En Paraguay se está implementando la táctica de los falsos positivos, según investigador

Se presenta a alguien como vinculado al EPP, se lo asesina y se mediatiza para dar la sensación de que algo se está haciendo y logrando, expresa Abel Irala del Serpaj. El EPP actúa en situación de libertad vigilada, dice y asegura que es funcional al sistema, pues es excusa para reprimir a dirigentes sociales. Por ello, no se apunta a desbaratar al grupo.

Manifestación de pobladores de Kurusu de Hierro frente a la Comisaría, en protesta por el asesinato de Francisco Denis, a quien la policía quiere hacer pasar como miembro del EPP. Foto: Fátima Garay.

Según Abel Irala, investigador del Serpaj, lo que pasó con Francisco Denis en Kurusú de Hierro recuerda al caso del joven sordomudo Ledesma. Se lo presentó como supuesto apoyo del EPP por lo que le dispararon y poco después murió. Solo porque la comunidad reaccionó se supo que no era tal cosa. La cuestión de asesinatos selectivos con la táctica de los falsos positivos se está llevando adelante, dice Irala. Se presenta a alguien como vinculado a algo ilícito, se lo asesina y se mediatiza para dar la sensación de que algo se está haciendo y logrando.

Pero, en realidad, no existe ningún resultado concreto para desbaratar al supuesto EPP, dice el investigador. “Che memby ndaha’ei EPP gua” expresaba Doña Justiniana, madre de Francisco Denis, quien el pasado domingo fue asesinado por policías en Kurusú de Hierro. Las autoridades alegan que tiene vínculos con el EPP, la comunidad dice que era un hombre tranquilo que se desempeñaba como tesorero de la Radio Comunitaria “Aguape”.

¿Existe el EPP?

Ficticio o no, el EPP es funcional al sistema, opina Abel. Tiene dos hipótesis respecto a la existencia de este supuesto grupo armado. Podría ser un montaje necesario para mantener el aparato represivo en funcionamiento; “si no se usa se oxida, entonces es necesario poner en constante marcha el engranaje”. Y todo esto para justificar la criminalización de la lucha social, dice.

O, supone, es un grupo que ha optado por una metodología de lucha armada, con una lectura equivocada de la realidad pues hoy no existen condiciones para pensar en la emancipación de este modo. “Lo que se logra es un efecto contrario. No debilita el sistema” dice, pues es la excusa perfecta para militarizar, perseguir y criminalizar.

Vigilados en libertad

Más allá de las hipótesis sobre el EPP como montaje o no, dos cosas son seguras a partir de este análisis: como es funcional al sistema, pese a que existe un fuerte y asesorado trabajo de inteligencia, no apuntan a desbaratar al grupo. Pero sí a llevar adelante acciones de impacto para dar la sensación de que algo se hace. Es así que el EPP actúa en situación de libertad vigilada.

Con respecto a lo que ocurrió en la tarde del 21, en pleno día electoral, Abel recuerda que el Ministro Carmelo Caballero, días antes, dijo que se desplegaría un fuerte operativo por aire y tierra, como un acto de previsión. “Creo que la mejor propaganda hubiera sido evitar el ataque”, opina.

Por último, si la existencia del EPP se corresponde a la segunda tesis, a Cartes le viene bien lo que ocurrió el domingo pues también él podrá entrar con el discurso de “mano dura” y todo lo que implica en cuanto a persecución de grupos organizados por reclamos sociales.

Por: Serpaj Py

 

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