El safari del Inter es de chicos que “se creen dueños del mundo”

Belén Cantero (27 años) no puede entender que un juego tan divertido de su adolescencia como vestirse de bebé y quedarse en la plaza al lado del colegio durante cierto rato en pago de alguna prenda, se haya convertido, en el Colegio Internacional, en una lista de agresiones y afrentas a la gente. Bernardo Sánchez, chofer, fue la víctima «pobre» de unos de los chicos del Inter que, filmado por otro, le pegó al chofer.
“Me parecen chicos sin perspectivas en la vida que se creen dueños del mundo. El resto de la gente es decoración de su videojuegos onda GTA”, sostiene. GTA es un video juego de violar, asaltar, matar…
En su colegio, el San Cristóbal de Barrio Herrera, ella no recuerda algo que violente tanto al resto de la gente. “En mi cole no era tan libre, los profes proponían y asesoraban…”, comenta Belén, licenciada en historia, profesora en el Colegio del Sol.
María José Centurión (29 años), periodista, no ha tenido safari en el Colegio. Pero sí amigos de otros colegios privados. A ella, como a mucha gente, no le parece tan gracioso ofender y agredir al resto del mundo. A ella, con dos hijos ahora, le asusta mucho “porque tiene que ver con el tipo de crianza que recibieron estos chicos; es un gran desafío ser padre/madre hoy, me cuestiona mucho todo esto”.
Y como madre se interpela: “¿Será que estoy educando en valores? Será que estoy educando para aportar y construir? Cómo hacerlo en medio de tanta tormenta?”

Bernardo Sánchez, chofer de la línea 28, la víctima de los "desafíos" de los muchachos del Inter durante el Safari: una tremenda golpiza.

Bernardo Sánchez, chofer de la línea 28, la víctima de los «desafíos» de los muchachos del Inter durante el Safari: una tremenda golpiza. Foto: Ultima Hora.

Lula Cano, estudiante de Periodismo, que terminara la secundaria en el Colegio Nacional de la Capital, considera que el safari del Inter es de gente que no tiene “conciencia de los problemas de la sociedad, y lo toman como algo divertido, como un juego robar, acosar a las personas, definitivamente no saben qué hacer estos chicos”.
Y remata: “A esta gente le da por la tangente todas las luchas que se dan todos los días para erradicar la violencia, por más seguridad, por valores de honestidad, contra la corrupción… Es una muestra de una sociedad muy decadente».
El espíritu del safari
Elita Ayala (25 años), periodista y estudiante de Ciencias Sociales y Políticas, que sí tuvo experiencia de safari en su colegio, el Colegio Nacional de Niñas, considera que los muchachos del Colegio Internacional se “fueron de mambo. No puede ser un desafío robar en un shopping. Cambiaron totalmente los criterios de diversión y de los desafíos. Cómo robar puede ser un desafío. Nunca fue el principio del safari. El principio del safari es educativo y de competencia sana”

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.