El oficio de oxidarse en paz de Megadeth

A días del encuentro con una de las bandas más importantes de la música pesada.

Evocamos el que fuera el gran disco de Megadeth: Rust in Peace.

Sí, ya sabemos que Rust in Peace cumplió 20 años en 2010, pero nunca está de más rememorar semejante gema del Thrash Metal. Permítanme contar que al día de hoy todavía recuerdo que Rust in Peace era la banda sonora de camino al colegio cada mañana durante un buen par de  meses cuando cursaba el 4to curso de la secundaria, sin darme cuenta se había convertido en una gran compañía durante el viaje de ida y vuelta en colectivo. Todavía conservo el viejo TDK que sonaba a todo volumen en el walkman Aiwa que tenía en aquella época. Aquél fue el primer material de Megadeth que llegó a mis manos, enseguida captó mi atención y no me cansaba de escucharlo. Nunca pensé que los llegaría a ver en vivo, hasta que unos años después tuve la suerte de formar parte de aquél bus repleto de metaleros que salió desde el recordado y querido pub “El Cuervo” rumbo a Sao Paulo a ver a la banda de Dave Mustaine en el Phillips Monsters of Rock del año 1998. Sin objeción alguna, el festival lo cerraba Slayer, pero si Megadeth no hubiese formado parte de aquél cartel, la excursión desde Asunción simplemente no se realizaba. Estoy más que seguro de eso.

Los 44 heavys que fuimos hasta la metrópolis brasileña jamás olvidaremos aquél verdadero festival de Metal del cuál fuimos parte desde el público, ni mucho menos a Megadeth, que con un  Mustaine al frente salieron a destrozar todo lo que tenían a su paso. En mi caso, difícilmente lo olvide, ya que en aquél viaje conocí uno de mis mejores amigos, quién a la primera charla, ya lo vi lucir orgulloso al Vic Rattlehead de la mismísima portada de Rust in peace tatuado en uno de sus brazos. Ni falta hizo preguntarle a cuál de las bandas iba a ver. Además, esa noche, durante el show de Megadeth, tuve la suerte de agarrar una de las púas que Mustaine tiró a la audiencia, objeto que luego sería bastante codiciado por varios de aquellos viajeros de pelo largo, algunos inclusive llegaron a ofrecer cifras exorbitantes de dinero por aquél pequeño pedazo de plástico. Siempre sin éxito alguno. Así fue que entré en razón de que el fanatismo y la fidelidad de los seguidores del thrash no conocen de límites.

Y como todo seguidor del estilo sabe, Megadeth es una de las  bandas pilares del thrash metal y Rust in Peace es uno de los más grandes clásicos del estilo. Sin duda, es el mejor disco de toda la carrera del grupo. Una obra insuperable por música, sonido y técnica. Rust in Peace elevó el thrash metal a otro nivel, lo llevó a otra categoría, pues a lo largo del disco hay canciones repletas de variaciones musicales -sin perder en ningún momento la violencia sonora tan característica del estilo- que nunca antes se habían escuchado y que hasta el día de hoy ninguna otra banda se haya siquiera acercado a igualar, pues Megadeth tiene un estilo único y extremadamente personal.

La formación más recordada: Dave Mustaine, Nick Menza, Dave Ellefson y Marty Friedman.

El cuarto álbum de Megadeth muestra un thrash de altísimo nivel debido a la complejidad en la ejecución de cada una de las canciones, en donde los cuatro miembros de la más recordada formación de la banda, se encontraban con un nivel de inspiración al que jamás pudieron igualar, ni siquiera en los excelentes discos posteriores que vinieron como lo son: Coutdown to Extintion y Youthanasia.

Rust in Peace (1990) llegó después de So far, so good.. so what! (1988), un disco que a pesar de tener una joya como In my darkest hour, es considerado uno de los discos que menos se destacan en toda la discografía del grupo. En aquél momento, Rust in Peace fue la responsable de revivir la carrera de Megadeth. El salto de calidad entre un disco y otro es enorme. Y fue quizás el final caótico de la etapa de So far, so good.. so what! una de las tantas razones de que tanta rabia y agresividad luego afloraran en cada riff de Rust in Peace, ya que tanto Mustaine como el bajista Dave Ellefson se vieron involucrados en varios problemas con la ley, ambos habían tocado fondo con sus adicciones y entrado en rehabilitación tan sólo meses antes de entrar a grabar el disco.

Un poco antes de esto, Jeff Young y Chuck Belher, guitarrista y baterista respectivamente, fueron echados de la banda. Al poco tiempo ingresó el gran Nick Menza, que sin lugar a dudas, fue el mejor baterista que tuvo Megadeth en toda su carrera. Y así, en formato trío, Mustaine, Ellefson y Menza empezaron a componer la que sería su obra maestra. Así funcionaron durante un largo año, hasta que por fin encontraron en Marty Friedman al guitarrista que tanto necesitaban. Y muy a pesar de que el muchacho de rulos no haya participado de la composición del disco, los solos de guitarra que aportó en Rust in Peace son memorables. ¿O a quién no se le eriza los pelos al escuchar el solo de guitarra flamenca en el medio de una canción tan feroz como Holy wars?

Precisamente, nadie en su sano juicio puede negar que Holy wars.. the punishment due o Hangar 18 son las dos joyas de este disco. Son las canciones que más rabia y contundencia destilan. Es más, son temas tan complejos de tocar, que hasta el actual baterista, Shawn Drover, reconoce que hay partes de Hangar 18 que son muy difíciles de hacerlas en vivo. Por eso, cuando se habla de Nick Menza cómo el mejor baterista de Megadeth, no es en vano. Él fue el responsable de que la batería suene tan jodidamente demoledora en Rust in peace. Ah, por si fuera poco, Menza fue quién metió el concepto de los aliens en Hangar 18 y también era el encargado de hacer los coros de la banda.

¿Y cómo pasar por alto el trabajo del capitán del equipo? Además de ser el compositor de casi todas las canciones de Rust in Peace, Dave Mustaine es una verdadera máquina de hacer thrash metal. Resulta impresionante escuchar cómo machaca a su guitarra con miles de riffs asesinos por segundo, además de meter los solos de guitarra más furiosos que se hayan conocido jamás. Mustaine exuda carisma, personalidad y una gran destreza musical. No por nada es uno de los creadores del thrash metal.

Obviamente, Rust in peace va mucho más allá de estas dos canciones, el machaque inicial de Tornado of souls más el extenso e impresionante solo de guitarra de de Marty Friedman suenan simplemente alucinantes, asimismo el duelo de guitarras entre Mustaine y Friedman en Lucretia, no dan respiro alguno entre tanta adrenalina provocada, así también la grandiosa Five magics en donde se luce Ellefson y cómo cierre del disco, repiqueteo de batería por acá, doble bombo por allá y suena la increíble Rust in Peace.. Polaris, ya a esa altura las cabezas quedan exhaustas de tanto thrash después de más de 40 minutos de un disco que ocupa uno de los grandes lugares de la música pesada.

Si tuviéramos que hablar de los mejores discos de thrash metal de la historia, Rust in Peace debe estar en todo top 3 cómo una fija. Todo fanático del género quizás considera a Master of Puppets de Metallica, Reing in blood de Slayer y Rust in Peace de Megadeth -cualquiera sea el orden- cómo los discos definitivos de un estilo que siempre está presente, con sus buenos y malos momentos.

Hace un año atrás, el amigo que conocí en el viaje a Brasil, fue testigo de la gira de Rust in Peace en Buenos Aires y me comentaba en una crónica al mail. “Ahora hay que atajarse los cinturones porque empieza la seguidilla, o sea, Rust in Peace entero y en el mismo orden que está en el disco. Ya me di cuenta que estaba presenciando un concierto privilegiado y pocas veces visto”. Y nosotros, a pesar de que no escucharemos Rust in Peace entero, en los próximos días también seremos dichosos de presenciar en vivo auténticas joyas de este disco y muchísimas otras glorias sonoras del viejo y querido Thrash Metal de la mano de uno de los grandes: Megadeth.

http://www.youtube.com/watch?v=rxbTrOu-5P8

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