El remate de los postgrados

Los dueños de los hoteles céntricos de Asunción están más que contentos. La avalancha de ciudadanos brasileños que llegan al país y que inundan el centro de la ciudad será un ingreso económico nutritivo. Tendrán que hospedarse en algún hotel durante los quince días que durarán sus cursos de posgrado en diversas universidades privadas. Pero no sólo los hoteleros están de parabienes: también los propietarios de bares, discotecas, taxis, tiendas de ropa… ya que el consumo de los visitantes del vecino país aumenta las ganancias.

Esta «invasión» de brasileños se registró, como viene ocurriendo desde hace tres años, en la segunda quincena de enero pasado. Alrededor de 3.000 estudiantes de distintos estados del Brasil vinieron, como avispas, al Paraguay atraídos por los relámpagos y módicos cursos de posgrado que ofrecen las privadas.

Las universidades que inscribieron al 90% de los estudiantes brasileños fueron Americana, UniNorte y Columbia, las mayores entre las 39 privadas del país. Cada curso dura 15 días. Cursar y acceder a un título de maestría o doctorado en educación, administración o salud cuestan la suma de ‚ 1.336.400, un monto mucho menor que las tarifas de las universidades brasileñas, en las que, en promedio, un título de maestría o doctorado en cualquier disciplina cuesta ‚ 2.570.000. Además, hay una pequeña conveniencia: en Brasil los cursos de doctorado y maestría duran, en forma estricta, entre seis y ocho meses, con importante cantidad de horas/clase. Todo esto gracias al férreo control de los organismos estatales ocupados de la educación superior. Sin embargo, los 15 días de duración de los cursos de posgrado de las privadas en Asunción son, más que un esfuerzo intelectual, unas ricas vacaciones, una diversión de turistas.

Pero, ¿cómo es posible que las privadas en Paraguay puedan darse tamañas libertades de, prácticamente, regalar títulos de posgrado? Sencillo: cuando los legisladores impulsores de la modificación de la Ley 136 de Universidades dieron el golpe de liberar a las privadas de potestades y controles ejercidos por organismos competentes en educación superior, incluyeron en el paquete de reformas lo siguiente: la ley 2529 establece que una vez creada una universidad, sus autoridades pueden habilitar cuantas carreras, cursos y facultades se les cante, sin ninguna evaluación previa de otro organismo. Así, las privadas paraguayas promocionaron sus regalados cursos de posgrado a través de agencias de promoción educativas regionales en el Brasil. Enterados de las super ofertas, los ciudadanos brasileños vinieron en busca de la miel. Luego de terminar el curso, y de vuelta a su país, podrían con sus títulos en mano acceder a mejores cargos y salarios .

Una aproximación al gran negocio que significan para las privadas estos cursos aceleradísimos muestra que, en tan solo 15 días, recaudan un total de ‚ 4.009.200.000, al multiplicar la cantidad de 3.000 estudiantes por el costo de cada curso, equivalente a ‚ 1.336.400.

 

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