El partido que Paraguay ganó por goleada

Por Paulo López

El sol declinaba tras el río Paraguay en el barrio Ita Pytã Punta, ubicado en la “península” del barrio Sajonia. Un aire fresco subía desde el barranco, pero el ambiente rebullía en los patios de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y en las calles cercanas, donde a paso acelerado se sudaba la emoción bajo remeras y banderas albirrojas al cuello con la ansiedad de llegar para unirse a la marcha desde el principio. “¿Dónde están?, ¿Ya salieron?”. Estallaban los mensajes de quienes aún no podían llegar por el embotellamiento.

“Todos los días hasta que renuncie”, era el grito encendido e innegociable de los estudiantes universitarios que exigen la salida de los decanos de Filosofía, María Angélica González; de Ciencias Agrarias, Lorenzo Meza, y de Ingeniería, María Teresa Pino, quienes aún se aferran a sus cargos. Otra media docena ya cayó junto con el ahora exrector, Froilán Peralta, quien se encuentra preso en la cárcel de Tacumbú por la asignación irregular de rubros docentes.

Bajo la consigna de “Gana Paraguay”, estudiantes secundarios y universitarios se movilizaron el martes 13 de octubre por una educación pública gratuita y de calidad en los momentos previos al partido entre la Selección Nacional y Argentina por las eliminatorias del Mundial de Rusia 2018. El empate de la cancha tuvo su contracara en la goleada de la convocatoria en que unas 3.000 almas salieron a defender la educación de la injerencia de los grupos de poder, que manejan la casa de estudios como su caja chica de la prebenda y el soborno.

La marcha partió poco después de las 19:00 horas desde la Facultad de Filosofía rumbo a la avenida Carlos Antonio López, a escasas cuadras del estadio Defensores del Chaco, con ritmo de batucada y recibiendo el saludo de la gente que iba pasando por el lugar. Las largas columnas bajaron hasta la Plaza Italia y enfilaron hacia la sede del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), sobre la calle 15 de Agosto, fuertemente atrincherada tras vallas metálicas y un numeroso contingente policial.

Los estudiantes secundarios exigen al presidente Horacio Cartes y a la ministra Marta Lafuente un compromiso por escrito, que los funcionarios se han negado a firmar, que garantice que sus pedidos serán atendidos, pues ya no confían en las promesas y en las interminables “mesas de diálogo” que no llegan a nada. Estos exigen que el Estado invierta al menos el 7% del Producto Interno Bruto (PIB) en educación –tal como lo recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)–, mayor inversión en infraestructura, almuerzo escolar, 3 libros y la Constitución Nacional en los kits escolares, capacitación docente y boleto estudiantil para todos.

Bajo el sonido de los tambores, la fiesta y el baile fueron totales. «No más seccionales en las facultades», fue otra de las consignas unánimes en rechazo a las políticas del Partido-Estado, en gran medida responsable de la situación de quiebra en que se encuentra el sistema de educación paraguayo y que actualmente encabeza un proceso neoestronista de la mano del “exitoso empresario” Horacio Cartes, cuyo primer negocio fue estafar al Estado con la compra de divisas a precio preferencial simulando operaciones de importación y que ahora quiere entregar al capital privado todo, todo lo que queda, con su Alianza Público-Privada (APP).

Chóre lekaja la pe javýa. Bien Anthony. En las calles ganamos por goleada.

Imagen: Fotociclo.

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