El Tano Pasman el rostro del verdadero hincha de fútbol

El hombre de 57 años cobró popularidad por su fanatismo hacia River.

Por Ricardo Rodríguez.

Y llegaba la noche de aquel partido decisivo, quizás el antepenúltimo en primera, River se jugaba la permanencia y era tal vez el partido más importante de la historia del club.

El día pudo haber sido agotador, el trabajo, el clima, la tensión, el reloj no corría y la ansiedad se comía a los segundos, lentos segundos que caminaban intolerante y angustiosamente sobre el artefacto medidor del tiempo.

El sillón, el televisor, la bebida, los puchos, el posa pie, todo estaba listo, menos una

inesperada cámara oculta que filmaría la tensión y los gritos del verdadero hincha de fútbol.

El Tano Pasman saltó a la fama luego de ser filmado dando enérgicas expresiones en el partido Belgrano River. Fuente: Taringa.net

Ahí estaba el Tano Pasman, sin camisetas, sin banderas, sin canticos alusivos a drogas, robos, asesinatos al rival y algunas características del “nuevo hincha”, pero eso sí, las malas palabras, insultos no faltaron pero qué más da, su equipo se jugaba la vida y las puteadas se las llevaba el viento.

¿Hace cuanto no va a la cancha?, no lo sabemos, pero no le quita nada a la pasión que

demuestra por su equipo, pasión que la heredó de su viejo, imborrables recuerdos de aquellas tardes coloridas de domingo donde padre e hijo vibraban en las gradas, mientras los 11 dejaban todo en la cancha, las miles de personas apostadas en las gradas destrozaban sus gargantas gritando los goles de su querido River Plate.

¿Cuanto ha cambiado el fútbol desde entonces?

Tal vez el fútbol nada pero en el presente ha creado una verdadera industria donde genera millones y millones de dólares, estadios cada día más modernos, jugadores cada día más valiosos, padres esperanzados en cada niño varón nacido, rogando al cielo que sea uno de los elegidos, que sea uno de los tantos exquisitos del balón.

Dejan sus estudios, sus amistades, sus juegos de niños corriendo tras los “caza talentos”, representantes que prometen la gloria y la fama detrás de un simple juego de equipo. ¿Y si no es un elegido?, ¿quién le recupera el tiempo perdido?, ¿quién le recupera sus amigos?, ¿sus estudios?, ¿su vida?

¿Y cuantos han crecido económicamente en las gradas?

¿Cuántos han escalado hasta ser dirigentes?

¿Cuántas muertes ha generado el fútbol desde que los delincuentes se escondieron tras la bandera y la camiseta?

En fin, el fútbol ha perdido mucho, ha perdido el colorido en las gradas, ha perdido gente como el Tano que sufre por cada pelota perdida, gente que prefiere quedarse en su casa frente al televisor por miedo a ser asaltado camino a ver lo que tanto ama, ver jugar a su equipo.

Pasman llenó de risas a muchos, a otros llenó de más bronca recordando aquel partido, peroal verdadero hincha recordó cómo hay que amar a un equipo, a su bandera, a la herencia del viejo, a lo único que jamás se puede cambiar en la vida, el club de los amores.

Y mientras él pedía permiso a su familia para romper una caja que usaba de posa pies, no imaginó que en la revancha vería como “los hinchas organizados” destrozaban el estadio donde tantas glorias vivió, donde tantos goles gritó y donde tantas veces vio al capitán de turno levantar una copa, otra más para el club de sus amores.

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