El santo guerrillero

Ni Pastor Coronel ni el general Patricio Colmán, sanguinarios cazadores de guerrilleros, ni el mismo Stroessner, habrían creído esta historia: en un pueblo sembrado de miedo a los subversivos, un guerrillero del Movimiento 14 de Mayo se convirtió en santo. 

La pequeña placa dorada que resalta esas letras se encuentra perfectamente enclavada en una de las paredes de la «capilla» que da refugio al «Kurusu Rubén». La cruz de madera está erguida en la cabecera de una tumba singular. Sobre ese deshecho cuerpo cubierto por tierra y ladrillos se extienden velas, siempre encendidas, candelabros, flores y cintas, casi todas azules. Esparcidas como hojas de otoño se ven colillas de cigarrillo y sus cenizas. Pareciera el rastro de un fumador compulsivo. Sin embargo, acompañando a la cruz está el causante de las mismas, un extraño soporte de hierro que sostiene tres pitillos en los que se ubican tres cigarrillos a medio quemar. Es la ofrenda de los creyentes a Rubén Macedo. Por los pedidos concedidos y las bendiciones, le recompensan con su último deseo.

Rubén Macedo, izquierda, durante el servicio militar. Nació el 10 de febrero de 1935

El panteón, aquella morada «de material» muy bien cuidada, pintado de azul, resalta en un descampado terreno rodeado de matorrales, a no mucha distancia del río Paraná, en las afueras del centro de Paranambú, capital del distrito de Ñacunday, Alto Paraná.

Promotor político

Doña Idalina Delgado, pobladora del lugar, es la responsable de que el Kurusu Rubén tenga hoy un hogar tan acogedor. Fue una promesa. Lo mandó construir luego de que «hiciera» ganar a Jotvino Urunaga, candidato a la gobernación del Alto Paraná en 1998 por el partido Colorado, lista por la cual trabajó. Irónico destino.Idalina afirma que el Kurusú Rubén está allí desde que tiene conciencia y la gente le reza y pide cosas desde siempre. Anteriormente, su «casita» era de madera, pero «se llegó a quemar dos veces porque la gente le prendía demasiada vela». «La gente viene de todos lados para hacer sus promesas, incluso de Argentina», afirma. «Por liberal le mataron», «la historia dice que era rebelde», contesta la pobladora acerca del extraño personaje en cuestión.

Lo que se sabe

En el pueblo, y entre sus devotos, nadie sabe a ciencia cierta quién es Rubén Macedo ni cuál es su historia. Sí se multiplican rumores y versiones trasmitidas de generación en generación. Por lo general coinciden en que fue un guerrillero liberal, que acompañaba a un tal Rotela, de un grupo guerrillero denominado 14 de mayo, conformado por opositores exiliados en Argentina. Dicen que lo capturaron cuando iba a escapar hacia el Brasil nadando por el Paraná, el cual lo derrotó, o cuando remaba una pequeña jangada río abajo. Otros hablan de que deambulaba por los bosques. La historia más difundida es la de su muerte. Los hombres del temible general Patricio Colman, según una versión, o los colorados fanáticos seguidores del comisario local, según la otra, le habrían hecho cavar su propia tumba y le concedieron un último deseo. Rubén pidió un cigarrillo y, antes de acabarlo, le dieron el tiro de gracia, o lo decapitaron con un machete. Depende de quien lo cuente. De aquí nace la tradición de ofrendarle cigarrillos.

"No puedo resucitarte ni cambiar tu triste destino, pero me queda el consuelo de haberte encontrado". 8 de diciembre de 2006. Tu hermano Toto.

Comentan los pobladores que hace un tiempo sus parientes lo encontraron después de mucho buscar y le pusieron la placa que encabeza la cruz.
unción de perros y chanchos

Tras ser sepultado el guerrillero, como la tumba no era muy profunda, los hocicos de los perros, así como las narices de los chanchos sacaron pronto a la superficie nuevamente los restos del combatiente, descubriendo su destino. Esto llevó a los vecinos del lugar a darle mejor sepultura, allí obtendría su primera cruz. Así habría nacido Kurusú Rubén.

«Hetape ojejuka»

Paranambú es una antigua zona de obrajes, por muchas décadas estuvo explotada por una empr

esa argentina que extraía y comercializaba madera de sus frondosos bosques a través del Paraná, por obra y gracia de los mensú, personajes semi esclavos que venían a parar a estos lugares por engaños o por falta de opción laboral. La mayoría no volvía. Los trabajadores de aquella selva fueron los que conformaron la ciudad levantando chozas en los alrededores del centro administrativo.

Era en ese paisaje donde vino a parar Rubén Macedo. Los sobrevivientes del obraje guardan los cofres de su historia.

Victorino Duarte, oriundo de San Juan Nepomuceno, vino a estas tierras en 1943 en busca de trabajo; tiene 85 años y un hijo de 7 años cuyo parecido desmiente cualquier rumor de cuernos. Aún conserva lucidez. «Venían de Argentina para  derrocarlo a Stroessner», afirma, «che ahecha, hetape ojagarra hikuai» (yo vi, a muchos los agarraron), afirma respecto a los guerrilleros. Los traían al pueblo y lo tenían en la policía. «Upeinte ou pe cañoneraœi ha ojupipa hikuai, hetape ojejuka» (Después nomás vino esa pequeña cañonera y los subió a todos, a muchos los mataron). Afirma que del arroyo Otaño, en las afueras del pueblo, hasta la ciudad de Presidente Franco, mataron unos 80. «Heta kariaœÿ porå, ñande compatriota» (muchos buenos hombres, nuestros compatriotas).

Oratorio: momento de oración

Don Victorino dice que a Rubén lo tomaron en una picada del bosque, por donde deambulaban los guerrilleros comiendo hasta la cáscara de las naranjas verdes de tanta hambre y trajín. «Acá había un encargado, un matungo, un salvaje, ése fue el que lo mató», dice.

Según el viejo tractorista del obraje, había por entonces muchos milicianos, todos armados, «si no estabas con ellos eras comunista, mbÿkÿ ha ejecastiga hina». Aun así, mucha gente les mostraba solidaridad a los prisioneros, e iban a visitarlos, les llevaban comida.

También afirma que hubo un grupo de gente que llevaron al Paraná, «o prende prende chupe bala».

Para Don Duarte, el Kurusu «imilagro iterei». «Mba’échapio ndaimilagromo’ái, Pasión de Cristo haœe che la ivida kuera, ojepersegui ñandejara ojeperseguihaguéicha avei» (¿Cómo no va tener milagro, Pasión de Cristo le digo yo a sus vidas, fueron perseguidos como fue perseguido nuestro Señor»).

Este reportaje

se realizó gracias

a un viaje de

Expedición Tv.

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