El sol no se oculta con un dedo

Análisis: «Filosóficamente, podríamos argumentar que es imposible la belleza y la hermosura con estómagos vacíos.»

Para los indígenas y campesinos no es grato dejar sus hábitat naturales para mudarse por unos meses al ruido y la polución de la ciudad, lo hacen por necesidad, porque ya no les queda otra en busca de hacer oír sus legítimas demandas que tienen que ver con el gran problema de concentración de la tierra que tiene Paraguay

Los deseos de algunos asuncenos de ver “hermoseada, limpia y enrejada” la Plaza Uruguaya, libre de pueblos originarios y campesinos que “la ensucien” se están cumpliendo, con la firme mano ejecutora de la Municipalidad Colorada de Arnaldo Samaniego.

Para cierta población paraguaya que desconoce (o prefiere desconocer) el problema indígena y campesino, la utilización de ese espacio público se limita a que “todos” podamos recorrerlo en algún momento; y la solución es el desalojo de campesinos y pueblos originarios de ese espacio y su enrejamiento para evitar nuevas ocupaciones.

Para los indígenas y campesinos no es grato dejar sus hábitat naturales para mudarse por unos meses al ruido y la polución de la ciudad. Ellos lo hacen por necesidad, porque ya no les queda otra en busca de hacer oír sus legítimas demandas que tienen relación con el gran problema de concentración de la tierra que tiene Paraguay. 85,5 % de las tierras están ocupadas por 2,06 de la población, según el Censo de 2008. ver concentración de la tierra en la post dictadura.

En ese sentido, el problema del “hermoseamiento” es un problema secundario, estético y discutible.

Problema secundario

Porque es urgente, principal y primario, encontrar mecanismos que distribuyan la tierra lo antes posible. La concentración de tierras de Paraguay es vergonzosa a nivel internacional, y lo peor es que esta concentración no es fruto del “mercado” sino de la usurpación histórica de las tierras ancestrales de los pueblos originarios, de una reforma agraria corrupta desarrollada por la tiranía stronista y la usurpación de tierras fiscales por parte de los agroganaderos en las recientes décadas.

Problema estético

Porque son los cánones de un determinado tipo de estética las que guían las inquietudes que abogan por su “hermoseamiento”, una estética que prefiere la belleza vacía, el espacio muerto, la naturaleza ajardinada y -si es posible- el silencio; un oasis inhabitado e inhabitable, casi virtual. Principios estéticos totalmente discutibles.

Problema discutible

Porque para muchos que poblamos este país, el hermoseamiento y la belleza sólo son posibles con las necesidades básicas subsanadas (vivienda, educación, salud, trabajo), con la diversidad cultural –característica del Paraguay– presente y con voces que expresen su sabiduría, esperanzas y frustraciones. Y todo esto tiene que ver con la democracia, aunque huela a orín y esté “sucia” de tierra. Filosóficamente, podríamos argumentar que es imposible la belleza y la hermosura con estómagos vacíos.

Finalmente

El problema de la Plaza Uruguaya en cuanto a “hermoseamiento” estará solucionado desde cierto enfoque de la estética, pero el problema principal, la alta concentración de tierras en Paraguay (y sus consecuencias) sigue sin ser solucionado.

La solución del enrejamiento -como aquel médico que ataca los síntomas sin atacar la enfermedad- ocultará los síntomas y agravará la enfermedad, a la cual solo se le quitó un espacio donde ser síntoma. ¿Dónde y cuándo dará su golpe final la enfermedad?, es la pregunta.

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