¿Es posible revertir los graves daños del agro negocio?

Claudia Korol, educadora popular y periodista,  se ha jugado siempre en favor de la gente. Gran investigadora, ha publicado algunos libros y un sin número de análisis sobre realidad argentina y latinoamericana. Ahora está en Paraguay participando de un seminario sobre agro negocio desde la perspectiva de las organizaciones no gubernamentales.

-Cómo ves este avance del agro negocio en la región. En Paraguay avanzó sobremanera con la introducción de la soja transgéncia y otros granos

-Bueno, yo diría que existe una política extractivista que se expande no solo en el agronegocio sino en los hidrocarburos y en la minería a cielo abierto.

-¿Cuáles son los daños que este modelo extractivista?

La destrucción de la naturaleza, el saqueo de nuestros recursos. Es una recolonización.

-Una oleada de gran acumulación del capital.

Sí, en los 90 el neoliberalismo avanzó con la privatización: ferrocarriles, transporte aérreo, combustibles. “Se están llevando la joya de la abuelita”, decía un periodista. Es decir, lo último que se tenía. Pero no, luego vinieron por “los huesos de la abuela”: la cultura, la identidad, el agua, la destrucción de los bosques, la tierra. Es una hipoteca del presente y el futuro. Las corporaciones van por todo.

-¿Cómo se da esto en la Argentina?

Bueno, la destrucción de los glaciares es un ejemplo claro. El agro negocio, con los granos transgénicos, ya ocupa la mitad de los territorios de cultivo. El impacto ya es evidente en la población.

-No era fácil desde las organizaciones y los medios de comunicación disponibles instalar diez años atrás este tema. Ahora parece que mucha gente comprende el verdadero  impacto en la vida y en la salud de la gente y el ecosistema.

Sí, hay conciencia del impacto sobre la vida. Las luchas sociales le han dado visibilidad al tema, pero sobre todo la experiencia de poblaciones campesinas, las resistencias concretas.

-Qué hay de estos daños y la medicina: cánceres, problemas respiratorios.  En Paraguay el Estado sigue poniendo en duda todo. Cómo es en la Argentina

En Argentina, por ejemplo, se tardó mucho para que “la academia” asuma el impacto del agro negocio: cánceres, problemas respiratorios, ronchas en la piel, aparte de la destrucción de la naturaleza y antiguos saberes. Pero se quebró en la Argentina ese silencio académico, el de los médicos digo, con el estudio realizado por Andrés Carrasco. Sí, se quebró la corporación médica. Pero, fíjate en un detalle, en una entrevista con Carrasco él había dicho que estaba muy apenado

¿Por qué?

Porque eso hace al saber colonial, me dijo.

-¿Cómo?

Y sí, hace rato que las comunidades tenían evidencia de las contaminaciones, de los problemas como el cáncer y otros males que causa el glifosato (el elemento base que utiliza el veneno de las fumigaciones), pero se tuvo que hacer un estudio laboratorial que demuestre eso para que se tome con seriedad una evidencia pública. Argentina es un laboratorio a cielo abierto.

¿Por qué?

Por todo lo que nos ocurre. En Tucumán ocultaron evidencias en los hospitales por un buen tiempo. A la gente contaminada se la sacaba antes de morir para que no quede el registro. Había ocultamiento de cifras.

¿Ahora cómo están?

Hoy hay una red de médicos de los pueblos fumigados. Hay una red de escuelas fumigadas. En Ituzaingo, Córdoba, hasta se hizo un mapa de cáncer en las zonas aledañas a los sojales. Se creó entonces las Madres de Ituzaingo. Luego se creó la Asamblea de Malvinas para oponerse a la instalación de otra fábrica de Monsanto (la empresa norteamericana que inventó la semilla transgénica y el veneno con el cual crece la semilla y lo comercializa en el mundo).

¿Es reversible esta situación?. ¿Son reversibles los daños causados por este modelo extractivista?

Yo no puedo pensar que no se puede, pero sí hay daños irreversibles. ¿Cuánto nos podría llevar recomponer cierta parte de la naturaleza destruida? Se desmanteló la cultura de varios pueblos originarios, campesinos. Cómo recuperar el saber

¿Es posible que finalmente no podamos revertir y que siempre estemos jugando al límite de la vida y la muerte?

Hay movimientos alternativos que apuestan a otras formas de producción, como la agroecología. Pero, claro, es mucho más caro. ¿Pero cuánto vale la vida de las personas? Hay que tener una política pública para cambiar la matriz del consumo, de la dependencia de los Shopppin, de los Carrefour. Recuperar los saberes de los pueblos en materia de alimentación, medicinas. Porque lo que ocurre, como dice un amigo, no solo es genocidio de los pueblos, es también epistemicidio. Recuperar saberes sobre las plantas medicinales, recuperar pautas culturales es posible debe ser la dirección.

-¿Lo ve posible?

Es posible porque los pueblos tratan de sobrevivir. Los pueblos no son suicidas. Pero es cierto, hay daños irreversibles. Quién nos devuelve los ríos. Pero también es cierto que es posible ubicar ciencia y tecnología para recuperar esos saberes. Ciencia y tecnología al servicio de las pueblos, como ahora lo están al servicio de las corporaciones transnacionales.

-Eso sabe a revolución

Sí, es una verdadera y profunda revolución. Es un enfrentamiento a las transnacionales, las mismas que, avaladas por poderes locales, castigan todos los intentos de los pueblos.

-Cómo construir ese tejido de confrontación real.

Con la organizaciones populares fuertes, con mayores niveles de unidad, con teoría y práctica en la mano.

 

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