Estafador alemán se apropió de las tierras de la comunidad Sawhoyamaxa

En la década del ’80, Heribert Rödel fue condenado a seis años de prisión por la Cuarta Cámara de los Tribunales Provinciales de Koblenz, Alemania por falsificación de documentos y fraude. 

La condena por estafa del alemán que se apropió de territorio indígena fue muy divulgado en su momento en Alemania.

La condena por estafa del alemán que se apropió de territorio indígena fue muy divulgado en su momento en Alemania.

En 1995 los indígenas fueron expulsados por el ganadero de origen alemán Heribert Rödel, convertido en un gran terrateniente. La Cámara alemana había comprobado que el hoy ganadero y terrateniente había estafado a 157 inversionistas de la República Federal de Alemania, a quienes prometió campos de pastoreo y ganado vacuno de cría de alta calidad. Sólo fueron promesas pues la tierra prometida era boscosa e inadecuada para la ganadería y es reclamada por otro pueblo indígena, los ayoreo totobiegosode.

El empresario fingió invertir su dinero en la mejora de la tierra cuando en realidad se estaba embolsando los fondos. Los inversionistas nunca recibieron las tierras ni el ganado. Como consecuencia de ello, la Interpol emitió una orden de arresto contra Rödel.

Largo viacrucis enxet

Rödel vino a Paraguay, se nacionalizó, se apropió de las tierras de la Comunidad Sawhoyamaxa a quien expulsó de su propia tierra en 1995 y se ubicaron a la vera de la ruta esperando justicia, que se les restituya lo que era suyo.

Fueron años de reclamos con acciones políticas y judiciales, y años  de negligencia por parte de los gobiernos de entonces, durante los cuales, diecinueve miembros de la comunidad murieron por causas evitables, entre ellos varios niños. Decidieron, entonces, con la ayuda de la organización Tierraviva, llevar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).

En 2006 la CorteIDH dio la razón a la comunidad Sawhoyamaxa y exigió al Estado paraguayo la restitución de sus tierras, así como una serie de medidas reparadoras, porque “la posesión tradicional de los indígenas sobre sus tierras tiene efectos equivalentes al título de pleno dominio que otorga el Estado”.

Prófugo en Paraguay. Amigo de las "tierra paraguaya"

Prófugo en Paraguay. Amigo de las «tierra paraguaya»

Pero los gobiernos de Nicanor, Lugo y Franco no cumplieron con lo exigido en el fallo por falta de voluntad e indiferencia. Los indígenas continuaron viviendo al borde de la ruta, viendo cómo las vacas ocupaban la tierra donde ellos vivían, donde vivieron sus padres y abuelos.

“Ya no queremos vivir al lado de esta carretera, observando con impotencia el nacimiento de nuestros hijos y la muerte de nuestros padres y abuelos en esta vía. Nuestra cultura, idioma y tradiciones están estrechamente ligados a esta tierra. Sin ella, corremos el riesgo de desintegrarnos como comunidad”, dijeron.

Hoy, el Poder Ejecutivo no sabe de dónde sacar los 40 millones de dólares que reclama Rödel como compensación. ¿Es justo que reciba indemnización una persona que robó tierras de los indígenas a quienes expulsó y persiguió durante 20 años?

La lucha continúa

19 años de espera llevan las familias de la comunidadad chaqueña.

19 años de espera llevan las familias de la comunidadad chaqueña.

Unas 150 personas, incluido un gran número de niños, se mudaron una semana a los soportales del templo de la Catedral de Asunción, donde duermen sobre colchones o mantas, algunos en tiendas de campaña, y donde cocinan.

“Vamos a permanecer en la capital hasta tener una respuesta concreta del presidente, Horacio Cartes. Esperamos que promulgue la ley y nos permita regresar a la tranquilidad y paz de la que depende el futuro de nuestros chicos”, declaró Heriberto Ayala, uno de los líderes de la comunidad.

Cartes debe decidir si acepta o veta la Ley de expropiación aprobada por el Congreso casi por unanimidad. “Se hará lo que corresponde”, había manifestado el canciller Eladio Loizaga, sin dar más detalles.

“Queremos que el presidente nos reciba y nos de información. No se pueden imaginar lo que es estar durmiendo en la calle con el frío, los robos y asaltos. Queremos volver a casa sabiendo que todo va a salir bien”, explicó Ayala.

La situación es muy triste para ellos, pues además de soportar todo tipo de discriminaciones por parte de los asunceños, les han robado documentos, dinero y ropa de abrigo. “Somos un pueblo pobre y somos robados por otros pobres”, lamentó el líder indígena.

Hoy les toca a las organizaciones sociales que están en Asunción presionar con fuerza para lograr la promulgación de la ley de expropiación y velar para que, de una vez por todas, los miembros de la comunidad Sawhoyamaxa vuelvan definitivamente a sus tierras.

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