El presupuesto, botín de guerra del Congreso

El Presupuesto General de Gastos de la Nación ha dejado de ser un instrumento de política económica del gobierno de turno para convertirse en una suerte de botín de guerra en donde quienes tienen más capacidad de presión o poder pueden sacar las mayores tajadas.

 

Sesión de Diputados. Fuente: 5dias.com.py

En los países serios el Parlamento aprueba o rechaza o recorta el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo. No tiene la posibilidad de AUMENTAR SIN LIMITES  el gasto. En el Paraguay la Constitución Nacional en su artículo 216 habilita a las cámaras de Diputados y Senadores incluso a SUBIR SIN LIMITES el volumen de gasto proyectado.

Este agujero en la Constitución da lugar a las negociaciones entre administradores de instituciones y diputados basados en los intereses personales de estos últimos. Los parlamentarios someten a extorsión a los administradores de instituciones públicas, a quienes solicitan nombramiento de operadores políticos, parientes, amigos y en otros casos hasta pagos bajo la mesa,  a cambio de la aprobación y/o eventualmente a cambio de apoyar un aumento presupuestario.

El presupuesto depende así en gran medida del Poder Legislativo y no del poder administrador, el Poder Ejecutivo. La prueba está en que entre Comisión Bicameral y Diputados, hicieron saltar el déficit presupuestario a 1.265 millones de dólares. Una suma que es algo más del  50% de la deuda externa y con la que se pueden construir 50 avenidas costaneras como las que inaugurará Asunción a fines de diciembre de este año.

El problema no acaba ahí, dentro del mismo Poder Ejecutivo siempre existen diferencias entre los ministros y  el ministro de Hacienda de turno. Así que muchos ministros no se desgastan discutiendo con el titular de Hacienda, sino que negocian directamente con los parlamentarios, los aumentos y/o modificaciones que desean para el presupuesto de la institución que tienen a su cargo.

Y como si todo fuese poco, para mediados del año próximo cuando empiece nuevamente la discusión sobre el tema presupuesto, y la gente se haya olvidado de la bochornosa actuación de los parlamentarios,  vamos a tener que soportar el discurso de estos cínicos parlamentarios en contra de los altos gastos corrientes en el presupuesto enviado por el Ejecutivo!.

Ya tuvimos que escuchar a Blanca Lila Mignarro,  en su momento, cuestionar el alto porcentaje de gastos rígidos del presupuesto, cuando ella misma declaró haber metido medio centenar de recomendados al Tribunal Superior de Justicia Electoral y otro medio centenar a la administración del Poder Judicial cuando ejercía la titularidad de la Comisión Bicameral del Presupuesto.

Y la historia se repite todos los años.

A este carnaval  se puede y se debe poner fin a través de una Ley de Responsabilidad Fiscal,  aunque un proyecto así sería  rechazado casi con seguridad por los parlamentarios.  Por lo que  en este caso hay que tomar nota  como tema pendiente de una próxima Convención Nacional Constituyente,  para eliminar así en la misma Constitución la posibilidad de que los legisladores sigan haciendo  lo que les viene en gana -para beneficio propio o de su claque-  con el dinero de los contribuyentes.

Comentarios

Publicá tu comentario