España y Portugal vinieron a pedir ayuda a sus antiguas colonias

El Diario Alemán DER SPIEGEL sobre la Cumbre Iberoamericana en Paraguay.

Fuente: Diario Der Spiegel

Traducción: E’a

Asunción. A las antiguas colonias de España y Portugal el nuevo papel de sus antiguos amos coloniales no les va a gustar. Por muchos años, la riqueza de España y Portugal se debieron a las remesas de sus antiguas colonias. Pero ahora usted puede ver que la jerarquía habitual ha cambiado en algo. Por primera vez los europeos tienen que buscar ayuda en América Latina. «Es un buen momento para América Latina, y esta cumbre debe servir para fortalecer los lazos entre todos los países involucrados», dijo el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien el viernes fue de los primeros en llegar a la capital de Paraguay para la cumbre de la Organización de Estados Iberoamericanos de la cual participan 23 países.

«Por primera vez América Latina no es parte del problema, sino parte de la solución», dijo el secretario general del grupo, el economista Enrique Iglesias de Uruguay. En el pasado, los países latinoamericanos eran los débiles, que necesitaban la ayuda los señores feudales de España y Portugal. Ahora, estos países (España y Portugal) están luchando con sus respectivos déficits públicos. Las antiguas colonias, sin embargo, tienen, en promedio, a pesar de la crisis económica mundial, un crecimiento del seis por ciento.

Después de Grecia e Irlanda en la primavera de 2011, Portugal fue el tercer al país en la zona del Euro que tuvo que pedir ayuda internacional. Los socios europeos y el Fondo Monetario Internacional ayudaron a Portugal con 78 mil millones de Euros. Todavía no está claro si este paquete es suficiente o si se puede evitar una reestructuración de la deuda. El gobierno del primer ministro Pedro Passos Coelho se enfrenta a la dura tarea de una reestructuración de la administración pública y fundamentalmente a la reforma de las empresas estatales. Para eso se necesita tiempo y dinero.

Los españoles están aún sin ayuda. Como consecuencias de la ruptura de la burbuja inmobiliaria el alto desempleo azota al país, y exige una rígida austeridad a Zapatero. Sin embargo, los mercados financieros desconfiados aún exigen altas tasas de interés a cambio de capital nuevo. En la actualidad, los bancos españoles se enfrentan a la tarea de conseguir 26 mil millones de Euros para ampliar su capital. Sólo los bancos griegos necesitan crear 30 millones de dólares más.

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