El violador es el culpable y la impunidad que lo protege es su cómplice

La impunidad de la violencia contra las mujeres es instigadora y cómplice de este crimen. Están hablando de una niña y el título dice «embarazo precoz» y se pone en duda si hubo «coacción sexual». Es un absurdo y una crueldad más.

En la escena principal de este crimen está la impunidad como instigadora y cómplice. El abuso sexual ya había sido denunciado por la madre antes, y las autoridades dejaron al criminal en la casa de la víctima.

Hay quien prefiere culpar a la madre, otra forma más de apañar al criminal. No hay justicia, cuando una denuncia no sirve para proteger a la víctima. No hay justicia en la sociedad cuando se culpa a las víctimas.

El violador es el culpable y la impunidad que lo protege es su cómplice. Quien viola a una niña sabe muy bien lo que hace, tiene poder y abusa, no es un enfermo. Quien protege a un violador sabe muy bien lo que hace y es su cómplice. Por eso las autoridades encargadas de proteger a las víctimas son también responsables.

Y la sociedad tiene la responsabilidad de parar de hacer el coro amarillista que es doblemente cruel. No estamos hablando de un caso de «embarazo precoz», es violación y tortura.

El embarazo forzado en general es una forma de tortura y de trato inhumano, y para una niña tiene el agravante de no sólo poner en grave riesgo su integridad física y psicológica, sino atentar contra su propia vida.

Hace falta que se pare la impunidad y el coro social que siempre culpa a alguna víctima o toma a chiste las discriminaciones, que de fondo son la causa de tantos crímenes y violencias.

Es hora de poner en primer lugar los derechos de esta niña, como de tantas otras, que teóricamente nuestras leyes consideran un interés superior. Ya basta de tanta discriminación criminal.

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