En pie de lucha

Compartimos con los lectores de ea.com.py una parte del manifiesto de la estudiante de sicología Verónica Barreto. Es un artículo que recoge el espíritu de las movilizaciones sociales y la reacción del Gobierno. ¿Nos encontramos a las puertas de una revolución? Ella siente que sí.

Confío en nosotros, en nuestras convicciones inalterables, confío en la lucha del espíritu y del cuerpo, y confío en que nuestras palabras no quedarán en el vacío. Porque somos nosotros, el pueblo, los que tenemos la gracia de poseer la conciencia,  los que amanecemos en la realidad que viste cada mañana al Paraguay, los que hemos arrebatado la verdad para defenderla con alma y cuerpo, con voz y seña, con puño y letra.

Somos nosotros los que hoy avanzamos en pie de guerra, porque nos golpea la afrenta, porque el desacuerdo se ha vuelto insoportable, porque la sed de justicia nos impacienta, porque la opresión y la persecución de este momento histórico nos desafían.

¿Han pensado por qué tanto ruido, tantas manifestaciones,  tantas movilizaciones? ¿Por qué  de repente? ¿Por qué el exceso de violencia del gobierno de Cartes? ¿Será que algo lo intimida?

Escenas que en los últimos meses se han repetido en gran parte del mundo campesino.

Los hermanos campesinos se manifiestan contra la industria sojera que envenena a sus hijos, que destruye sus tierras, que arrasa con sus bosques, que intoxica alimentos y todo lo que los rodea. El Estado responde con balas, palos, gases lacrimógenos, muerte, cárcel, imputados, etc.

Comunidades enteras de compañeros indígenas, legítimos dueños de esta tierra, son expulsados de sus territorios por causa de la soja, se enferman, sufren deformaciones, mueren. El Estado responde con indiferencia. Los docentes de todo el país se presentan a exigir un salario digno, su derecho a la jubilación, sus haberes atrasados. El Estado responde con represión, criminalización de la lucha a través de la prensa y descuento de salarios a todos los participantes de las manifestaciones. Compatriotas  sin acceso a trabajo digno, paseros y comerciantes informales, cansados de que el Estado usurpe su única fuente de trabajo, reaccionan  echando a perder sus mercaderías para que no sean decomisadas y cerrando rutas. El Estado  “caradura” responde con crueldad e inflexibilidad, siendo Cartes el mayor contrabandista del Paraguay. No solo las pérdidas materiales fueron enormes, sino que la lucha también se cobró una vida.

Organizaciones como “Desde Abajo” del Bañado Sur se manifiestan en contra del Congreso Nacional, que no hace más que enriquecer los bolsillos de los parlamentarios. Se manifiestan en contra de los canales televisivos, que discriminan la pobreza y manipulan la información y a la gente.  Se manifiestan en contra de la Municipalidad de Asunción, que pretende instalar un parque industrial en el lugar donde los pobladores del Bañado Sur, sobreviven hace más de 60 años. Se pronuncian en contra la desigualdad social, que niega a los pobladores de los bañados de Asunción el derecho a una vivienda digna, el acceso a la educación, el acceso a la salud, el acceso a oportunidades laborales, y niega las garantías de un futuro digno para los niños y niñas. El Estado responde con excesiva violencia,  balines de gomas a señoras, niños, mujeres y hombres, cachiporrazos, persecuciones individualizadas, detenciones ilegales, imputados, etc.

Los estudiantes universitarios se movilizan contra la impopular e injusta suba del pasaje, ya que es un insulto el  aumento del 20%, mientras que el salario mínimo no aumenta desde abril del 2011. Porque es una calamidad que el pueblo pague la deuda de los empresarios del transporte, siendo que los choferes no cobran siquiera el salario mínimo ni cuentan con seguro social, y porque padecemos a diario en las chatarras que nos dejan a medio camino cuando se descomponen. El Estado responde con brutalidad, varios heridos, un hombre con traumatismo de cráneo encarcelado, detenciones, más  imputados.

Los paseros, los trabajadores, los vendedores ambulantes, los indígenas, todos somos víctimas de la corrupción, el robo y el atropello de este sistema inhumano y salvaje.  El Estado responde con la misma violencia sin excepciones, deja heridos y muertos a consecuencia de sus acciones.

El gran problema es que los intereses de este sistema se contraponen a los intereses del pueblo paraguayo. Es tan abismal la deferencia entre los objetivos del gobierno de Cartes con los nuestros, que los cuentos que inventa y los malabares  que hace para mantener su dominio con calma, son totalmente insuficientes.

Por eso reaccionan los campesinos por un lado, por el otro los estudiantes; reaccionan los niños trabajadores  y  los vendedores ambulantes, se levantan los paseros, los trabajadores del mercado 4, los que venden en los colectivos, hacen huelga los choferes, se pronuncian los docentes y van a una huelga prolongada, y a su vez la organización “Desde Abajo” del Bañado Sur. Como tantas otras, conquistan las calles. La magnitud con que se van dando estos eventos no nos asombra. Se entiende que aquí comienza un ansiado proceso revolucionario.

 

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