Evo Morales tiene toda la razón del mundo

Lo dijo en un contexto en el que defendía el modelo de crecimiento económico de su país con fuerte intervención del Estado.

La mayor parte de la riqueza producida en nuestro país “se exporta” en tanto que en Bolivia la mayor parte de la riqueza se queda.

No solo no hay por qué enojarse con Evo ni rasgarse la investidura por intromisión en asuntos internos de otros países, sino agradecerle que con palabras tan sencillas, tan comprensibles haya explicado la diferencia profunda entre el crecimiento económico boliviano y el “paraguayo”.

Una semana atrás un periódico papel sacó en tapa: “Paraguay es el país con mejor clima de negocios del mundo”.  Los indicadores macro económicos son ponderados permanentemente por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Los tecnócratas neoliberales hablan maravillas de la posibilidad de atraer inversiones extranjeras.

La gente común, de a pie o en auto maltrecho, sentimos que estos indicadores de “bienestar” de nuestra economía encierran algo extraño, inentendible, algo que no encaja con la realidad material concreta, objetiva, rutinaria, algo arropado de mentira ruin. Hasta es preferible ver esos culebrones en los noticieros y en las novelas que tratar de entender cómo es posible que este “tan buen clima de negocios” o un “envidiable” crecimiento económico se traduce en pobreza crónica, con un acceso precario a salud, educación, comunicación y otros servicios mínimos de la modernidad.

Algo tremendamente grave ocurre en un país en que el crecimiento económico “es sostenido” (en el 2010 se registró un record de 14 por ciento) y la pobreza también es sostenida y angustiante.

Los números (muy pocas veces el Banco Central del Paraguay o los grandes medios informan esto) son enormes, pero en su mayor parte van a parar a empresas trasnacionales y en menor fajo a un grupo de empresarios que se regodean de ser “los únicos que trabajan en el país” cada año en la feria de Mariano Roque Alonso.

Este año, por ejemplo, la exportación de granos en bruto (soja, girasol, maíz transgénicos) rondará los 4.000 millones de dólares. Las primeras empresas exportadoras son Cargil, Bunge, Adm, Dreifus, Noble, empresas norteamericanas las primeras, europea la penúltima y china la cuarta.

No pagan un solo guaraní al Estado por exportación en bruto.

En el caso de las telefonías, se chupan el saldo y luego la mayor parte de la renta va afuera, a las matrices de Claro, Tigo, Personal, sin impuesto a la transferencia de capitales. No existe tampoco impuesto por renta bancaria o financiera (paga el mismo porcentaje que todas las empresas) y ya se sabe que los mayores capitales de este enorme negocio, otra vez, van afuera.

De estos ejemplos hay muchísimos más. Evo tiene toda la razón del mundo: “Las utilidades no se quedan para el pueblo”.

 

Comentarios

1 Comentario

  • Avatar
    Carlos Vidal Neumann Olazar
    21 abril, 2016

    Muy cierto, Evo tiene toda la razón, como cualquier otro analista responsable e independiente en nuestro pais, que no se encuentre al servicio de los ricos de las grandes empresas nacionales, y sobre todo transnacionales..

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.