El Paraguay desde Lejos

Una de las características principales de nuestro tiempo es  la » migración masiva «. En ese sentido, en los últimos años, millares de compatriotas han dejado el Paraguay para ir a buscar mejores horizontes de vida en países vecinos o lejanos del continente ( Argentina, Brasil, EEUU ) o en países europeos ( España, Francia, Italia ) o incluso, al parecer, en algunos países africanos.

 

En las décadas  pasadas el » fenómeno migratorio » era más reducido. Algunos compatriotas,  políticamente comprometidos, abandonaron el país para salvar sus vidas, ante el aleteo siniestro de la Operación Cóndor. Otros, semi-asfixiados por el aire irrespirable de una dictadura cruel, mediocre y corrompida, salimos del Paraguay buscando en otros lares espacios alternativos de mejor realización personal.

 

Todos los migrantes, pasados y presentes, salimos de nuestra patria, ensangrentados de » taechagau», con grande dolor en el alma y penosa angustia de separación. Y, siempre, con la esperanza oculta de volver algún día, tarde o temprano, a la querida tierra que nos vio nacer.

 

Para los migrantes de antaño, como  el autor de estas líneas, los años pasaban inexorablemente y nada cambiaba. La dictadura duró 35 años !. El fugaz resplandor libertario de los añs 90, con la caída del régimen, nos llenó de entusiasmo. Y así, grupos concientes de » paraguayos europeizados «, organizamos asociaciones culturales en los países que nos acogieron, para hacerles conocer – finalmente – algo de nuestra patria amordazada por la conspiración del silencio a que el régimen la había condenada.

 

Pero la alegría duró poco porque, en los años sucesivos, los gobiernos cambiaron pero el sistema no. Por tal motivo, desilucionados y desencantados, nos refugiamos nuevamente en la vida privada, tomando mate, hablando guarani y cantando polcas, cuando la lejanía y la nostalgia nos mordía el corazón.

 

Con la inesperada victoria de la Alianza para el Cambio, del 20 de Abril del 2008, retornamos  la lucha, para dar una mano, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestra patria resucitada después de 60 años de sepultura antidemocrática primero y pseudodemocrática después.

 

Con el avecinarse del 2° aniversario de la victoria, hacemos un balance de estos primeros años de no fácil gestión gubernativa. Y así, vemos con placer los pequeños-grandes cambios positivos realizados en este periodo, tales como la atención médica gratuita para todos los ciudadanos, la seguridad social para las empleadas domesticas, la asunción de maestros escolares por concurso de méritos y no ya por afiliación política, la organización cada vez más eficientes de movimientos campesinos, el tentativo de unificación de las fuerzas progresistas que operan en el país, y otras novedades poco señaladas por la prensa local.

 

A   nivel internacional, vemos con placer, la instauración de un nuevo perfil de la Representación Diplomática en el exterior concebida, no ya como modalidad de colocar amigos o alejar enemigos, sino como función de fomentar el comercio, recoger inversiones, difundir la cultura y, sobre todo, de servicio a los compatriotas residentes en los países representados. En ese sentido, el Canciller Héctor Lacognata, en su reciente visita a Italia, manifestó que en el Ministerio de Relaciones Exteriores del actual gobierno se había establecido – en colaboración con otros ministerios competentes – una «  oficina coordinadora » finalizada al obtenimiento de viviendas económicas y a la inversión de ahorros en pequeñas empresa locales, para aquellos compatriotas que deseen regresar al país. Noticia esta interesante para los migrantes que salieron del país , en los últimos años, sobre todo por motivos económicos.

 

Pero, lastimosamente la perfección no existe en este mundo, y no todo marcha bien  en el Paraguay. En ese sentido vemos con displacer, siempre a nivel internacional, el retardo de la firma de revisión del Tratado de Itaipu, por parte del parlamento de nuestro poderoso vecino del Este, siempre tentado por viejas fantasías sub-imperialista  sobre todo en sus grupos más conservadores.

 

Vemos también con displacer, a nivel interno, el retardo en la realización de la Reforma Agraria, obstaculizada sistemáticamente por los neo-latifundistas » propietarios » ( entre comillas ) de las tierras mal habidas durante el régimen stronista, hoy empotrados cómodamente en las bancadas del Parlamento  Nacional. Vemos también  con dolor, el recorte perverso de los fondos presupuestarios destinados a la ayuda de nuestros compatriotas más pobres y marginados,  operado por Comisiones Parlamentarias politizadas, movidos más por apetitos de poder que de servicio a la comunidad nacional.

 

Pero, por encima de todas las cosas, vemos con grande preocupación, la campaña de desinformación sistemática de la realidad operada por la prensa local, en manos de la plutocracia criolla, animada más por la egoista ética del provecho antes que por la ética del servicio desinteresado a la verdad.

 

Pero, a pesar de todos estos obstáculos, no nos desalentamos y creemos que con el correr del tiempo mejore el  proceso irreversible de » madurez nacional » y llevará a los responsables de nuestra patria a colaborar constructivamente por el bien de la nación, superando la pulseada esteril entre los Poderes del  Estado que, a veces nos parece percibir desde lejos, exista actualmente en nuestro país    

 

Con tal espíritu, esperamos que el próximo 20 de Abril, 2° aniversario de la victoria del Cambio. Que todo el pueblo paraguayo que con su voto conciente, democrático y progresista, cambió el curso de  nuestra reciente historia, confirme masivamente su apoyo al Cambio en Marcha. De ese modo se realizará gradualmente, Dios lo quiera, el sueño del poeta de nuestra juventud Teodoro S. Mongelos, quien entre otras cosas así cantaba:

 

                                Jha…..che retà Paraguay

                                 jhi ànte ma rojhécha

                                 repò, re ye tyvyro

                                 jha upé vo tové tosò

                                 jhasypevé pe ne sa

                                 Yvaga rejhe epù à

                                 co’yte ejepytasò

                                 jha oré pe ore corazò

                                 tove ta ipiró ypà !

 

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