El tejido de alianzas del 2010 sigue su camino

Opinión: «Convertirnos en una narcorepública o caer en un ultraliberalismo”.

Rafael Filizzola felicitando a Alegre por las internas liberales. Fotografía: campaña de Efrain Alegre.

El bochornoso final de las internas anticipadas del Partido Liberal pareciera el último pataleo antes de quedarnos ante las opciones -alternativas al luguismo- anticipadas por Tomás Palau en julio de 2011: “Convertirnos en una narcorepública o caer en un ultraliberalismo”.

El tejido de alianzas en la capital, para las elecciones municipales del año 2010, marcó el rumbo que seguiría la oposición al coloradismo con miras a 2013. Unidad que terminó apoyando al candidato del conservador Partido Patria Querida.

Si bien los cambios en el gabinete de Lugo golpearon a los grandes referentes de la alianza ultraliberal y anticolorada (Efraín Alegre y Rafael Filizzola), no supusieron un giro a la izquierda en cuanto a políticas económicas y sociales. Y teniendo en cuenta que el poder real no reside totalmente en la presidencia, ni en el gobierno con sus tres grandes órganos (Ejecutivo, Lesgislativo y Judicial), el curso de las alianzas siguió su camino.

Hoy, la alianza socialdemócrata luguista, Frente Guasu (FG), pretende ser una alternativa al liberalismo y el coloradismo. Con la carrera electoral enfrente no tiene otra opción que aliarse con el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y, por consiguiente, con el candidato que resulte de la consulta que está por definirse. El FG se juega por Blas Llano, un hombre que se ha mostrado leal a Fernando Lugo.

Llano acompañó lo que los luguistas llaman el “proceso de cambio”, pero no sufrió una metamorfosis. No dejó de ser el mismo ganadero, liberal, filibustero, pelafustán y oportunista de la noche a la mañana. Sí, se puede reconocer, tuvo más habilidad que el resto de los caudillos de su partido.

Insisto, el tejido de alianzas sigue su camino, sea Llano o Alegre el candidato liberal, mal o bien que le pese al Frente Guasu. Con Blas Llano la “unidad” de todos los sectores podría llegar hasta el general Lino César Oviedo, tal cual se lo propuso en el encuentro desarrollado el 16 de febrero en el local de UNACE.

Como la narcopolítica no nació ayer con Cartes, no podemos tomar el anticipo de Palau como un disparo sólo al presidente del Club Libertad. Oviedo conoce del negocio mucho antes que muchos. Oviedo, con el que Llano busca afanosamente la unión de todos los paraguayos.

En medio del tablero político, una izquierda extraviada trata de encontrar un candidato vendible, ganador. Y en ese vértigo electoralista, con el mantenimiento del gobierno como prioridad, uno se pregunta qué pasó con sus programas.

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