El Partido Colorado debe ser proscrito por complicidad con el genocidio stronista

Análisis: «Lo que perpetró en Paraguay la dictadura stronista, con el apoyo absoluto del Partido Colorado, fue un genocidio y como organización genocida, debe se ser proscrita.»

Partido Colorado, Fuerzas Armadas, Gobierno. Imagen: Portal Guaraní.

Hoy conmemoramos un nuevo aniversario de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner al que se lo califica como  régimen totalitario, dictatorial, genocida, sangriento, corrupto, violador de los derechos humanos y un largo etcétera.

Todas las declaraciones se refieren a la “larga noche stronista” en las que proliferaron las persecuciones, los encarcelamientos, las torturas, las muertes, las desapariciones, los exilios.

Todos hablan de que montó un nuevo Estado basado en la corrupción, el contrabando, la entrega del patrimonio y la soberanía nacional. Se debía robar de acuerdo a su rango: el jefe robaba más y el de menor jerarquía, menos, pero todos debían hacerlo.

La prebenda, el clientelismo, la delación para ganar unos puntitos y poder “trepar” o simplemente estar bien ubicado con los jefes, eran parte del mecanismo necesario para dominar, sojuzgar, someter, avasallar, oprimir.

Todo esto, y más, fue el gobierno de Stroessner. Un gobierno dictatorial sui géneris en América Latina, porque si bien gobernaba con la represión como Constitución Nacional (el tejuruguái era la Constitución según los torturadores Lucilo Benítez “Kururu Pire” y Camilo Almada Morel, “Sapriza”), tenía el apoyo de las Fuerzas Armadas, lo cual le hacía una dictadura militar como cualquier otra de la región.

Gobernó con el Partido Colorado

Sin embargo, el aspecto singular, extraño en su género lo obtuvo gracias al apoyo irrestricto, incondicional y “hasta las últimas consecuencias” del Partido Colorado, que le otorgó el manto político que necesitaba para reelegirse, cada cinco años, por márgenes envidiables.

¿Quién, que haya vivido esos años, no recuerda las victorias electorales del Partido Colorado? En 1963 obtuvo el 90 por ciento de los votos. En 1968, el 70,9%; en 1973, el 83,6%; en 1978, el 89,9%; en 1983, el 90% y en 1988, el 88% de los votos.

Quienes dicen que Stroessner era un dictador, un autócrata absolutista, están en lo cierto. Pero quienes sostienen que el Partido Colorado ha sido “cautivo” de Stroessner, mienten. Y lo hacen para liberar al Partido Colorado de su responsabilidad en el genocidio perpetrado por la dictadura.

Desde 1954, el dictador Stroessner conformó un gobierno basado en la trilogía Gobierno, Fuerzas Armadas, Partido Colorado. Sin éste, la dictadura stronista no hubiera logrado sobrevivir mucho tiempo, por tanto es enteramente responsable de lo que ocurrió en nuestro país durante toda la dictadura y los 20 años posteriores a su caída.

Y lo que perpetró la dictadura stronista, con el apoyo absoluto del Partido Colorado, fue un genocidio.

"¿Quién, que haya vivido esos años, no recuerda las victorias electorales del Partido Colorado? En 1963 obtuvo el 90 por ciento de los votos. En 1968, el 70,9%; en 1973, el 83,6%; en 1978, el 89,9%; en 1983, el 90% y en 1988, el 88% de los votos."

¿Qué se entiende por genocidio?

Eduardo Rezses, en su trabajo “La figura de genocidio y el caso argentino. La posibilidad de adecuar jurídicamente una figura penal a una realidad política”, explica con claridad lo que se entiende por genocidio.

“El delito de genocidio debe ser analizado como parte de un programa sistemático y ordenado de persecución y exterminio, y que dentro de esa sistematización, aparece como elemento típico característico la construcción y delimitación del grupo objeto de exterminio, ya que el delito típico de genocidio se configura en función de la intención del sujeto activo en destruir total o parcialmente a un grupo como tal”.

“A su vez, la premeditación y planificación de la destrucción de un grupo humano constituye el dato esencial del crimen de genocidio, en donde el elemento subjetivo del injusto, es decir, la destrucción de determinado grupos, es el factor determinante –y no los motivos de llevar adelante este delito– lo que caracteriza al comportamiento como genocida. A su vez, para llevar adelante este accionar, es necesario la existencia de un aparato organizado de poder criminal, razón suficiente para que cobre especial relevancia el elemento subjetivo como elemento caracterizador de los delitos de genocidio: el propósito de destruir”.

“En este mismo rigor, cobra especial relieve la interpretación que debe darse a la expresión ‘con la intención de destruir total o parcialmente’, donde queda claramente expresado que la intención no es el móvil del delito, sino un elemento subjetivo del injusto y que el móvil es irrelevante para este tipo penal, y que el actuar genocida debe ser producto de una actividad sistemática, ordenada, planificada y premeditada, con la participación o tolerancia del poder político de iure o de facto”.

“Por ello la actuación genocida debe ser interpretada como parte de un plan global –normalmente de un gobierno o una estructura organizada de poder– en el que participan diversas personas y que está organizado de forma sistemática para hacer desaparecer total o parcialmente un determinado grupo humano. Sólo desde esta perspectiva colectiva constituye la actuación del autor un medio objetivamente adecuado e idóneo para tal fin exterminador”.

¿La ANR cabe en ese concepto?

El Partido Colorado se apoderó del Estado. Sus hombres y mujeres estaban en todos los cargos no sólo para saquear, para robar y corromper. La ANR se apoderó del Estado para perpetuar el modelo stronista, el régimen dictatorial del cual ellos formaban parte indisoluble.

Fue así que fueron artífices, con los militares –que además también eran colorados–, de la construcción de la figura del anticomunismo como centro de su accionar represivo y eje de su “actividad sistemática, ordenada, planificada y premeditada, con la participación o tolerancia del poder político de iure o de facto para hacer desaparecer total o parcialmente un determinado grupo humano”.

Stroessner, presidente honorario

El Partido Colorado jamás se hizo una autocrítica ni pidió perdón a nadie. Nunca expulsó al dictador Stroessner –que hasta hoy sigue siendo su presidente honorario– ni a sus cómplices en el genocidio.

Murió el que fuera el terrorífico ministro del Interior de la dictadura, Sabino Augusto Montanaro, siendo afiliado del Partido Colorado. Y murieron varios de sus ministros, como Ugarte Centurión o Adán Godoy Giménez, César Barrientos o Marcial Samaniego. Y otros siguen vivos. Disfrutando de la fortuna que les dio el régimen genocida.

Transformar el Partido Colorado es imposible

Es falso de toda falsedad, y ya resultó demostrada en la práctica, intentar cambiar las cosas, proponiéndose “transformar” el Partido Colorado desde adentro.

En efecto, mucha gente honesta ha intentado eso y fue “tragada” por el sistema o fracasaron estrepitosamente. Ese camino es el cementerio sociopolítico para dirigentes y activistas honestos que quieren cambiar las cosas.

No existe la mínima posibilidad de convertir al Partido Colorado en un instrumento político que mejore la situación del pueblo trabajador y que lo libere de la opresión y la explotación. Y eso es así porque es parte integrante, fundamental e indisoluble de ese sistema que oprime y explota.
Si se lograra avanzar un milímetro en cambiarlo, el Partido Colorado se pulverizaría en mil grupos. Y aún más, dejaría de existir tal como lo conocemos hoy.

Proscribir a la ANR por genocida

Después de la Segunda Guerra Mundial y durante los juicios de Núremberg, el Tribunal Militar Internacional declaró como una organización criminal al Partido Nazi y se lo proscribió en todo el territorio alemán, así como a sus ideas y símbolos. Esta proscripción sigue hasta hoy.
Aquí, como allá el Partido Nazi, los jefes y militantes del Partido Colorado participaron activamente en la persecución y eliminación física de comunistas y de todas las personas que se pareciesen a comunistas o que oliesen como ellos.

El Gobierno stronista y el Partido Colorado participaban activamente en la Liga Anticomunista Mundial, espacio desde donde se tejían las actividades represivas y desde donde se colaboró estrechamente con la aplicación del Operativo Cóndor principalmente en el Cono Sur Latinoamericano.

El Operativo Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur, donde se intercambiaban prisioneros políticos e informaciones sobre las actividades de los “comunistas”, para capturarlos, reprimirlos y asesinarlos.

La ANR obligaba a la población a afiliarse, a participar en la vigilancia sistemática contra la población civil, detallando en reportes que luego pasarían a la Policía de Investigaciones, en aquel tiempo en manos de Pastor Coronel, miembro del Partido Colorado. Estos informes daban cuenta de la conducta y la visión política de los miembros de cada barrio, de cada lugar de trabajo, década club de fútbol o de cada parroquia cristiana.

Anive haguã oiko

Hemos escuchado y leído en estos días, lo mismo de siempre. Lo mismo que hace 23 años. La dictadura se fue pero quedan los stronistas. O como dicen que dijo Stroessner, mirando una foto del nuevo “gobierno de la transición” encabezado por Andrés Rodríguez: “¡Eh, ahí sólo falto yo!”

Las víctimas de la dictadura se lamentan porque no han sido juzgados los más de 700 represores y torturadores que se estima están aún caminando entre nosotros.

Muchas y muchos compatriotas levantan el “anive haguã oiko” como necesidad para seguir viviendo.

Eso será posible, sola y exclusivamente si llevamos adelante la proscripción legal del Partido Colorado por complicidad con el genocidio, el saqueo al Estado y la corrupción como valor moral.

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