Escuchar la palabra de los pueblos

Sobre la importancia fundamental de las publicaciones en lenguas indígenas para la dignificación y revalorización de la lengua ante la propia comunidad de hablantes.

Tapa del libro "Osĩagatso õrn hweija chiéik / Literatura oral para niños". Imagen: Paulo López.

Por Tracey Carro Noya*

Alrededor del mundo las comunidades indígenas están sufriendo presiones encaminadas a homogeneizaciones nacionales y globales que amenazan seriamente la supervivencia de la diversidad lingüística y cultural del mundo. Conscientes de las catastróficas consecuencias para la humanidad de esta extinción de saberes ancestrales y visiones alternativas del mundo, los expertos, en colaboración con las propias comunidades afectadas, están trabajando para mantener y promocionar las distintas formas de expresión indígena.

Uno de estos expertos es el investigador Guillermo Sequera, de reconocida trayectoria en el estudio y la promoción de las lenguas y culturas originarias del Paraguay. Una de sus contribuciones más recientes a esta causa –en colaboración con Rodolfo Ñuhwỹt Fretes y el resto de la comunidad tomárãho– es la publicación, en 2011, de dos obras complementarias: Osĩagatso õrn hweija chiéik/Literatura oral para niños y Chíilehet tomárãho osĩagatso hoúlo pixo/Diccionario para niños tomárãho.

Los tomárãho, actualmente apenas unas ciento ochenta personas asentadas en Puerto María Elena – Petintouta (Alto Paraguay), son herederos y continuadores de un extraordinario legado cultural que se encuentra en grave peligro de desaparición. Estos dos libros son fruto de la resistencia de este pueblo ante esa amenaza a la que se enfrentan.

El volumen literario es una recopilación de cuarenta relatos tomárãho que, originalmente orales, han sido transcritos en la misma lengua nativa: yxyr húlo. El diccionario es también monolingüe en yxyr húlo e incluye unas 3.400 entradas. Tanto los relatos como las palabras y definiciones recogidas en el diccionario forman parte del repertorio propio de los niños y las niñas tomárãho, a quienes van dirigidos los libros, y han sido cuidadosamente seleccionados como representativos de los conocimientos y valores fundamentales de su cultura.

La importancia de obras como estas, que permiten que los miembros más jóvenes de una comunidad conozcan sus historias, mitos, palabras y explicaciones del mundo, es resaltada por la subdirectora para la cultura de la UNESCO en el prólogo a los libros. En él se subraya que la transmisión intergeneracional de una lengua es condición indispensable para la supervivencia de la misma como vehículo de comunicación y expresión creativa. La significación de estos dos libros trasciende, sin embargo, la mera transmisión intergeneracional. En sus introducciones se apuntan dos aspectos, la escritura y la dignidad, que son también de extrema importancia en la lucha de las comunidades indígenas por el mantenimiento de sus lenguas y culturas.

Las formas de expresión indígenas son a menudo erróneamente calificadas de primitivas o poco desarrolladas, prejuicios que se justifican citando, entre otras cosas, la ausencia de un sistema de escritura. Es por ello que en un momento histórico en el que la tecnología existente permitiría la difusión y el mantenimiento de las lenguas en su forma oral, son muchos los pueblos indígenas que, como los tomárãho, están abrazando la escritura como herramienta de supervivencia ya que, según las ideologías dominantes, la escritura dota de prestigio a una lengua y de posibilidades de progreso a los hablantes de esta.

En estos dos volúmenes se representan, desde la experiencia de los tomárãho, algunos de los desafíos a los que se enfrenta cualquier comunidad que decide apostar por una variedad escrita para su lengua. Consensuar un sistema de escritura y una ortografía para la codificación de la lengua es un reto ineludible. El alfabeto elegido por los tomárãho en colaboración con Guillermo Sequera para la transcripción de su lengua, yxyr húlo, aparece ejemplificado en las primeras páginas del diccionario para niños, y las propias entradas del mismo sirven como necesarias formas de referencia para afianzar la ortografía. Por otra parte, en las etapas iniciales del proceso de alfabetización y adopción de la escritura suele darse la paradoja de que “no hay nada para leer” en esa lengua. En el caso de los tomárãho, la transcripción de algunos de sus relatos orales en el volumen de literatura infantil viene a paliar esta carencia además de contribuir a conservar sus valores culturales y transmitirlos a los más jóvenes de la comunidad.

A los esfuerzos de investigación, recopilación y análisis que están detrás de trabajos pioneros como estos hay que sumar también las dificultades para lograr la publicación de libros escritos enteramente en una lengua indígena. La falta de proyección de las obras más allá de la propia comunidad de hablantes y las dudas sobre la utilidad real de las mismas son algunas de las razones alegadas frecuentemente. Pero, si bien es importante dar a conocer la situación de peligro de desaparición en que se encuentran muchas lenguas indígenas alrededor del mundo y hacerlas visibles, en toda su riqueza y complejidad, ante la sociedad nacional e internacional, es también de extrema urgencia atender a las necesidades de los hablantes y apoyarles en la producción de materiales que les sirvan de ayuda y referencia en la tarea de mantener la vitalidad de su lengua y actualizarla en nuevos entornos.

El valor de trabajos como este diccionario y libro de relatos tomárãho va más allá de la utilidad práctica que puedan tener para la comunidad. La importancia fundamental de las publicaciones en lenguas indígenas es en muchos casos la repercusión simbólica para la dignificación y revalorización de la lengua ante la propia comunidad de hablantes. La escritura no garantiza la supervivencia de una lengua como forma de expresión funcional y creativa, pero las experiencias de muchos lingüistas y otros expertos alrededor del mundo demuestran que el mero interés despertado en una lengua a través de las investigaciones y los trabajos sobre ella puede contribuir a revertir prejuicios entre los propios hablantes y mejorar la confianza en el potencial de su lengua ancestral para vehicular el desarrollo de la comunidad.

El alcance nacional o internacional de estas obras no puede ser medido en términos del número de potenciales lectores para quienes es accesible el contenido, sino en relación con el valor del legado cultural de la humanidad que luchan por salvaguardar. En un guiño a la universalidad del patrimonio tomárãho, en los dos volúmenes comparten espacios las ilustraciones realizadas por Máhãra Dohorãta Wylky y los dibujos de niños y niñas de las escuelas Chériennes, Saint Joseph y Bouin, en Francia. Gracias a la lucha que representan libros como estos –Osĩagatso õrn hweija chiéik y Chíilehet tomárãho osĩagatso hoúlo pixo– es posible que en el futuro otros niños y niñas lleguen a compartir también las palabras y sabidurías del pueblo tomárãho.

*Doctor de Lingüística en Lenguas Amenazadas. School of Oriental and African Studies (SOAS). Universidad de Londres.

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