Exapoderado nacional de Patria Querida renunció y dijo que el partido se subió a un barco de piratas

Juan Carlos Cabezudo renunció al Partido Patria Querida (PPQ); fue apoderado nacional y miembro fundador del PPQ. Dijo que su exorganización “optó por subirse a un barco de piratas” y que esa decisión estuvo amparada en la profetización de un apocalipsis comunista que de ninguna manera se dio ni se iba a dar.

Juan Carlos Cabezudo renunció al Partido Patria Querida el pasado viernes 18 de octubre. Foto: Facebook.

Cabezudo comunicó, a través de su cuenta en Facebook, que renunció el viernes 18 de octubre a Patria Querida. “A mi criterio PPQ optó el 22 de junio por subirse a un barco de piratas y oportunistas, prefirió el machete herrumbrado en vez del bisturí quirúrgico, para remover nada más y nada menos que a un presidente, en pleno proceso histórico de alternancia, amparándose en la doctrina del cháke, en la profetización de un apocalipsis comunista que de ninguna manera se dio en 4 años ni se iba a dar con el inconsistente de Lugo al mando”.

Indicó que lo peor es que la destitución fue desarrollada en medio de una oleada de indignación y crecimiento de conciencia ciudadana que, “si no se interrumpía, hubiera logrado que hoy el ambiente electoral sea mucho más tolerable y prometedor no sólo para el Partido, sino para toda la sociedad. Porque por primera vez empezábamos a estar JUNTOS contra los verdaderos enemigos de este país, y quién sabe a dónde éramos capaces de llegar. Mientras hoy sólo cabe preguntarnos cuándo seremos capaces de convocarnos nuevamente sin etiquetarnos mutuamente”.

Juan Carlos Cabezudo. Foto: Abc Color.

Lamentó que PPQ vaya a pagar el precio de no haber impuesto la mesura en el caso de la destitución de Fernando Lugo y por haber perdido las banderas que lo fundaron: “de no promover iniciativas que pudieran haberlo consolidado como opción más abierta, más ciudadana”.

Cabezudo anunció que Patria Querida va a sufrir el pecado original de ser un partido cuyos votantes cuestionan y valoran sus actos, “a diferencia de los partidos que siguen sobreviviendo gracias a la mística, al clientelismo, a la miseria ajena o a Chapulines con billetera”.

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