En seis años, Margarita Morselli repartió sin concurso más de 4 millones de dólares

La directora del Centro Cultural de la República El Cabildo viene realizando, desde la creación de esta institución, transferencias monetarias directas a centenares de iniciativas culturales sin convocar a concurso público.

Por Arístides Ortiz Duarte

Aquel que intentó y se frustró o consiguió reunirse, carpeta bajo el brazo, con Margarita Morselli lo sabe: si se la conoce personalmente es mucho más fácil llegar hasta ella; si no, hay que valerse de algún pariente, amigo o legislador que la conoce. La mayoría queda frustrada en la antesala del despacho de la directora de El Cabildo; los menos llegan a hablar con ella. De estos menos, una parte siente la decepción y hasta la ira por la negativa de Morselli a financiar su proyecto cultural, y la otra parte sale con la satisfacción rebosante de que por fin cumplirá su anhelado proyecto artístico o cultural. En cualquiera de los casos, es ella la que decide el sí o el no con el argumento que tenga en mente. Es ella la que hace el “favor” con plata del Estado.

Morselli está habilitada a dar estos “favores” gracias a los rubros presupuestarios 800 (Transferencias), 840 (Transferencias al sector privado) y 842 (Aportes a entidades educativas e instituciones sin fines de lucro) de la Ley 5.554 de presupuestos. Dentro de estos rubros se dan “las transferencias monetarias directas” de El Cabildo a las iniciativas culturales. Esta fuente, según la Ley, exime a la entidad que usa los recursos públicos de la obligación de llamar a concurso mediante convocatoria de proyectos para seleccionar, mediante jurado, a los mejores. Este es el caso de los 23 mil millones de guaraníes (4.181.000 dólares al cambio actual) que Morselli dio en los últimos 6 años a quien ella lo considere. Esta práctica se inició en el mismo momento de la creación de El Cabildo.

La directora del centro cultural del Congreso ha repetido, en varias declaraciones públicas ante los medios, que los proyectos culturales que reciben los aportes económicos son seleccionados por los cinco asesores de áreas culturales con los que cuenta. En las instituciones del Estado las decisiones no las toman los asesores, las toman las máximas autoridades ejecutivas, y los funcionarios de menor rango las aceptan. En este caso, es la directora general del El Cabildo –tal como varias personas beneficiadas o no con recursos de esta institución han relatado a este medio- la que decide dar o no el dinero a tal o cual proyecto cultural.

La alegría de los financiados    

Morselli no solo ejecuta los fondos asignados por el Estado al Centro Cultural El Cabildo.

La directora de El Cabildo gestionó, por ejemplo, en el 2011 la presentación del cuarteto multinacional de música clásica Il Divo. Le gustó la idea. Con dinero de  Itaipú, en el marco del cierre de los festejos por el Bicentenario de la Independencia, se utilizaron 500 mil dólares para la actuación del grupo. Los responsables de la productora habrán salido del despacho de Morselli muy agradecidos.

La misma alegría pudieron haber sentido los productores del proyecto audiovisual “Guaraní”, al recibir (en 2014) a través de la Asociación Cultural Comuneros  80.000 dólares, dinero de Itaipú gestionado por Morselli; o los productores de la película “Mangoré, por amor al arte”, que recibieron del Congreso Nacional –vía presupuesto del Cabildo- 200.000 dólares, gracias a las gestiones de la directora de El Cabildo ante el entonces presidente del Senado, Jorge Oviedo Matto.

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En 14 años de vida institucional de El Cabildo es muy larga la lista de los artistas, gestores culturales y productores de arte beneficiados con sus transferencias monetarias directas. La lista de personas cuyos proyectos fueron rechazados por Morselli también es extensa.

Hace 14 años, desde su misma creación, Morselli está al frente de El Cabildo. En este tiempo,  El Cabildo ha convocado institucionalmente  a muy contados concursos públicos que demandan migajas en inversión, tales como el de cuentos, guión, arte visual, fotografía y composición musical. El grueso de las grandes, medianas y pequeñas iniciativas culturales y artísticas apoyadas económicamente por el centro cultural del Congreso ha sido resuelto personalmente por Morselli.

Un ardid

Si la Ley 5.554 de Presupuesto no obliga al Cabildo a realizar una justa convocatoria para concurso de proyectos culturales, tampoco prohíbe que la realice. Los rubros 800, 840 y 842 dejan a disposición de las máximas autoridades de las instituciones estatales la realización o no de concursos públicos para acceder a los recursos estatales. Morselli se desentiende de los concursos públicos aprovechando aquella laxitud presupuestaria. Además, en muchos casos, para evitarse el problema ético-político, utiliza como intermediaria a la Asociación Cultural Comuneros para hacer llegar a terceros sus transferencias sin concurso, ya que las ongs no tienen aquel problema.

La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) también recibe en su presupuesto anual fondos de los rubros 800, 840 y 842, pero en el 2014 y 2015 sus autoridades resolvieron convocar al concurso público denominado Proyecto Fondos de Cultura. Centenares de artistas y gestores culturales acudieron al llamado y participaron del concurso

Fuente: IP Paraguay

Margarita Morselli de Codas. Fuente: IP Paraguay

El otro caso es del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec). Al igual que El Cabildo, recibe fondos de aquellos rubros presupuestarios, pero anualmente convoca a concurso público de proyectos culturales, con un jurado cuyos miembros son externos al Fondec y que seleccionan los proyectos según criterios reglamentados.

Lo mismo puede decirse del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Esta institución cada año convoca a concurso público de proyectos de investigación, con un jurado de selección, que lo integran miembros externos al organismo.

Lo que se puede verificar en la ejecución presupuestaria es la plata que se le asigna a El Cabildo como organismo estatal. El resto es un agujero negro. La señora Morselli es una gran gestora de fondos privados y públicos. Entre sus grandes aportantes aparecen la empresa trasnacional Petrobras y la poderosa Itaipú. Detrás de estos fondos, una fundación: la Asociación Cultural Comuneros. De esta y otras cuestiones hablaremos en las próximas notas.

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