En Venezuela, la derecha regional seguirá esperando

El derechista Henrique Capriles redujo la diferencia de la victoria de Chávez comparada a la de anteriores comicios. Chávez tendrá que buscar más conciliación. Pero seguirá gobernando con amplia mayoría en el Congreso para las decisiones ejecutivas. La hegemonía de gobiernos progresistas en la región no se modifica. 

 

Fuente: eldiariofenix.com

Los partidos y sectores sociales de derecha o consevadores de los países latinoamericanos tendrán que esperar seis años más para encontrarse con otra oportunidad para derrotar al movimiento social y político que se iniciara en 1999, liderado por Hugo Chávez.

Los grandes medios de comunicación, propiedad de familias y grupos económicos poderosos, y los partidos de derecha y conservadores de los países de la región abrieron esperanzas de que Henrique Capriles Radosky ganara los comicios realizados ayer en Venezuela. Muchos de ellos anunciaron en sus publicaciones y declaraciones la posibilidad de que Hugo Chávez, luego de 14 años de gobernar el país caribeño sudamericano, cayera. Otros anticiparon incluso que los chavistas no reconocerían la victoria de Capriles. Pero la andanada de optimismos y malos presagios terminaron ayer en la nada, cuando Chávez ganó por 7.444.062 votos, 1 millón 200 mil más que su principal adversario electoral.

Dos razones parecen ser las principales de la nueva derrota de la derecha venezolana: la pobreza extrema en la que los partidos tradicionales venezolanos dejaron a los venezolanos luego de 40 años de gobiernos oligárquicos y pro imperialistas, y los contundentes resultados que Chávez obtuvo en sus políticas sociales, reduciendo significativamente aquella extrema pobreza generada por sus oponentes, durante sus 14 años de gobierno.

En Latinoamérica, principalmente en Suramérica, Venezuela es un país estratégico: su inmensa riqueza en petróleo le otorga recursos financieros y económicos extraordinarios que, bien o mal utilizados, pueden servir, o no, al proyecto autonomista que se inició con los gobiernos progresistas en los países suramericanos.  Este elemento hace que Venezuela sea un jugador importante en la política exterior regional. Y así lo entiende y lo aprovecha Chávez, que juega un papel importante en la región.

Con la victoria en Venezuela, y con los demás gobiernos progresistas que seguirán gobernando, críticos al imperialismo norteamericano, como Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Uruguay, la derecha de la región del sur seguirá esperando unos cuantos años más para recuperar la hegemonía que habia comenzado a perder a inicios de los años 2000.

 

 

 

 

 

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