El metal sinfónico de Epica se lució en el BCP

El metal se mudó al gran teatro del BCP de la mano de un intenso e impecable show de la banda holandesa liderada por la bella Simone Simons. 

 

Fotos: Karin Vallejos

En un breve resumen sobre la historia de Epica podríamos decir que tienen 5 discos editados, que es la banda liderada por el guitarrista Mark Jansen, quien anteriormente tocaba en After Forever, de ahí salió y conoció a Simone Simons, se enamoraron y formaron Epica. La pareja puso fin a su relación, pero de igual manera continuaron con la banda. La banda la completan Isaac Delahaye en la segunda guitarra, Coen Jansen en los teclados, Rob Van del Loo en el bajo y Arien Van Weensenbeek en la batería.

Musicalmente hacen un metal sinfónico, influenciado por Nightwish, con toques de death y thrash metal, con voces guturales propias de estos estilos, que son aportados por el guitarrista Mark Jansen. Luego de la presentación de Muirderach, que preparó el lugar para los holandeses y tras una breve intro que anunciaba que la banda saldría a escena, arrancan con «Karma» y «Monopoly of truth”, ambos del último disco: «Requiem for the indifferent», cosecha 2012. Los temas de la banda tienden a ser muy largos e intensos, con voces y coros poderosos, siendo quizás esto lo que más se destaca de Epica: la voz de Simone.

La audiencia masculina estará de acuerdo en que Simone obliga a uno a seguirla con la mirada debido a su innegable belleza, además de su constante headbanging y sus delicados modales sobre el escenario. La química entre los guitarristas era innegable, Jansen y Delahaye se hacían guiños cuando quedaban cara a cara, mientras sus guitarras se entrecruzaban entre sí. También hay que destacar la labor del tecladista, que en todo momento acompañó de manera formidable, aportando la parte sinfónica al show. Era muy evidente que la banda la estaba pasando muy bien arriba del escenario y eso se reflejaba en el público.

Y así fueron pasando canciones como «Unleashed», «Martyr of the free word» y «Storm the sorrow». Durante la mitad del show hicieron subir al escenario a una fanática para que haga headbanging junto a la banda. “Ella se merece por la manera en que se mueve”, dijo Mark Jansen, quien la eligió para acompañarlos en una canción que “está hecha para el headbanging” en palabras del guitarrista. La chica se portó como correspondía, muy desenvuelta ella también agitó la cabeza a la par que el resto de los integrantes de la banda. A esta altura se podía llegar a la conclusión de que los integrantes de Epica no solamente tienen un talento especial para la música, sino que también para revolear las largas cabelleras que posee cada uno de ellos.

Tras tocar «The phantom agony» se retiraron para volver con los bises. Luego los presentes pedían por la banda y ahí estaba de nuevo Simone, quien acompañada solamente por los teclados de Coen Jansen cantó «Delirium», una  balada épica incluida en el último disco. Finalmente, el cierre llegó con “Black infinity” y “Cosign to oblivion”, con un auditorio eufórico y emocionado que tras 16 temas y casi dos horas de show, despidió a los integrantes de Epica que se retiraron ovacionados y aclamados por los presentes.

Por los rostros de alegría de los integrantes de Epica hasta se podría decir que los holandeses se sintieron como en casa, la constante comunicación con los presentes durante todo el show fue de un ida y vuelta sorprendente. La gente se retiró emocionada y satisfecha por un show impecable, con un sonido que rozaba la perfección y por la brillante performance de los músicos que acababan de ver y escuchar. Epica prometió volver y las más de  mil personas que acudieron al show de los holandeses, ya están pidiendo por una segunda visita.

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