Evo Morales: «Que mi pueblo esté tranquilo que nunca habrá una traición»

[Desde La Paz, Bolivia ]

Evo Morales

El presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, llamó a dialogar a los prefectos opositores pero descartó de plano cualquier pacto que conlleve modificar la nueva constitución aprobada en referéndum el domingo pasado por alrededor de un 60 por ciento de los bolivianos.

demás, denunció a la Iglesia Católica de participar en una «campaña sucia, en la que reinó la mentira, el engaño y el miedo».

En el Palacio Quemado de La Paz, y ante un reducido grupo de periodistas extranjeros, Morales se mostró distendido y satisfecho por los resultados del domingo, a pesar de que había predicho una victoria que rondaría el 70 por ciento de los votos.

«El gran triunfo es que los neoliberales y los grupos oligárquicos juraron que no se iba a aprobar la constitución y la conciencia del pueblo lo ha logrado. Lo que lograron ellos fue que no se aprobara por un 80 o 90 por ciento eso hubiera sido “darle poder al indio”», dijo el primer presidente indígena de los 84 que ha tenido Bolivia en sus 184 años de vida independiente.

En la ocasión, el mandatario aprovechó para volver a arremeter contra la cadena estadounidense CNN: “Volvió a mentir cuando dijo el lunes que por primera vez fuerzas y movimientos sociales se opusieron al Gobierno. Dejen la parcialidad y la mentira si quieren tener credibilidad”.

«En esta campaña –agregó- reinó la mentira, el engaño, el miedo, y fue una campaña llevada adelante por la oposición, la oligarquía y sectores de la Iglesia Católica». «Por ejemplo, en algunas iglesias se repartían estos folletos por el no», y levantó uno redondo en el que se leía: «Ya NO más».

«No importa, voy a invitar a los jerarcas de la Iglesia Católica a la promulgación de la nueva constitución», agregó.

Sentado en una sobria mesa con un vaso de agua a su izquierda y la bandera boliviana a su derecha, dijo: «Soy imparable, nadie me para, y esa fuerza me la dan los movimientos sociales. El año pasado di tres mil audiencias, hay días que tengo hasta 10 audiencias, pero esa comunicación directa con el pueblo. Venimos de triunfo en triunfo. Primero fue el de las elecciones generales del 2005, luego la constituyente de 2007, el año pasado el referéndum revocatorio, y ahora nuevamente se legitima la revolución democrática y cultural del país, gracias a la conciencia del pueblo». Y agregó poniéndose más serio: «Este triunfo, como el del año pasado, se deben en gran parte a la sangre derramada por nuestros mártires».

En cuanto a la transición entre una y otra constitución, Morales contó: «Ayer (por el martes) estuve desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche reunido con mi gabinete ampliado, es decir, con ministros y viceministros, para ver cómo aplicamos ahora la nueva constitución. Sobre todo, hay que avanzar en cómo aplicar el artículo 109, que dice que todos los derechos son directamente aplicables».

Y marcó la hoja de ruta para los próximos días: «Ahora me reuniré con los movimientos sociales y después con los sectores opositores. Recibiré individualmente a los prefectos opositores (Tarija, Santa Cruz de la Sierra y Beni, porque Pando está intervenido y la gobernadora de Chuquisaca, Savina Cuellar, ha dicho que no quiere reunirse con el presidente). Recogeré sus propuestas e inquietudes, sobre todo en relación a las autonomías, pero no habrá un pacto para modificar la nueva constitución, como están planteando algunos».

Los prefectos opositores han querido presentar los resultados del domingo pasado (donde el «No» se impuso en Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, es decir la llamada Medialuna opositora y separatista) como un empate y han adelantado que no acatarán la nueva carta magna.

Para adelante, el presidente trazó lo que para él es la principal tarea pendiente: «Tenemos que descolonizar a Bolivia, pero hay que empezar por descolonizarnos a nosotros mismos. Tenemos que cambiar nosotros. Si Evo no cambia, Bolivia no va a cambiar. Hay que trabajar duramente para no ser egoísta, no ser individualista, no ser sectario, no ser regionalista, no tener ambiciones, ni económicas ni de poder».

Vestido con sus típicos atuendos andinos, muy lejos de las formalidades de saco y corbata de la mayoría de los gobernantes, Morales inscribió el proceso político boliviano en el marco continental: «Los países vecinos están mirando con atención este proceso con resultados concretos. Por ejemplo, el bono Juancito Pinto (un subsidio de 70 dólares por año para niños en edad escolar) ya llega a un 25 por ciento de la población. En estos años y gracias a la solidaridad de Cuba, con la Operación Milagro hemos operado de la vista a 300 mil bolivianos. Y vamos a seguir también con el plan de alfabetización porque los logros nos comprometen mucho más. La lucha contra la pobreza en todos los frentes no es sólo una política de gobierno, sino que ahora está incluida en la constitución».

Y aprovechó para marcar sus metas para 2009: «Para este año quisiera que algunas alcaldías tuvieran al 100 por ciento de su población con agua potable y que uno o dos departamentos (nuestras provincias) estén inundados de telecomunicaciones. Para eso hemos nacionalizado ENTEL (la empresa de telefonía) y hay avances concretos. El otro día le llamé a mi hermano que estaba en un arenal de Orinoca (un lugar rural alejado del departamento de Oruro) y me alegré cuando me contestó el celular».

También remarcó que «desde ahora, por constitución no habrá ninguna base militar extranjera, menos de Estados Unidos»”

La relación con Estados Unidos está resentida desde que su Gobierno expulsó al ex embajador Phillip Goldberg, acusándolo de conspirar junto a la oposición de derecha en lo que él llamó «golpe cívico-prefectural».

«Siento que hay una revolución democrática en marcha. Ya los pueblos no levantan las armas contra el Imperio, pero ahora es el Imperio quien levanta las armas contra los pueblos», disparó.

Y marcó el carácter continental de tal revolución: «Suscribo al compañero Hugo Chávez cuando dice que ha comenzado la segunda y definitiva liberación de nuestros pueblos. Hay revoluciones en marcha en toda Sudamérica. Por ejemplo, en Uruguay, donde hay un presidente como Tabaré que habla poco y hace mucho, y por supuesto mis respetos a viejos revolucionarios como Mujica y Gargajo, luchadores de los ’60 y ’70”.

En tren de hacer historia, el presidente boliviano recordó: “Las luchas por la justicia en Sudamérica vienen de hace mucho, lo que sucede es que antes no podíamos competir electoralmente. Recuerdo cuando los vendepatrias nos decían que no teníamos derecho a hacer política. En el Chapare nuestros símbolos de lucha eran el hacha y el machete, en el Altiplano el pico y la pala. Pero después nos dimos cuenta que tenemos derecho a hacer política y después de una etapa de resistencia y rebeldía, pasamos a una de lucha por la soberanía, por la dignidad. Pasamos de la lucha sindical y social a la lucha electoral».

«Es decir –subrayó- que nosotros siempre luchamos contra el imperio. Mis ancestros lucharon contra el imperio español, luego mis abuelos y padres contra el imperio inglés, y ahora nosotros luchamos contra el imperio estadounidense».

Usted habla del imperio por Estados Unidos, ¿tiene alguna esperanza que el cambio de gobierno en ese país signifique un cambio en su política exterior, preguntó este periodista.
En principio, es una buena señal que el nuevo presidente Barak Obama haya decidido cerrar la cárcel de Guantánamo, pareciera que quiere cambiar la política exterior pero habrá que esperar. Nosotros seguiremos firme en nuestra posición antiimperialista y anticolonialista.

¿Y cree que podría haber en el futuro una intervención militar de Estados Unidos en el continente si siguen prosperando los procesos políticos en Bolivia, Ecuador y Venezuela? ¿Cómo toma la propuesta del presidente Lula de Brasil en relación a la necesidad de conformar una Comisión de Defensa Común de Sudamérica?
Nosotros estamos total y absolutamente de acuerdo con esa propuesta de integración militar, tenemos que apoyarnos en la actitud antiimperialista.

Luego de casi una hora de diálogo con los corresponsales extranjeros, Morales concluyó diciendo: «Sólo creo en la fuerza y la conciencia del pueblo, no es Evo el que hace historia, son las fuerzas sociales… Podré tener errores, pero que mi pueblo esté tranquilo que nunca habrá una traición».

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