Estado y ley, dos fantasmas en el Chaco

Por Arístides Ortiz Duarte

Una pieza de tres metros cuadrados es el lugar donde nos recibe el fiscal auxiliar de delitos ambientales de Filadelfia, Alan Schaerer; es tan pequeña, que debemos apiñarnos para entrar todos en ella.

No es una chatarrería, es la Fiscalía de Filadelfia. Foto: Diego Rivas.

No es una chatarrería, es la Fiscalía de Filadelfia. Foto: Diego Rivas.

Fiscal Alan Schaerer. Foto: Diego Rivas.

Fiscal Alan Schaerer. Foto: Diego Rivas.

 

“Y… se hace lo que se puede…aquí estoy yo con dos funcionarios y un agente fiscal para investigar las denuncias de delitos contra el medio ambiente que se presenten”, nos dice. Mirando desde la entrada, la casa donde está la oficina de la fiscalía parece la de un vecino pobre de Filadelfia.

Shaerer, sus tres ayudantes y sus pilas de documentos en esa precaria casa son el reflejo de las extremas limitaciones de la Fiscalía General de Estado para combatir la agresiva deforestación de los bosques chaqueños. “Tengo una camioneta que debe recorrer toda la jurisdicción que nos corresponde”, nos informa. Shaerer y sus ayudantes deben fiscalizar 91.600 kilómetros cuadrados del departamento de Boquerón y 60 mil kilómetros cuadrados (el 75% del total) del departamento de Alto Paraguay.

El fiscal dice que recibe un mínimo de 10 denuncias de delitos ambientales al mes. “Con una camioneta, nos cuesta…”, comenta resignado.

El otro fiscal de delitos ambientales está en el departamento de Presidente Hayes. Debe fiscalizar todo el territorio de este departamento, de 73 mil kilómetros cuadrados, y 20 mil kilómetros (25% del total) de Alto Paraguay. Sus limitaciones son calcadas a las de la fiscalía de Filadelfia.

Durante la entrevista, mencionamos a Shaerer que en los últimos tres años se deforestaron 1.147.000 hectáreas de bosques en el Chaco y que imágenes satelitales de toda la geografía chaqueña realizadas por técnicos de la Universidad de Mariland de EE.UU. revelaron que padece la tasa de deforestación más alta del mundo. «Si…” nos dice con tono ausente. Insistimos si alguna persona fue penada con cárcel por delitos ambientales en esta región: “Yo no conozco casos”, dice lacónicamente.

Foto: Diego Rivas.

Foto: Diego Rivas.

Foto: Diego Rivas.

Arnaldo Casco, director regional del Infona en el Chaco. Foto: Diego Rivas.

La soledad del ingeniero Casco

A la altura del kilómetro 415 de la Transchaco, en el llamado Cruce Pionero, desde la camioneta divisamos un letrero que dice: “INFONA”, en la entrada de una casa. Es la “administración” del Instituto Forestal Nacional. Entramos a la casa y encontramos a un hombre que tecleaba en una computadora. Estaba solo. Es el ingeniero agrónomo Arnaldo Casco, director general regional del Infona.

“Se supone que en esta oficina confluyen tres oficinas del Infona, cada una perteneciente a cada uno de los tres departamentos de la región; pero la verdad es que estoy yo solo aquí…”comenta Casco.

El Infona tiene la responsabilidad de fiscalizar la extracción de bosques en todo el territorio nacional y la de verificar in situ y dictaminar sobre denuncias de actos de violación de la ley forestal que investigue la Fiscalía. Es decir, debe estar presente en todas las intervenciones de los dos fiscales de delitos ambientales del Chaco. Además, es el ente encargado de verificar si los ganaderos cumplen con el Plan de uso forestal que el Infona les aprueba para la explotación de sus propiedades.

Casco parece tener mucho trabajo, a juzgar por la cantidad de explotaciones ganaderas que, en el 2012, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería, había en el Chaco: 20.000, distribuidos en los tres departamentos.

“Mirá el vehículo como está. Acabamos de llegar de un inmueble que está cerca del río Pilcomayo…no es fácil”, nos comenta Casco, con más limitaciones en recursos humanos e infraestructura que la fiscalía del chaco: debe fiscalizar los 246.000 kilómetros cuadrados de todo el Chaco con un vehículo y un ayudante. “Me da el número del teléfono de la línea baja de aquí…”, le solicito. “No tenemos aquí línea baja”, responde sonriendo.

Casco da pena. En un intento de animarlo, Diego Rivas, nuestro fotógrafo, le dice que por lo menos debe tener el apoyo de la Secretaría Nacional de Medio Ambiente (SEAM), la institución con rango ministerial responsable de la protección del medio ambiente a nivel nacional, “¿Verdad?”, le pregunta Rivas. “La Seam no tiene oficina aquí en el Chaco, no tiene ningún local”, responde.

Seguro de que el funcionario nos está mintiendo, a mi regreso a Asunción llamo a la sede central de la Seam en Asunción. “Buen día, llamo del Chaco –simulo-, quiero pedir una intervención de la Seam en un caso de atropello a un área de reserva protegida de aquí”

Desmonte en un establecimiento chaqueño. Foto: Diego Rivas.

Desmonte en un establecimiento chaqueño. Foto: Diego Rivas.

Cuál es la dirección de ustedes aquí en el Chaco?– , preguntamos.

-No tenemos oficina allá-, responde.

-¿Y cómo hago?

-Nos escribe un correo o viene a Asunción-, dice la voz.

Licencia ambiental al mejor postor

Todas las grandes y medianas explotaciones ganaderas del Chaco tienen licencia ambiental expedida por la Seam y la aprobación del plan de uso forestal expedida por el Infona. Funcionan con todas las reglas ambientales. Nevercindo Bairros Cordeiro, un próspero agroganadero brasileño, lo confirma: “Paraguay tiene una de las leyes más buenas en cuestiones medioambientales y las instituciones encargadas están aplicándolas. Los productores no tienen problemas”.

¿Pero cómo es que toda esta región registra la tasa de deforestación más alta del mundo? Alberto Alderete, abogado, ex presidente del Indert, ilustra cómo funcionan las instituciones estatales. “Las empresas y particulares consultoras del medio ambiente, habilitados por la Seam, tienen los contactos con los funcionarios de la Seam para que, comisiones mediante, salgan rápido las licencias para que los ganaderos modifiquen el medio ambiente. Hay una connivencia entre consultores y funcionarios estatales”, relata.

Respecto de quiénes estudian los proyectos de explotación ganadera para otorgar o no la licencia, Juan Olmedo, funcionario de la Dirección general de control ambiental de la Seam, nos informa que lo hacen apenas ocho técnicos de la institución. Estos estudian un promedio de 500 carpetas de proyectos de explotación que solicitan licencia cada mes.

-¿Cómo pueden estudiar todas en 30 día?

-Los técnicos sólo se abocan a las carpetas cuyos dueños pagan las comisiones, responde Alberto Alderete

-¿Y las demás?

-Las demás tienen aprobación de hecho, ya que la ley establece que aquellas que no son tratadas, aprobadas o desaprobadas en un plazo de dos meses, se aprueban automáticamente, responde el ex presidente del Indert.

Jorge Vera, coordinador de la onegé ambientalista GAT, expresa que lo que ocurre en la Seam también ocurre en el Infona con los pedidos de aprobación del plan de uso forestal por parte de los ganaderos.

“Salen rápido aquellas carpetas aceitadas con comisiones. Las demás tiene aprobación automática”, comenta.

-¿Y las verificaciones de cumplimiento del plan de uso forestal por parte de los ganaderos?

-Infona no tiene ni la voluntad ni la posibilidad material de dar seguimiento al cumplimiento del plan de las miles de explotaciones ganaderas del Chaco, responde Vera.

Si alguien recorre el Chaco, la pregunta que inevitablemente se hace es ¿Hay un Estado en esta región?

Para controlar el territorio con la mayor tasa de deforestación del mundo el Estado tiene un par de fiscales y un funcionario del Infona. Foto: Miguel Armoa.

Quema de pastizales, tráfico de madera, deforestación sin licencia, son algunos de los delitos comunes que deben tratar unos pocos funcionarios del Estado en todo el Chaco. Foto: Miguel Armoa.

 

Comisaría de Filadelfia. Foto: Diego Rivas.

Comisaría de Filadelfia. Foto: Diego Rivas.

Un camión con rollos de madera incautados en Filadelfia. Foto: Diego Rivas.

Un camión con rollos de madera incautados en Filadelfia. Foto: Diego Rivas.

Este trabajo fue posible gracias al apoyo de:

rosa de lux

Comentarios

Publicá tu comentario