El punto de la vergüenza en el proceso de selección del nuevo director de TV Pública

SICOM pre-elaboraron términos de referencia que durante la reunión-programa fueron leídos y aprobados con modificaciones cosméticas.

Se inició recientemente el proceso de selección del nuevo director de la TV Pública. Se conformó una Comisión Evaluadora, se elaboró el perfil del que será el nuevo director, y se prevé el llamado a concurso para esta semana. La particularidad de este evento es que ha sido transmitido en vivo por TV Pública Paraguay.

La apertura del llamado a concurso tiene un doble efecto. Por un lado, esconde la negativa de Sannemann de dar participación a representantes de otras organizaciones sociales en el proceso de selección, como el Sindicato de Periodistas del Paraguay (miembro del Consejo Asesor de la SICOM para la TV Pública), y de la Red POJOAJU de ONGs, como fuera solicitado por un grupo de organizaciones la semana pasada. Por otro lado, legitima al director que será nombrado, como ganador de un concurso de méritos, en el que no se tuvieron en cuenta afinidades políticas.

Sabemos, sin embargo, cómo funcionaron las cosas. En la SICOM se pre-elaboraron términos de referencia que durante la reunión-programa, fueron leídos y aprobados, en el mejor de los casos, con modificaciones cosméticas. Cuando alguien planteaba una modificación estructural, los representantes legalistas de la Secretaría de la Función Pública (SFP), y de la SICOM, en irrebatible lenguaje tecnicista, aseguraban que no se podía aceptar el cambio, porque la ley no lo permite. Y colorín colorado, términos de referencia blanqueados.

Sabemos también, sin embargo, que cuando existe voluntad política, existen vías legales para resolver problemas y eso lo ha demostrado la Televisión Pública que nació con presupuesto cero, equipo cero, espacio cero. Y salieron ondas electromagnéticas, y programación, y jajotopa. Pero cuando no existe voluntad política, o cuando se tiene predefinido quién debe ganar un concurso, se recurre a todo tipo de artilugios legales para impedir un proceso realmente abierto.

Muchas cosas llamaron la atención de este procedimiento.

La primera, que se exige prioritariamente un título universitario en el campo administrativo y, de manera poco clara, se menciona el audiovisual. Considerando que en Paraguay no existe formación universitaria (por lo menos una de trayectoria) en audiovisual, ni una instancia que pueda reconocer títulos del extranjero, con este punto se excluye a casi todos los audiovisualistas del proceso de selección. Además, no se menciona la formación en comunicación, excluyendo al otro gran sector que debería tener posibilidades de participar en el concurso. Esto es lo más grave, dado que reduce a un puñado de administradores, tecnócratas empresariales, las posibilidades de ser elegidos.

La segunda, que en ningún punto del perfil se considera que la persona haya tenido experiencias de trabajo con organizaciones de la sociedad civil, cuando se supone que un medio público fomenta la participación ciudadana, la apropiación del espacio público, el diálogo social, así como establecen la Misión, Visión y Valores de la TV Pública originalmente formulados.

La tercera, que al analizar los idiomas que tiene que hablar el nuevo director, consideran más importante el inglés que el guaraní. Apenas un punto más pesa: 3 el inglés y 2 el guaraní. Sobre 100 no es nada. Pero es un punto que representa la cosmovisión de quienes estuvieron ahí sentados, “decidiendo” quién será el nuevo director de nuestra TV.

Es un punto que, sobre la dignidad del pueblo paraguayo y su lengua mayoritaria, es todo.

Es el punto de la vergüenza.

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