En febrero de 1999 Lino Oviedo había amenazado: “correrán ríos de sangre”

En unas declaraciones públicas, en febrero de 1999, Lino Oviedo amenazó a la Corte Suprema de Justicia: “correrán ríos de sangre”, dijo; además advirtió a los medios de comunicación que los alinearía como velas, mientras el presidente Raúl Cubas guardaba silencio.

Lino Oviedo. Foto: america.infobae.com

Fue luego de que el entonces presidente, Raúl Cubas Grau, desafiara a sus oponentes firmando un decreto que otorgó el indulto a Oviedo, dos días después de asumir la presidencia, según relató Edwin Brítez.

Cuenta Brítez que el 17 de agosto Cubas “cumplió con su promesa, firmó el decreto 117/98 y decretó el indulto del general detenido, alegando que el tribunal militar especial que lo había juzgado incurrió en inconstitucionalidad por funcionar como parte interesada de la acusación, haciéndose eco de los intereses del comandante en jefe del Ejército y de quien lo nombró, el presidente Juan Carlos Wasmosy, y por procesar a un militar retirado, sin tener competencia para hacerlo”.

Cubas no había pedido informes a la Corte Suprema de Justicia sobre la situación del detenido para ser evaluada su condición de candidato al indulto, y tampoco tuvo en cuenta las limitaciones de Oviedo para beneficiarse. Estaba privilegiando su promesa electoral de «tu voto vale doble» a los mandatos de la ley.

El mismo día el comandante en jefe reestructutó el tribunal militar y declaró inocente a Oviedo. Fue puesto en libertad

Al decir de Brítez, ante la situación prosperó la moción de institucionalidad del indulto, basado en el argumento de que la ley establecía esta medida de gracia sólo para la pena capital, no para penas de prisión. “La Fiscalía General del Estado lo entendió también de esa forma y emitió un dictamen solicitando a la Corte Suprema de Justicia que anulara el decreto y ordenara el reingreso a prisión de Lino Oviedo”, refiere Brítez.

La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el decreto de Cubas, a lo que el presidente respondió que ningún otro poder del Estado tenía autoridad para revocar las decisiones del presidente de la República, “por lo que el 4 de diciembre declara oficialmente desconocer la decisión de la Corte sobre el tema”.

En Febrero de 1999 los ambientes aumentaron de tono al punto de que Oviedo amenazó a la Corte de que “correrán ríos de sangre”. Advirtió además que alinearía como velas a los medios de comunicación.

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