El metrobús de Macri, la coartada del sistema chatarra

El plan trazado para Asunción incluye no solo carriles únicos, sino una flota nueva movida a energía eléctrica.

Vista de los nuevos carriles exclusivos para buses en la Avenida 9 de Julio.

Los intereses del sistema chatarra y sus ramificaciones instrumentalizan las críticas realizadas al recién inaugurado metrobús bonaerense para atacar el proyecto que busca mejorar el servicio de transporte de Asunción, actualmente caracterizado por su ineficiencia y los altos niveles de contaminación que genera.

El alcalde de Buenos Aires, el derechista Mauricio Macri, anunció con gran pompa la inauguración de los carriles exclusivos para buses convencionales sobre la Avenida 9 de Julio, pero de manera engañosa se ha pretendido asimilar esta iniciativa al postergado y anhelado sistema ideado para nuestro país. Si bien las opiniones están divididas e incluso algunos usuarios han destacado que los carriles exclusivos le han imprimido mayor fluidez al tránsito, el mero reacondicionamiento de los corredores es algo bien distinto al metrobús eléctrico proyectado para la capital paraguaya.

Asimismo, se ha objetado la relación costo-beneficio de las obras –calculadas en unos 25 millones de dólares para un tramo de 3,5 km–, ya que, según señalan, no se soluciona el problema del tránsito y la contaminación. Esto debido a que, como ya hemos observado, el proyecto solo contempla el reacondicionamiento de la avenida para los ómnibus convencionales de tracción a base de derivados de petróleo.

“Para mí hubo una campaña de desinformación porque se generó mucha expectativa con las obras y con el mensaje de que íbamos a contar con un metrobús en la ciudad, pero finalmente son solo carriles exclusivos para los mismos bondis (colectivos) que estaban circulando”, expresó ante nuestra consulta una transeúnte que aguardaba en una parada cercana al Obelisco.

Las obras del metrobús consistieron en el reacondicionamiento de las vías. Las unidades son las mismas.

Flota nueva y electrificada

En contraste, el plan que se pretende implementar en nuestro país, que actualmente sufre de dilaciones permanentes por la presión de los transportistas e intereses afines, es totalmente diferente, ya que contempla una flota nueva y movida a energía eléctrica.

La ingeniera Mercedes Canese, al ser interrogada sobre si es correcta la denominación de metrobús aplicada al sistema recientemente inaugurado en la capital argentina, precisó que “el concepto del metrobús es básicamente ese: dotar de carriles exclusivos con los que se garantiza la velocidad del sistema y la seguridad, pues no se depende de los demás usuarios de la vía transitada. Las estaciones cerradas, que son también muy importantes para el acceso universal al sistema, es el otro concepto, ya el chofer no es cobrador y se paga por entrar en la estación no por subir al bus. Además, al ser de acceso universal, sin escalones, pueden ir personas en sillas de ruedas, ancianos, etc. El adicional que tiene el sistema previsto en Paraguay es que serán trolebuses como es el BRT (autobús de tránsito rápido) en Quito, con trolebuses, y que toda la flota será nueva”.

Canese añadió que “otro tema importante en nuestro caso es que el proyecto prevé renovar todas las cañerías y enterrar todos los cables. Con esto se evitará que en cualquier momento pueda romperse un caño por ser muy viejo y se afecte la circulación del metrobús, además de todos los proyectos complementarios de mejora urbana, ciclovías, veredas, etc.”.

El proyecto metrobús en Paraguay incluye una flota de trolebuses. Foto: internet.

La experta explicó además que el metrobús proyectado para Asunción transportaría en un primer momento 25.000 pasajeros por hora-sentido y está preparado para duplicar esa capacidad. Esto con un costo de 11,5 millones de dólares el kilómetro, que incluye además la reconstrucción de los desagües cloacales y pluviales, de todas las veredas para permitir el acceso universal sin escalones, estaciones cada 400 metros, ciclovías, revitalización urbana, semaforización de todo el itinerario, arborización de accesos peatonales al sistema y adecuación de oficinas públicas para la atención única al contribuyente.

A pesar del gran apoyo ciudadano hacia esta iniciativa, el tratamiento del crédito para su financiación viene enfrentando sucesivas postergaciones debido a la presión política de los transportistas y sus aliados, que para conservar el estado de cosas actual apoyan proyectos inviables como el monorriel.

Como muestra de ello cabe mencionar que el diario ABC Color andaba promocionando un monorriel con un costo de 10,3 millones de dólares el kilómetro. El modelo es el tren turístico Rowin, diseñado para bordear la isla surcoreana de Wolmido. La capacidad es de 70 personas y cuenta con una sola vía, por lo que hay que esperar que el tren llegue a destino para que parta el siguiente.

El monorriel que ABC quiere para Asunción. Capacidad para 70 personas y una sola vía. Foto: monorail.org

“Despanzurramientos”

Las burlas contra el gobierno porteño fueron inmediatas luego de la inauguración de las obras. La revista de sátira política Barcelona propuso, entre otras sornas, “soterrar las vías” para prevenir eventuales arrollamientos de transeúntes, ya que los buses circulan en sentido opuesto al del resto del tránsito. “(…) la posibilidad de que algún que otro despistado muera despanzurrado en la mitad de la avenida por culpa de que los metrobuses circulan en sentido contrario al del tránsito habitual nos dan motivos suficientes para comenzar a planear el soterramiento”, expresa la publicación en declaraciones apócrifas atribuidas al ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Diego Santilli.

Con respecto a las inversiones adicionales que requeriría el soterramiento de las “bondisendas”, puesto que el trazado coincide con el trayecto de una línea del subte, para la administración de la ciudad “el bienestar y la seguridad de los vecinos justifica cualquier sobreprecio”.

“Qué mejor que trabajar por los vecinos y satisfacer sus requerimientos; y si para eso es necesario invertir millones y sobrefacturar otros tantos, pues mucho mejor”, ironiza la revista.

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