Elecciones municipales: escenario y proyecciones

Los resultados de los comicios municipales modificarán la correlación de fuerzas que hoy existe entre los principales actores políticos, los que se disputan dos proyectos oligárquicos con formas distintas.

3.031.143 ciudadanos electores están habilitados a depositar sus votos este domingo 7 de noviembre. Electores distribuidos en 238 distritos electorales o municipios que elegirán intendentes y miembros de juntas departamentales.

Cualquiera sea el porcentaje de participación, los resultados de los comicios municipales modificarán, en mayor o menor grado, sea a favor del oficialismo o de la oposición, la correlación de fuerzas que hoy existe entre los principales actores políticos: los partidos y movimientos nacionales, regionales y locales que presentan candidaturas a los cargos en pugna.

Los resultados de los sondeos de opinión elaborados por varias empresas encuestadoras a pedido de los grandes medios de comunicación, así como los sondeos que fueron elaborados off de record por aquellas sólo para los principales candidatos en los últimos días, pronostican que el centenario partido de Bernardino Caballero verá disminuir la cantidad de municipios que hoy controla, siendo verdugo su histórico adversario: el PLRA.

Entre los municipios que saldrían de la órbita colorada estaría el de Asunción, simbólica y materialmente el más importante de las 238 intendencias, pero no tanto como para compararlo en importancia con el resto de los municipios en juego. Contrariamente, el otro municipio considerado muy importante, el de Ciudad del Este, seguiría en manos de los republicanos.

Este pronóstico se sostiene en hechos concretos: los colorados dejaron  hace más de dos años la dulce y abundante plata de la administración central, los liberales controlan hoy parte de esos recursos; el PLRA aumentó en un 20% su cantidad de afiliados, la ANR disminuyó; los liberales son mejor vistos por los empresarios de la agricultura, la ganadería, la banca, las importaciones, las trasnacionales y por los grandes medios de comunicación, propiedad de estos sectores, mientras que los colorados son mal visto.

Si eligiéramos a los dos principales actores políticos en estas elecciones, claramente serían los dos partidos de masa, históricos y oligárquicos: la ANR y el PLRA. Son estos los que hoy controlan más municipios, y estos son los que el domingo que viene se jugarán sus perspectivas de poder en el futuro. Si  el también centenario partido de Antonio Taboada y Eligio Ayala suma más municipios a los que ya controla, y su adversario histórico ve disminuir los suyos, incluyendo la pérdida de la intendencia de Asunción, la acumulación de poder político sonreirá a los azules, y aumentarán sus posibilidades de liderar una articulación que ponga a un liberal como presidente de la República en el 2013. Contrariamente, se reducirán más aún las posibilidades de los colorados de recuperar la administración de ese Estado que ellos moldearon durante 61 años de gobierno ininterrumpido.

Si pusiéramos nombres a los dos proyectos políticos en disputa en estas elecciones municipales, los denominaríamos el del re-establecimiento del Estado oligárquico-colonial, sustentado en el poder real de la delincuencia organizada dentro y fuera de este Estado y en el manejo corrupto, sin formas legales ni justificaciones morales, de la cosa pública, el que trasnacionaliza desordenadamente la economía del país; y el de  res-tauración del Estado oligárquico-colonial, con una moral neoliberal en el manejo de la cosa pública, cuidando formas legales, eficiencia administrativa y trasnacionalizando ordenadamente las riquezas naturales del país, reduciendo aún más el de por sí pequeño Estado.

Estos dos proyectos en disputa parecen coincidir en algo: no está en sus agendas políticas afectar los grandes intereses oligárquicos y trasnacionales, y no tienen un proyecto país superador del modelo oligárquico-colonial.

Si eligiéramos un eventual protagonista con incidencia real en lo que pasa en las municipales y pasará en el país en materia política, ese sería Fernando Lugo Méndez, porque él, de imponerse la agenda de la restauración, sería el director de un afianzamiento del proyecto, por ser hoy el punto de equilibrio entre todas las fuerzas adversarias (llámense de centro, derecha o izquierda) a la ANR, y por ser el más hábil articulador de estas fuerzas.

Este es un cuadro que pueda ayudar a prever, no a garantizar, ciertos resultados el domingo que viene.

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