la firma Agrotoro S.A., propiedad de Tranquilo Favero. Dicho documento nos devela el dato de una persona clave en la historia del Rey de la Soja. El Director Titular de la empresa Agrotoro S.A., según estatutos sociales y acta del directorio del 23 de abril de 1997, es un tal Arnoldo Italo T. Bordón G. El mismo fue un antiguo funcionario del Instituto de Bienestar Rural (IBR), con el que Favero habría iniciado su imperio, vendiendo tierras del Estado. Así nos relata un veterano funcionario del por entonces IBR.

Italo

Según nos cuenta nuestra fuente, quien lo conoció, Italo Bordón entró a trabajar en calidad de Ingeniero a dicha institución a comienzos de la década del 70, en pleno auge de la Reforma Agraria Stronista, en la que se repartieron millones de hectáreas de manera ilegítima entre afines al régimen. Llegó a ser subgerente de Bosque y Tierra. Hoy cuenta con muchas tierras en su poder, afirma.

A mediados de la década del 70, cuando comienza el boom de los precios de las tierras de Alto Paraná, por la apertura de caminos y la construcción de Itaipú, Italo abandona la institución por algo más lucrativo aun, y se une a un socio que conoció justamente en la Institución Estatal: Tranquilo Favero.

Tranquilo

Tranquilo Favero, según se hablaba por las oficinas antes de que se hiciera un poderoso empresario, había venido a Paraguay con un “tractorcito”, y se dedicaba a hacer limpieza. “Te descuidas y era personal de Italo, así como lo era de muchas otras personas”.

Tranquilo Favero, haciéndose de amigos se cambió luego al oficio de vendedor particular de tierras del Estado paraguayo, recuerda nuestra fuente. El Estado tenía entonces dos sistemas de venta de tierras para la “Reforma Agraria”. La primera consistía en la venta oficial para los colonos paraguayos, el proceso legal. El otro era el canal de venta de tierras a los inmigrantes brasileños, a quienes la reforma agraria no contempla, por lo que era y es un procedimiento ilegal.

Uno de los métodos más utilizados era el “sistema militar”. “Los militares sacaban resoluciones, no sacaban títulos, y negociaban después”.  Un militar al llegar a general tenía derecho a 3 mil o 5 mil hectáreas. Los brasileños le compraban a los militares, 5 mil, 10 mil…

Tranquilo Favero se conoció con Italo Bordon en los años dorados del IBR y la incursión brasileña. Foto: Reuters.

Uno de los corredores de este negocio lucrativo fue Tranquilo Favero, nos cuenta, un habitué de las oficinas del Indert por entonces. El mismo tenía contactos militares y políticos que le realizaban las gestiones en el IBR, en los tiempos de “Papasito Frutos”. Luego se encargaba de traer colonos y venderles las tierras. Así fueron poblando el Alto Paraná. “Habían muchos tipos que se dedicaban a la venta de tierra a los brasileños”. Ahí estaba el negocio, de los campesinos paraguayos se encargaban los profesionales pobres.

El problema que hoy se suscita deriva de eso, afirma. Las tierras no eran inscriptas. “IBR vendía nomás. Si total, nadie se va presentar a reclamar”, se creía entonces.

Otro procedimiento utilizado era la compra o adjudicación por parte de políticos estronistas que adquirían las tierras en nombre de la Reforma Agraria, asociados con Favero supuestamente, y que luego cedían a este último para que los venda a sus compatriotas, con comisiones de por medio.

Italo Bordón conoció a Tranquilo Favero en sus años del Indert, donde aprendió del negocio de la tierra, sentencia la fuente. Luego se desligó de la institución para dedicarse en exclusiva a la actividad que los llevaría luego, con todo el oficio aprendido, a manejar fortunas.

Ñacunday

Hace varios meses estalló el conflicto suscitado por las tierras que actualmente ocupa Tranquilo Favero en Ñacunday, Alto Paraná. Este conflicto que en principio se inició con el reclamo de un grupo de campesinos de unos 12 mil excedentes fiscales en los terrenos que viene explotando el empresario, terminó con el destape del caso de la desaparición de unas 250 mil hectáreas que el Estado había recuperado de una venta de fines del siglo XIX, donde estaría ubicada la propiedad del Rey de la Soja.

Documentos y planos del Indert hablan de que el Estado nunca las vendió, por lo que se las habrían apropiado ilegalmente numerosos propietarios. Registros públicos por su parte, afirma que ya fueron vendidas. Las documentaciones se contradicen. Ambas instituciones están ahora en proceso de intercambiar informaciones, para buscar esclarecer el caso.

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