El nuevo colonialismo de los agronegocios. El caso de la soja en el cono sur

El Cono Sur es la zona de mayor extracción de soja a nivel mundial, tanto transgénica como no transgénica. En 2004-2005 se plantaron 36,5 millones de hectáreas que representan el 42% del área sembrada a nivel mundial. ¿Quién se beneficia y quién se perjudica con esta gran expansión de la soja en el Cono Sur?

Nos preguntamos: «¿cómo ven las transnacionales al Cono Sur?». Para estas corporaciones la soja no conoce fronteras, si tuviésemos que dibujar un mapa ubicaríamos a la «República Unida de la Soja» donde se incluiría a Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay.

¿Quién se beneficia y quién se perjudica con esta gran expansión de la soja en el Cono Sur?. Según versiones oficiales podemos señalar que la soja ha fomentado un crecimiento económico en la región, pero nos quedaría por ver cuál es el costo social y ambiental al cual nos conduce dicho modelo.

Las zonas deforestadas y áreas afectadas por las plantaciones de monocultivos de soja en estos países son muy extensas. Las proyecciones vistas por la WWF hacia el futuro son que: en Brasil, se llegarán a deforestar entre 70 y 100 millones de hectáreas entre Chaco, Mata Atlántica y bosques tropicales; en Argentina se llegarán a deforestar 25 millones de hectáreas entre pampa húmeda, yunga y chaco; en Paraguay se llegarán a deforestar 3,5 millones de hectáreas entre pantanal, mata atlántica y chaco; en Bolivia proyectan deforestar 1 millón 200 mil hectáreas en bosques tropicales y chaco.

Uno de los actores más importantes en este escenario de la soja son las organizaciones de conservación. Los datos fueron sacados de un estudio realizado por la WWF, para proponer un modelo que se llama «La Soja Sustentable». Si vemos las noticias que han aparecido en los últimos tiempos, hay otras organizaciones que también quieren tener un rol en esta obra.

Por ejemplo encontramos a TNC (The Natural Conservancy) que es una corporación conservacionista, la más grande terrateniente del mundo. TNC tiene aproximadamente unos 40 millones de hectáreas compradas para conservación y está involucrada en modelos parecidos al de «La Soja Sustentable» de la WWF. También hemos encontrado información de una alianza entre Bunge y Conservación Internacional. Lo que producen este tipo de alianzas es un «blanqueo» de la imagen de las empresas, ayudándolas a desarrollar modelos sustentables y ecológicos en la producción de soja.

Los impactos del modelo de la soja son: deforestación de reservas naturales; reemplazos de otros cultivos; desplazamiento de pequeños productores; afectación y desplazamiento de comunidades indígenas; afectación a la soberanía alimentaria. En Argentina, desde 1995 al 2004 la producción de soja ha crecido en un 135%, mientras que los agrocultivos han disminuido, en promedio, un 17%.

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