El prestigioso chamán Hnuũt Berihlak

Un relato tomárãho colectado y traducido por el antropólogo Guillermo Sequera. El texto fue cedido a E’a para su publicación a manera de adelanto del volumen bilingüe ishir-castellano preparado por «Mito».

Arte plumario tomárãho. Foto: Guillermo Sequera

Cuentan que existió un hombre fuerte llamado Hnuũt Berihlak, era un cazador de una comunidad muy pequeña de los pueblos yxyro. Un día, Hnuũt Berihlak decidió crear tinturas de distintos colores, y para aumentar sus hallazgos y conocimientos invitó a otras tres personas; dos eran de su pueblo y uno era de otra comunidad. Hnuũt Berihlak les dijo a sus compañeros lo que estaba planeando, necesitaba tintes de distintos tipos para camuflar su cuerpo y así cuando iba de caza los animales no puedan reconocerlo como cazador…

Entre los cuatro en pocos días idearon una vestimenta que parecía ser una palma, Hnuũt Berihlak estaba muy satisfecho con el trabajo de sus compañeros yxyr. Cuentan que uno de los compañeros que Hnuũt Berihlak invitó a participar de la elaboración de la vestimenta a un hombre que no tenía nombre, entonces un día, después de semanas del término de su gran hallazgo, Hnuũt Berihlak conversando y discutiendo sobre las esencias que utilizaba la tintura negra con su amigo del poblado vecino, le pregunta diciendo: ¿Amigo, por qué es que no tienes nombre? ¿Nadie te ha puesto nombre de algún familiar tuyo?… Este compañero miraba a Hnuũt Berihlak y le sonreía; después fijándose en el suelo le respondió: Hnuũt Berihlak, yo soy huérfano, no tengo padres… murieron antes de darme un nombre…

Hnuũt Berihlak en tono de regaño reprocha a su amigo al no haberle contado su historia familiar y le dijo: desde ahora yo te regalo mi segundo nombre… desde hoy te vas a llamar Berihlak. Su amigo sonrió y con mucho agrado aceptó la propuesta que Hnuũt le había hecho. Dicen que luego de un tiempo Hnuũt, en vez de decirle “Berihlak” a su compañero, le puso un apodo y, cuando lo llamaba, le decía “Ber”… Hnuũt y Ber salían a cazar juntos; Hnuũt iba con su vestimenta junto a unos palmares y cuando los animales se acercaban hacia el lugar donde estaba Hnuũt, no captaban que estaba escondido y sin mucho esfuerzo Hnuũt y Ber lograban matar todo tipo de animales que rondaban en los palmares.

Todas las personas del pueblo estaban contentos por tener personas como Hnuũt y Ber que ayudaban a sus paisanos consiguiendo más alimentos y prosperidad para la unidad yxyr. La gente de la comunidad de Hnuũt y Ber apoyaba las acciones de sus compañeros y cada mañana que salían a cazar, toda la población esperaba con ansias el regreso de estos grandes cazadores. Hasta que un día, después de años continuando con la misma técnica de caza, unos extranjeros que rondaban la zona en donde Hnuũt y Ber cazaban, prenden fuego a los palmares. Esta vez Hnuũt estaba solo, Ber no fue a cazar con Hnuũt y en poco tiempo Hnuũt quedó acorralado entre las llamas inmensas, que lo sofocaron hasta morir, hasta quedar cenizas de su cuerpo… Luego, Hnuũt desapareció con el viento, y Ber, que se encontraba en la comunidad sin saber nada de su amigo, cuando cayó el atardecer decidió salir a buscar a su compañero. Estuvo horas y horas buscándolo hasta el amanecer en el lugar donde solían cazar, pero no encontró nada; a Hnuũt no se lo encontraba en el lugar acostumbrado. Ber buscó por días a su compañero y nunca lo encontró. Hasta que se cansó y se enojó con Hnuũt, por desaparecer sin avisar a dónde fue…

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