Encuentro paraguayo con sabor andaluz y gusto a cocido con chipa

La gente fue llegando bajo la tenue llovizna que caía sobre Sevilla, la capital de Andalucía. Al principio con algún que otro despiste, cierta timidez mutua. Pero a medida que empezaban a llegar más «paisanos» se escuchaba ya un ha upéi y un iporã o tranquilopá como respuesta. Así empezaba el encuentro entre paraguayos y paraguayas en Sevilla, España, el domingo 19 de octubre.

La reunión se realizó en el Centro Padre Arrupe de Sevilla, gracias a la convocatoria de la ONG Claver promovida por los Jesuitas y que trabaja por el intercambio y el apoyo a las personas inmigrantes en Andalucía. Participaron cerca de treinta connacionales y el encuentro tuvo como objetivo la integración y el intercambio de información a fin de visibilizar los colectivos de paraguayos y paraguayas que existen en la zona. Es así que además de gente que participó individualmente, estuvieron presentes representantes de dos asociaciones: La Asociación de Paraguayos en Sevilla (ASOPASE) y la Asociación Paraguaya Sin Fronteras (APASIF) del Barrio Montequinto, del municipio de Dos Hermanas.

Como marcaba el programa, la gente se presentó y cada representante de organización comentó lo que están haciendo, además de la proyección de las mismas. Se habló de la necesidad de aunar esfuerzos para favorecer el intercambio cultural y apoyar a la gente que necesite asesoría en su condición de inmigrante.

El representante de Claver, José Luis Gutiérrez explicó la posibilidad de apoyar a los grupos, como lo vienen haciendo con otras colectividades como la peruana, ecuatoriana, entre otras, mediante las diferentes iniciativas y programas concretos con que cuenta la organización, y de esa manera trabajar en redes sociales con otras entidades y asociaciones.

Después se abrió el espacio para el intercambio de inquietudes, donde los participantes hablaron de sus problemáticas, dificultades, lugares donde participan. Allí pudo notarse aun la falta de organicidad, aunque existen ganas y mucha voluntad manifiesta de mejorar y fortalecer las asociaciones y generar espacios de encuentros más seguidos y participativos.

Olinda Mieres, vicepresidenta de ASOPASE y propietaria del Bar Asunción en un barrio de Sevilla, comentó las dificultades que tuvieron desde un principio para hacer funcionar la asociación. «Venimos peleando desde hace 5 años para que esto funcione y cuesta mucho», expresó, sin dejar de mencionar que ahora al parecer se está encaminando, y comentó la buena noticia: «Desde noviembre ya tendremos una oficina para atender a la gente».

Como evaluación se apuntó como positivo el hecho de encontrarse entre compatriotas, que hayan compartido y se hayan conocido ya que a partir de ese paso se puede pensar en proyectos más concretos.

El final del acto lo marcó el cocido caliente, cuyo aroma había invadido la sala de reunión desde el inicio del encuentro. Entre charla y charla la gente degustó el cocido acompañado de una crocante chipa. Y así, mientras la lluvia seguía, y una guarania sonaba por debajo de los comentarios en guaraní, la noche fue cayendo poco a poco y al por último solo quedó el eco de un «japyta upéicha» (quedamos así, hasta la próxima). Una despedida que puede marcar el inicio de encuentros y proyectos compartidos, en busca de una mejor integración y mejor nivel de vida en este lado del Atlántico, siempre con la idea de volver en un futuro no muy lejano a la tierra de cada uno.

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