Entrevista a Najeeb Amado “Siempre la izquierda ha tenido el programa más favorable a la mayoría de nuestro pueblo”

Según Amado nuestro pueblo tiene problemas para encontrarse, juntarse y hablar.

Fuente BASE IS

El secretario general del Partido Comunista Paraguayo (PCP), Najeeb Amado, habla sobre temas de política, militancia y construcción de un proyecto que represente a la mayoría de nuestro pueblo y lo difícil de esta tarea histórica en el presente. Se detiene en el Frente Guazú con su incipiente representatividad y multicolor andamiaje como referente. “Hay muchos compatriotas, trabajadores explotados, gente excluida, trabajadores informales que tienen importantes prejuicios a la hora de sentarse con nosotros”, dirá, cuando toca el tema de la estigmatización de las ideas de izquierda en el país.

Así va retratando una sociedad bastante cerrada en ideas políticas, especialmente obra de la larga madrugada invernal del estronismo. Hoy, de nuevo muchas prácticas de entonces amenazan con regresar, en un momento en el cual -según este joven exponente de las izquierdas- nuestro pueblo tiene problemas para encontrarse, juntarse y hablar. Por eso gran parte de lo que decimos, lo hacemos a través de los medios de comunicación. Es la virtualización de la actividad política y cultural, señala. Aquella que la derecha usó muy bien para justificar y significar a su favor acontecimientos históricos como la dictadura o la caída del muro de Berlín, y pasar a la ofensiva.

Tampoco quiere hablar solamente del enemigo; señala los errores y vicios de la dirigencia popular: muchos dirigentes no quieren la renovación y se perpetúan, y esto está ayudando a que el movimiento no tenga fuerza dirigente ante la gente común y corriente. Ve desmovilización en el movimiento progresista, pero no cree que sólo se haya dado en la era Lugo, la desmovilización viene desde Nicanor, según él. Después del muro, es más difícil hacer política desde la izquierda, asegura.

Najeeb Amado Secretario General del Partido Comunista Paraguayo. Fuente archivo E'a

Estamos en un año pre-electoral, donde se van definiendo cosas. Y si no se definen en 2011, el año que viene puede que sean desbordados por el electoralismo. ¿Qué se puede sacar de este 2011, se puede usar como plataforma el bicentenario…?
Nosotros, sobre el bicentenario, hemos planteado que sea patriótico y de liberación. Y en la medida en que tengamos iniciativas creativas, motivantes, para la inclusión de la mayor cantidad de compatriotas en el debate sobre democracia, creemos que podemos posicionar muy bien al campo popular, como una suerte de identidad y síntesis de esa mayoría de paraguayos y paraguayas que están buscando otro modelo productivo y otro sistema o régimen democrático.

Hay consensos dentro de la sociedad paraguaya, la necesidad de reformar la justicia es un consenso, la necesidad de luchar por una reforma del proceso electoral también es un consenso, y luego hay medidas de corte productivo. O sea, hay un consenso muy tácito en nuestra opinión; que existe, que no se le da mucha manija, pero que es real. Hay una mayoría de nuestro pueblo que siente, que percibe la impotencia del modelo productivo dominante vigente, centrado básicamente en la agro-exportación y en la ganadería. Ese modelo sufre una impotencia a la hora de incluir a hombres y mujeres que viven en el territorio patrio.

Nosotros nos ponemos como uno de los grandes desafíos…del Partido Comunista y creemos, de todos los movimientos populares, una articulación de una gira nacional de la principal dirigencia social y política del campo popular, y no sólo en asambleas populares, también en movilizaciones, trabajos casa por casa, inclusive utilizando sondeos de opinión y encuestas…y así que trabajemos sobre el diseño, la construcción y la defensa colectiva y mayoritaria del proyecto democrático nacional. Creemos que es un gran desafío, porque lo que no existe ,pues, es una experiencia concreta de esa nueva forma de hacer política, que esté vigente hoy y que aparte genere mucho entusiasmo…y que permita, con esa nueva forma de hacer política, esa generación de entusiasmo, que promueva una identidad y una síntesis. Podría ser el Frente Guazú, pero todavía no está en condiciones por miles de motivos.

Hay experiencias latinoamericanas, en Brasil, donde a través de los municipios se construyó lo que hablabas ¿Hay referencias en Paraguay, hay posibilidades?
Sí, creemos que hay posibilidad, y por otro lado, el avance en democracia, a nosotros nos demanda este tipo de actividades.

Los ejemplos más conocidos son los de Porto Alegre, Salvador… hay ejemplos de municipios con alto protagonismo popular en Brasil. Y en otros lugares con los Consejos comunales, mismo en Venezuela. De hecho en nuestro país los pueblos originarios se movieron bajo sistema de consulta y participación permanente de las comunidades en la toma de decisiones. En ese sentido no sólo hay posibilidades; hay una necesidad real. Cuando la gente habla de los bloques políticos, de los colorados y de los que no son colorados, para dividir en dos bloques la pugna por el poder…nosotros no creemos que existan esos dos bloques así determinados como dice la gente. Y por otro lado, fuera del espectro político partidario nacional, existe también toda esa cantidad enorme inscripta en el Registro Electoral y que no tiene ningún interés de participar en las elecciones.

El momento de mayor participación en los últimos años fue en 2008. Y por otro lado hay un contingente mayor a esos inscriptos que no vota, que son los que están cumpliendo 18 años éste y el otro año. Y los que tienen más de 18 años y que no tienen cédula y no están inscriptos. O bien tienen, pero no están inscriptos porque no saben cómo hacer. Y otros porque tampoco les interesa. Ahí uno encuentra mayoría, una mayoría de ciudadanos y ciudadanas a los cuales no les interesa y creen que la política, en cuanto a forma por lo menos, está agotada. Entonces por ahí tenemos que avanzar. Como solemos decir, estamos “condenados” a hacer nueva política y generar estímulo y participación.

Yo veo dos cuestiones que le frenaron al Frente Guazú cualquier intención de avanzar en lo que decías. Uno es la festichola que se hizo con los cargos, de entrar a la administración pública con grandes sueldos y olvidarse del resto, y dos, el electoralismo. ¿Cómo se sobrelleva eso? Eso hizo que gente del Frente Guazú se despegue y apeligra que regresen al Ejecutivo los sectores prepotentes de siempre.

Hay situaciones reales que mencionás. En general, dentro del Frente Guazú, por opción, hay una cantidad mayoritaria de fuerzas políticas que acentúan o priorizan su labor política dentro de un trabajo electoralista. Es una realidad en el Frente Guazú. Así como hay una mayoría que sobre esa línea de trabajo, no tiene dentro de sus horizontes estratégicos su inclusión en luchas revolucionarias. Esa predisposición no es mayoritaria, no todos tienen ese horizonte estratégico, la revolución socialista y las necesidades de luchas revolucionarias. Pero al mismo tiempo, ¿cómo se soluciona eso? Yo pienso que trabajando con la gente. Nosotros tenemos que incluir, ser mayoría. Nosotros decimos que es un problema complicado que tenemos en la izquierda. Hace mucho tiempo…Yo estoy convencido que siempre la izquierda ha tenido el programa más favorable a la mayoría de nuestro pueblo. Pero genera una situación y una especie de locura saber que tenés el programa que es más favorable para el pueblo, y que ese programa sea defendido por una minoría. Ese es un problema concreto que hay.

Sintetizando un poco, para solucionar estos problemas que tiene el Frente, tenemos que trabajar con la gente. En ese escenario es importante ubicar el proceso del Frente, en abril de 2008 Lugo no triunfó como consecuencia de un proceso de consolidación de la unidad del campo popular. No, triunfa en un momento de reflujo y repliegue. Entonces, cuando triunfa Lugo, el campo popular, con sus escasos cuadros, tiene que administrar esos escasos cuadros entre la necesaria experiencia en la labor pública estatal, para conocer la estructura de coerción, la principal estructura de coerción que tiene el enemigo…y el re-ordenamiento y la re-unificación del campo popular, para tener una pata con capacidad de movilización que te permita sostener las reformas que se vayan planteando. Ese fue el gran desafío del campo popular, y en ese terreno surge este intento de re-organización que es el Frente Guazú. Pero también en el marco de organizaciones con estructura desfasadas.

Nosotros tenemos estructuras de organizaciones nuestras que no están acordes al momento que vivimos. Tenemos un proceso muy duro de recambio dirigencial, en algunos casos organizaciones sociales en donde se reprime y evita el recambio dirigencial. El campo popular tiene una dirigencia viciada con muchos problemas…

Es más visible en el sindicalismo…
Sí, pero también ya en el movimiento campesino se puede encontrar esto, las dificultades del recambio dirigencial. Fijate vos que el enemigo, los sectores de la derecha, tienen gente en todas las organizaciones sociales. Y nosotros no asumimos esto, por eso decía, es un problema de posicionamiento y de toma de partido. O sea, nosotros asumimos que estamos en una lucha de clases, y en un escenario de lucha de clases es fundamental el cuidado del manejo de informaciones. Y nuestras organizaciones post 89, fueron penetradas por una suerte de liberalismo en el manejo de la información, que resta seguridad a los planteamientos estratégicos que pueden hacerse en el campo popular. Son innumerables los problemas que tiene el campo popular para saber por qué tenemos este tipo de herramientas políticas como el Frente Guazú, tan débiles, tan debilitadas. Esto es parte del análisis del Partido Comunista en su borrador de tesis congresal (el Congreso será el 23 de julio).

Vos decís que es extraño el tener el programa más conveniente, pero que es defendido por una minoría. ¿Todavía no se construyó un poder?
No hemos logrado masificar la interlocución. Hay muchos compatriotas, trabajadores explotados, gente excluida, trabajadores informales que tienen importantes prejuicios a la hora de sentarse con nosotros.

¿Dónde entra o en qué grado entra el anti-comunismo de nuestra sociedad en esto? Entendamos anti-comunismo no sólo contra el Partido comunista…
Anti-comunismo como anti-izquierda, anti-socialismo…de hecho nuestro país ha padecido una de las campañas más feroces de anti-comunismo. Y esa campaña no sólo no se termina con la caída de Stroessner, sino que hace un refuerzo muy material con toda la caída de la experiencia del Este europeo, de la URSS. Hace un refuerzo muy pragmático y en una suerte de proceso de alienación en donde el avasallamiento ni siquiera se puede percibir. Esto instala naturalizaciones, dentro de una especie de batería cultural, que hacen al relacionamiento social, y que fortalece la lógica de libre mercado, para el desarrollo del modelo neoliberal.

Y con un elemento más hoy, un elemento mucho más agresivo y ofensivo hoy, digo en los últimos ocho años, en donde el fracaso del modelo neoliberal y el levantamiento de las puebladas que se fueron dando, generaron gobiernos que más o menos reflejan el sentir popular. Algunos más, otros menos. En ese terreno, la derecha entra con mucha más agresividad a atacar y relacionar. Antes era fácil, con decir comunista ya eras delincuente. Hoy, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos no le permite a la derecha decir que comunista es delincuente, entonces el intento que se hizo – desde el 2000 a esta parte- es vincular al terrorismo con las organizaciones de izquierda.

Va rotando el cuco…
Puede desarrollar miedo y temor en la ciudadanía, que aleja también esta posibilidad. Pero también…quedarnos en eso sería darle una especie de omnipotencia al enemigo. Muchos errores nuestros a la hora de elaborar discursos, mucha dificultad en el momento de aplicar. Como decía, nosotros no creemos que en los próximos años esta situación siga tal cual. Esto de tener el programa más favorable para la mayoría y que no sea defendido por la mayoría. Nosotros si hacemos esta primera experiencia de salir en asambleas, casa por casa y encuestas…combinar estos recursos, eso nos va a permitir ese diseño, esa construcción, y en consecuencia, la defensa mayoritaria y colectiva de ese proyecto democrático nacional, abarcante, incluyente y que genere esa mayoría con capacidad de desmontar el Estado oligárquico.

¿Es más difícil para la izquierda hacer política después de la caída del muro y después del stronismo?
Sí, claro. En realidad, en cuanto al periodo stronista es importante, porque la caída de Stroessner desnuda las precariedades de la dirigencia progresista y de izquierda, porque al caer Stroessner y empezar a sentir todas las postergaciones que hizo el movimiento progresista y de izquierda a la hora de consensuar un programa mínimo. A la hora de identificar un enemigo. Porque de hecho, un pedazo importante del movimiento antidictatorial desde mediados de los ochenta (el Movimiento Intersindical de Trabajadores-CUT posteriormente) fueron financiados por los norteamericanos. Desde 1983 EE. UU., con Reagan, no quiere saber más nada de Stroessner. Y si vos te fijás, el creciente movimiento sindical en Paraguay empieza entre los años 84, 85, 86 otra vez. Y esa oleada está financiada y asesorada por EE.UU. Y entonces uno puede entender por qué teníamos precariedades.

Sobre el Muro de Berlín…por supuesto, es mucho más difícil, porque se pone en tela de juicio toda tu acumulación teórica y práctica. Entonces se plantea una suerte de foja cero, revisar todo, vemos en qué hemos fallado. Difícil por eso. Siempre fue muy complicado derrumbar el sistema capitalista y construir socialismo, porque uno construye sobre escombros. Pero construir sobre los escombros de los socialismos realmente existentes en el mundo, todavía es una tarea mucho más difícil.

Aunque creo que menos difícil que la tarea que le cupo a la dirigencia bolchevique en 1917, cuando tuvo que construir socialismo sin referencia alguna. Por eso nosotros hacemos una evaluación muy cautelosa del proceso soviético, porque el hecho de no tener referencias, no tener dónde mirar, es determinante. Es la primera experiencia. Y nosotros por lo menos tenemos nuestra primera experiencia, con sus luces y sus sombras- así como en el Este europeo- que nos puede servir para saber cómo se hace “modelo al andar”. Porque el socialismo “no es modelo, se hace modelo al andar”.

Durante la caída del muro y el stronismo, lo propagandístico, cultural, mediático ya era importante…
Que es el gran oxígeno del capitalismo. La virtualización es el gran oxígeno del capitalismo, porque es lo que permite contener algunas ansiedades.

Hoy se está analizando un re-ordenamiento de las derechas ¿Cómo toca a Paraguay?
Me parece que el reciente reconocimiento de Macri (Mauricio) a Federico Franco se muestra como un síntoma del nivel de articulación que tiene la derecha a nivel internacional. Nosotros hemos dicho con frecuencia que hay un proceso en estos años de fascistización de nuestras sociedades, como consecuencia de una decadencia del modo de producción capitalista. En nuestra opinión, en los próximos cinco o 10 años, estaría pasando de una crisis de sobreproducción a una crisis de subproducción. Va a ir produciendo menos, porque de hecho el modo de producción capitalista hoy tiene su centro en las finanzas, en la especulación financiera. Y todo lo que hace a producción de bienes y servicios es marginal. Las grandes industrias del mundo utilizan mayor porcentaje de sus ingresos en la especulación financiera antes que en la producción de bienes y servicios.

Entonces dentro de esa lógica, el modo de producción capitalista va caminando hacia una especie de implosión que de seguro va a generar un poscapitalismo. El problema es que ese poscapitalismo no necesariamente será socialista. Nosotros vamos a hacer todos los esfuerzos para hacer que sea un poscapitalismo más humanista, superador. Pero ese poscapitalismo puede ser bárbaro también. Y esa es la gran puja que estamos teniendo. En nuestro país, mismo desde nuestros lugares, las dirigencias del campo popular tenemos todavía una conciencia muy baja del escenario de las próximas tres o cuatro décadas. Y nos cuesta mucho discutir y organizar nuestras luchas como parte de esas grandes luchas que se van a dar en las próximas décadas.

Y creo que nos cuesta mucho por las características de nuestro país, los niveles de aislamiento que tuvimos. Nosotros (Partido Comunista) por lo menos hace mucho estamos insistiendo en eso. En el documento de diciembre de 2010 abordamos eso. “Por la paz y la madre tierra”, decimos. Nosotros tenemos ese planteamiento, solamente que muchas organizaciones sociales no tienen toda la capacidad para desarollar este gran movimiento necesario. Ese es uno de los grandes problemas que tiene el país en el proceso de cambio, que el movimiento popular no tiene fuerza dirigente. No hay una fuerza dirigente reconocida.

Se debatió mucho la utilidad de los partidos políticos últimamente. Atilio Borón dice que no podemos contentarnos con constatar que los partidos están en crisis, hay que plantear alternativas en todo caso…
Cuando nos abordan con esta pregunta, siempre decimos que nosotros tenemos total acuerdo de la crisis de la forma partido, como forma de organización. Existe una verdadera crisis. Ahora, eso no significa que exista una crisis de la forma partido revolucionario. No se trata de aquel partido de 1905, 1912, 1917, porque Lenín pues hablaba del partido de nuevo tipo, nosotros creemos que esa consideración sigue siendo válida. Nosotros creemos que tenemos que construir el partido de nuevo tipo, que es el partido revolucionario, que es el partido con gran capacidad de movilización. La gente pues cree que el movimiento puede hacer eso y que el partido no. Y nosotros hemos visto que las cosas no son así. Hay muchos partidos que tienen una gran capacidad de movilización y de movimiento de piezas, eso en los partidos revolucionarios, partidos no burocráticos. Nosotros creemos que eso no está en crisis, porque esa no es una experiencia todavía desarrollada. Estamos por desarrollar.

Y volviendo un poco atrás, ahora que me acuerdo de Lenin y los bolcheviques…el Frente Guazú…mucha gente -desde la izquierda- dice que hay que salir del Frente, el Frente no nos sirve. Nosotros tenemos una impresión, el Frente Guazú hoy es referencia: para muchos mala, para mucha gente no sé si buena, pero necesaria desde una visión oportunista y prebendaria, necesitan del Frente Guazú. “Para que me aprueben mi proyectito”, diría algún campesino oportunista, ¿no? Pero lo cierto es que es la principal referencia que tiene hoy el progresismo en Paraguay. Porque los medios son los que se encargan de instalar referencia para la gente. Porque nosotros tenemos un problema concreto en el país: nuestro pueblo es un pueblo que no se está encontrando. No nos encontramos a hablar, entonces todas las opiniones que generamos, las generamos a través de los medios de comunicación.

Y a propósito de la articulación de los frentes…el Consejo de Soviets de toda Rusia, por ejemplo, era un espacio amplio, donde había una mayoría de fuerzas hostiles al Partido Bolchevique. Y éste logra dirigir finalmente aquella resurrección en octubre del 17, cuando uno o dos meses antes no tenía ni por si acaso mayoría dentro de ese Congreso. Y tenía fuerza, desde los cadetes hasta los socialrevolucionarios, que eran hostiles, y hacían otra cosa y no les interesaba la revolución proletaria. Digo como ejemplo de que las cosas cambian, y mientras exista gente dentro de una estructura, con buena intención, que tal vez no sea la misma que su dirigencia, que ya está viciada…hay que pelear por esa gente. En ese sentido, no salirse del Frente Guazú hasta hoy, por lo menos, creemos que nos podría permitir probarnos en cuanto a los niveles de consecuencia que tenemos entre los compañeros con responsabilidades en la dirigencia.

Paulo Freire decía que la esperanza es una necesidad ontológica del ser humano…necesaria para avanzar. En Paraguay hay una desmovilización social hoy, veo un poco desencantados a varios actores sociales…¿cuáles podrían ser algunos resortes a los cuales aferrarnos?
El encuentro de los movimientos campesinos. Entre marzo, abril, mucho encuentro de organizaciones sociales se están dando. Hay mucha recuperación de luchas. El 10 de abril hubo una movilización muy importante en Ciudad del Este, los compañeros se están encontrando en otros lugares, en Canindeyú, en San Pedro. Lo que pasa es que recuperar la movilización no es un trabajo de pocos días, porque los compañeros están con sus trabajos permanentes. Como vos decís, hay una desmoralización y aparte de una lucha estratégica que es el diseño, construcción y defensa colectiva y mayoritaria del proyecto democrático nacional, tenemos que encontrarle el elemento más concreto, y que es el gran debate que está haciendo el movimiento campesino, para poder avanzar en un proceso de mayor difusión y mayor movilización.

La desmovilización no vino solamente con el gobierno de Lugo; el gobierno de Nicanor se encargó de desmovilizar. Nosotros desde 2005 estamos en una crisis muy grande, con las comisiones de seguridad ciudadana, las comisiones garrote…generaron sistemas de delaciones, mucha desconfianza contra la dirigencia, todo este fenómeno del EPP, que es objetivamente funcional a la jerarquía mafiosa. Y que te genera muchísimos problemas a la hora de movilizarte. Nosotros vemos con esperanza estos meses, este año, comienzos del 2012. Porque están todas las cosas por hacer. Y porque nosotros creemos que vamos a seguir haciendo cosas. Se suele decir esta frase cuando uno te amenaza “Roinupâta”:
– “¿Ha che gua’u aipiróta mandi’ o?”

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