El (problemático) concepto de héroe (A propósito de la propuesta de traslado de los restos de Roa Bastos y Flores al Panteón)

Héroe es todo aquel que introduce un ruptura en la inercia de los acontecimientos socialmente relevantes.

Por David Velázquez Seiferheld.

Hay algunas cosas que en este Bicentenario se han dado por sentadas. Una de ellas, es la existencia de los héroes y de las heroínas en el Paraguay. Lo interesante y lo llamativo, es que aunque se ha dado por sentada su existencia, se introdujo una variación en la consideración de quién merece ser calificado como tal. Así, han aparecido con fuerza los «héroes civiles» (uno de ellos, calificado como tal por quien escribe, es –por ejemplo– Andrés Barbero).

Y si bien es cierto que los considerados héroes desde 1936 no han sido explícitamente cuestionados, el hecho de que un literato y un músico (quizás el más grande literato y el más grande músico de nuestro país) pone en crisis la idea de que sólo se puede ser héroe del Paraguay siendo fundador del estado paraguayo (Francia), constructor del estado (C. A. López), defensor de su soberanía (F. S. López, Eusebio Ayala), o militar (J. F. Estigarribia, o el Soldado Desconocido); o bien político (Bernardino Caballero, Eligio Ayala). Eso sí: sólo se puede ser habitante del Panteón siendo varón… Después de las «Residentas», Juana María de Lara es la primera mujer que subirá próximamente «a los altares de la patria» en virtud de una norma legal.

La tradición republicana coloca en la cima de los valores al patriotismo; y, a su vez, la máxima expresión de éste es morir por la patria, como sostiene Cicerón: «En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos». La frase del poeta Horacio es todavía más explícita: «Dulce et decorum est pro patria mori» (Es honroso morir por la patria).

Esta tradición republicana cruza los siglos, y, en síntesis con la idea de que el estado es la forma más elevada de convivencia humana (Hegel) así como con el romanticismo a lo Shelley, comienza a formarse y consolidarse el concepto de que héroe es todo aquel que funda, consolida o defiende la patria –a partir del siglo XIX ya identificada con el naciente estado-nación. Héroe es una palabra no menor: en griego herói es un semidiós, hijo de dios y humano. Originalmente, no se identificaba con la guerra, pero luego, a partir de Homero, también el héroe está identificado con la guerra.

De modo que es posible rastrear históricamente la identificación de Patria/Estado – Héroe – Guerra. Por razones similares, la mujer no forma parte del elenco heroico como tal, sino en la medida en que se identifican en ella los rasgos asimilables al heroísmo varonil. La mujer no paga «la cuota de sangre» mediante el servicio militar y por lo tanto, reiteramos, sólo se la incluye si se la considera «viril».

En 1943, Sidney Hook dio una definición muy comprensiva del héroe en la historia: «El héroe en la historia es el individuo al que justificadamente podemos atribuir preponderante influencia en determinar un asunto o un evento cuyas consecuencias serían profundamente si él no hubiera actuado como lo hizo». Para Cook, el héroe es quien produce eventos: «El que provoca eventos es un hombre memorable cuyas acciones son consecuencia de capacidades relevantes de inteligencia, voluntad y carácter, más que accidentes de las posiciones que ocupa». De modo que no puede hablarse de actos heroicos sin personalidades heroicas. El concepto de héroe propuesto por Cook incluye, además, las relaciones entre el héroe y sus seguidores, el héroe y su entorno, el héroe y su tiempo. Similar connotación tiene la palabra prócer, aunque no significan exactamente lo mismo: prócer significa, originalmente en latín «el más elevado».

La definición que Hook propone, entonces, no necesariamente conduce a una visión militarista, guerrera o fundacional-política del héroe o del heroísmo. Héroe es todo aquel que introduce un ruptura en la inercia de los acontecimientos socialmente relevantes… a los ojos de las generaciones que le sobrevienen…

Y dado que el heroísmo es un concepto que se construye a partir de conflictos de poder que se reflejan en valores socioculturalmente en pugna hasta que políticamente algunos de ellos triunfan y son impuestos o promovidos(«la historia oficial» que se reproduce en distintos ámbitos del poder, como la educación –a través del currículum oficial), habrá que ver en esta intención de trasladar los restos de Roa Bastos y de José Asunción Flores al Panteón como un conflicto de poderes entre quienes identifican al Paraguay con los hechos militares y políticos; y quienes creen que el Paraguay es también muy principalmente, un país que se destaca por su cultura (o por otros rasgos). Un conflicto que no se planteó desde 1936 porque los héroes militares fueron impuestos por la fuerza del autoritarismo.

Augusto Roa Bastos 1917-2005. Fuente: Cine en Bolivia

Todavía no se ha dado en el Paraguay, en la misma escala y con la misma intensidad, un conflicto entre quienes creen que el heroismo es necesario para generar identidad y pertenencia nacional; y quienes creen que no lo es. Por eso, Roa Bastos y Flores son pensados como héroes a la manera tradicional, tal como los caracteriza Cook. Lo cual es un problema porque al adquirir el estatus de héroes en esos términos, la biografía se aisla de su contexto. Los héroes se vuelven inmaculados y la historiografía sobre ellos y sobre su tiempo corre el riesgo de paralizarse, como durante mucho se estancó la investigación en torno a los López o a Francia bajo el miedo o la autocensura (o la exclusión) que producía ser llamado «roedor de los mármoles de la patria», «apátrida, comunista, ateo» o «legionario», como eran calificados los que no coincidían con «la historia oficial».

Por otra parte, hay un peligro latente de que el énfasis sin crítica en la biografía conduzca a consolidar el personalismo. Eligio Ayala es el último asistente al Panteón de los Héroes. Y aunque quien escribe cree que se trató del más importante estadista del siglo XX, ello no debe impedir recordar que durante su gobierno se registraron huelgas obreras para mejorar las condiciones de trabajo con muy escasa repercusión en la férrea voluntad de Ayala y su gobierno que mantuvo la estabilidad haciendo pagar un precio a las clases populares. Tampoco se debe olvidar que durante su gobieno se persiguió a los comunistas, de modo que su vocación democrática permaneció dentro de los límites de los partidos tradicionales con lo cual es sumamente criticable. Al no establecerse estas miradas múltiples son el personaje y su tiempo, y se exalta lo primero sin considerar lo segundo, se cultiva y reproduce el personalismo.

Entonces este conflicto sobre quiénes deben estar y quiénes no en el Panteón refleja en parte el Paraguay tradicional, del patriotismo historiográfico (basado en el orgullo que produce el pasado –historia ésta esencialmente militar y guerrera) y en parte al Paraguay que cree que el patriotismo por otros caminos (y uso deliberadamente la expresión patriotismo para designar a la virtud cívica, y no nacionalismo, que designa una ideología). Este  es un buen síntoma: nos dice que hay una mentalidad en gestación en el Paraguay que ya no está dispuestas a aceptar que el país se agota en su pasado, en una lejana «edad dorada» que acabó trágicamente, de militares, guerreros, fundadores del estado o políticos. Por el contrario: tanto valor como los fundadores del estado (los padres de la patria, los patricios) tienen –ante los ojos de quienes sostienen esta posición– los que cumplen con la virtud patriótica de incrementar este legado fundacional a través del arte, las letras, la música, como es el caso de Roa Bastos o Flores.

José Asunción Flores creador de la guarania. Fuente Última Hora

Con este énfasis en los individuos hay cuestiones peligrosamente ausentes: Quedan excluidos e invisibilizados los anónimos y los colectivos (pueblos indígenas, comunidades de afrodescendientes, mujeres, obreros, etc.). Se omite la pregunta profunda, radical, de si los héroes son necesarios o no y para qué. Se omiten los conflictos de clase, etnia o género.  Y,finalmente, se corre el riesgo de la ausencia de crítica a las biografías: estas se podrían volverse intocables deteniendo así el conocimiento del pasado.

Para concluir, es altamente  saludable que en el seno de quienes sostienen la necesidad de contar con héroes (alguna vez suscribí esta idea… hoy estoy menos convencido) los caminos se multipliquen como síntoma de un Paraguay que lucha por admitir nuevas visiones, nuevas opiniones, en marcos de tolerancia y de respeto por la diferencia. En el fondo, es un conflicto en el marco de pensar un Paraguay distinto y mejor que el que recibimos, para dejárselo al futuro.

Comentarios

Publicá tu comentario