«El que quiera probar la fuerza de las organizaciones sociales, que se anime». Entrevista a Luis Aguayo

El dirigente campesino Luis Aguayo señala que los sectores autoritarios no han renunciado a la intención de tumbar a Fernando Lugo. Y que ante esta eventualidad, las organizaciones sociales no dejarán que el proceso democrático retroceda “ni un centímetro”.  A sus 49 años, este hijo de la tierra goza de una vitalidad envidiable, domina el guaraní y expone con claridad en castellano. Nacido en Acahai, se inauguró a los 23 años en la militancia. Se define como socialista, ama la polca paraguaya, no se desvela por el fútbol y en su tiempo libre, goza conversando con las bases. El 20 de abril del 2008 lo vivió como “una ratificación de la victoria del pueblo contra un modelo de robo, saqueo, rapiña y enriquecimiento a cuestas del Estado”.

¿Dos años después de la victoria electoral del Lugo, cómo se encuentra las organizaciones sociales?

Políticamente en un momento de grandes crecimientos de todas las fuerzas sociales, no solamente campesinas. En un proceso de grandes construcciones y grandes alianzas multisectoriales. Ejemplos de lo que te digo son la MCNOC, el Frente Social y Popular, el Espacio Unitario y Popular y el Frente Guazú.

¿El campesinado en especial?

Todos están en proceso de acumulación desde el punto de vista político. El campesinado siempre fue la punta de lanza de las organizaciones, por las características de las contradicciones, el movimiento campesino es el más fuertes. Porque las contradicciones justamente se dan en la estructura latifundiaria, por eso.

¿El movimiento obrero?

El movimiento obrero lastimosamente, tenemos que decirlo únicamente, fue derrotado. Está en un proceso de reorganización, pero no sabemos cuánto va a durar esto. Hay muchos elementos en contra: primero, que nosotros no somos un país industrial y por eso no hay un movimiento obrero fuerte, más bien la clase obrera está compuesta por el funcionariado público, manejado por el partido de turno en el gobierno, por lo tanto lo vemos como un elemento que va en nuestra contra. Pero nosotros reivindicamos justamente el fortalecimiento de la clase obrera como aliado estratégico. A eso apostamos.

¿La relación de las organizaciones sociales y el gobierno varió en estos dos años?

Igual en el sentido de carácter político y de maduración política. Se valora y se mide desde el punto de vista de los procesos políticos, no reducidos desde el punto de vista de los cargos, de los gabinetes y la respuesta de la demanda social. Siempre nuestra línea es mantenerse un carácter autónomo, no pegado al gobierno. Mantener cierto margen, pero sin vacilar ni claudicar en la defensa del proceso de cambio, que es justamente la propiedad de nuestro pueblo, independientemente del gobierno.

¿Hay un desencanto de las organizaciones sociales hoy o está intacta esa confianza crítica que se le dio al gobierno de Lugo?

Confianza crítica sí continúa, pero cuando hacés análisis de la situación en las bases en lo económico, la gente se siente descontentada, honestamente.

Especialmente en reforma agraria no se dieron grandes avances…o usted ve algunos?

Para nosotros, la reforma agraria no se va a dar durante el gobierno de Lugo ¿Por qué? Porque para nosotros la reforma agraria significa el proceso de transformación política, económica, social y cultural del país. Y eso no va a pasar por razones de poder. Por lo tanto, lo que puede haber son los mecanismos para ir a algún lado, y para mí se van a instalar algunas teorías, algunas buenas intenciones, pero no se podrá bajar en la práctica. Por la serie de contradicciones de poder: el Poder Judicial, el Parlamento mismo…y dentro, además, de las viejas estructuras diseñadas durante la dictadura: el Indert fue diseñado en la época de Stroessner por Papacito Frutos, no se lo tocó aún.

¿Cómo vieron la salida de Alderete del Indert y la entrada de su sucesor Eugenio Alonso?

Para nosotros era positivo que esté Alderete, porque es un conocedor, es doctor en políticas de desarrollo de reforma agraria. Para mí en un primer momento fue interesante su trabajo. Pero en la segunda parte ya le costó, porque fue necesitando mayores recursos humanos, que muestren mayor iniciativa. Después se cansó, puso su cargo a disposición y el presidente de la República tomó la decisión. Pero ahí nosotros propusimos a otro (no a Alonso), le propusimos al ingeniero Blas Recalde, para presidente, que actualmente es el gerente general. Estuvo manejando eltema durante estos dos años, es ingeniero civil. Por su capacidad profesional, es máster en ciencias ambientales y ciencias de la función pública, es un profesor universitario jubilado. Le sobran méritos, pero lastimosamente el presidente Lugo no le tomó e cuenta, porque hubo una presión desde arriba, desde el Banco Mundial, la FAO y sus colaboradores locales del Ministerio de Agricultura. Para llevar justamente la política del Banco Mundial, llamado también reforma agraria, pero que nosotros le llamamos contra-reforma agraria. Porque justamente el Banco Mundial con ella blinda las contradicciones principales. No quiere tocar la estructura latifundiaria, sólo quiere maquillarla y quiere vender mentiras. Le miente a la gente. Y por eso le pone a un recurso humano afín. Pero para nosotros en otros espacios se toman las decisiones, no pasan por el presidente.

¿Y qué se planea hacer?

Entonces estamos trabajando en la organización de un gran Congreso Campesino para sentar nuestras posiciones políticas contra la política neoliberal, contra la política de la reforma agraria del Banco Mundial y por la reforma agraria verdadera…y trazar un plan de acción donde no se descarta una ocupación grande, y de carácter patriótico, de los latifundios.

¿Para cuándo se dará?

Estamos trabajando en eso

¿El tema Teixeira cómo siguió?

Yo no seguí los mecanismos, pero el objetivo es interesante, porque va a romper el viejo modelo colorado de pequeños asentamientos, que no tiene fortalezas ni posibilidades de desarrollo. Eso se va a romper con ese proyecto, se levantará un asentamiento grande que va a significar potencialidad organizativa, potencialidad productiva…entonces los voceros de la oligarquía con todo tratan de impedir eso. Demasiadas mentiras…porque ningún fundamento, ningún elemento nuevo no mostraron, con el elemento que empezaron fueron hasta el fin. Es sencillo entender que hay mala intención de la oligarquía para detener este proyecto.

¿Cómo ves a los medios masivos de comunicación en estos años?

Los medios masivos empresariales cumplen cabalmente su papel de defender los intereses de la oligarquía. A eso responden, la oligarquía usa exactamente esa arma poderosa que son los medios de comunicación. Para buscar bombardear, desgastar, destruir y hasta instalar mentiras sobre los procesos. Exactamente cumplen eso.

¿Cómo nunca en otros tiempos o se puede comparar con otro momento?

Para mí este es un momento donde van con toda su artillería ¿Por qué? Porque justamente ven claramente los procesos de acumulación de fuerzas, de las fuerzas democráticas, socialistas, de los movimientos sociales, de movimiento de izquierda, de los partidos. Y a eso necesitan golpear para echarlos. Por eso se lanzan con toda su artillería.

¿Qué pueden hacer las organizaciones sociales ante las trabas y provocaciones del Parlamento?

Para mí el pueblo y especialmente las organizaciones sociales no van a caer en esas provocaciones. Para mí lo más grave de los últimos tiempos fue el “desayuno de trabajo” en la embajada norteamericana del presidente del Congreso, Miguel Carrizosa. Y sus declaraciones después. Eso es grave. Yo dudo de que Lugo termine bien su gobierno. Para nosotros es un mensaje claro de la embajadora vía la voz de Carrizosa. Y esto debe ser recibido con mucho repudio y mucha cautela por la sociedad democrática. En síntesis: no han renunciando a quebrar el proceso. Para mí ese es el plan, con la intromisión de la embajada norteamericana. No cabe duda. Y repudiamos y condenamos esa actitud de la embajadora.

¿Qué rescatamos de las organizaciones sociales para legar al resto de la sociedad?

Este proceso de unidad, unidad dentro de la diversidad, hasta inclusive la proyección de carácter electoral para noviembre próximo. con carácter unitario y candidato de consenso. Para mí esa es la potencialidad. La próxima elección va a ser un plebiscito para el gobierno de Lugo y para las fuerzas democráticas progresistas y de izquierda, como proceso de acumulación. Esa no va a ser cualquier elección. Esa es la herramienta, es la garantía para el país. Las fuerzas organizadas lo que ofrecen como una opción es esa fuerza de carácter unitario, que está ahora en el último escalón llamado Frente Guazú.

¿Las organizaciones podrán responder a alguna movida tipo Honduras?

Para mí queda bien claro, ni un centímetro atrás, ni un centímetro atrás. Las fuerzas organizadas no van retroceder ni un paso atrás. Va a ver intervenciones de carácter civil, de carácter organizativo para quebrar justamente las intenciones maniobreras de la oligarquía, de la derecha, a través del juicio político…Y el que quiera probar la fuerza de las organizaciones sociales, que se anime.

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