El lado paraguayo de The Cure

Acerca del concierto tributo a The Cure disfrutado durante la noche del viernes 9 de diciembre en The Kingdom.

Pablo Pratt (voz y guitarra) en pleno canto. Concierto tributo a The Cure.

Pablo Pratt, voz y guitarra.

@SebasOcampos

Año 2011. Los grupos de rock y pop de reconocimiento mundial vienen a Asunción y tocan frente a miles y miles de personas, dispuestas a pagar entradas caras, algunas carísimas, formar fila de hectómetros, sudar, saltar, cantar, disfrutar de cada minuto de los (mega)conciertos. Mientras sucede todo esto, los músicos compatriotas continúan en su andar de bar en bar, tocando canciones propias y haciendo tributos a las bandas que todos queremos ver en vivo al menos una vez en la vida. En ciertos casos inesperados, el deseo de disfrutar de un icónico grupo internacional –con actores nacionales– se cumple e incluso supera las expectativas.

Antes del concierto

La red social de Zuckerberg sirvió como medio para enterarme del concierto tributo en el bar The Kingdom. El título del event, sí, event, THE CURE by PABLO PRATT, me llamó la atención, claro, por la banda de Robert Smith, pues a Pablo aún lo desconocía.

La noche calurosa del viernes se volvió perfecta para salir a refrescarse con (alg)unas cervezas, en la espera de un concierto tributo acorde con el nivel del grupo a homenajear durante un poco más de una hora.

Cerca de la medianoche, los músicos empezaron a reunirse en el lugar del momento, probando las conexiones y los instrumentos. De los cinco, sólo reconocí a Juan Pablo, el bajista que estuvo en el gran concierto tributo al cine por los dos años de la empresa cultural Statio.

Hasta ese momento, a minutos de iniciar el concierto, con los presentes aguardando el repertorio nocturno, ninguno de los músicos se parecía a los miembros de The Cure. Sí, ninguno estaba maquillado. Y ni siquiera tenían un peinado llamativo.

La voz paraguaya de Robert Smith

Sin previo aviso, (casi) todos los instrumentos empiezan a sonar y dan vida a High, del álbum Wish de 1992. Las notas limpias indican un buen inicio del concierto tributo, pero aún falta la sorpresa de la noche, que comienza al minuto, cuando Pablo Pratt empieza a cantar When I see you sky as a kite… Nosotros lo escuchamos y recordamos en el acto la voz de Robert Smith. Belén, mi compañera de mesa, pregunta si en verdad el vocalista está cantando y yo respondo seguro que sí, aunque en realidad tengo mis dudas. Los aplausos merecidos, al finalizar la canción, no se hacen esperar.

El teclado de Rolfi Gómez, la guitarra de Mario Orrego y el bajo Juan Pablo Giménez nos remontan rápidamente a Disintegration, el álbum anterior a Wish. La prolongada, sencilla y bella introducción de Pictures of you rememoran amores recordados sólo en imágenes. Lullaby (también de Disintegration) rompe la nostalgia y capta de inmediato, con su poder hipnótico, al público. Just like heaven (de Kiss me, kiss me, kiss me) nos ayuda a escapar y encender la luz y de pronto el amor se vuelve el único tema importante.

Rolfi Gómez (teclado) y Juan Pablo Giménez (bajo). Concierto tributo a The Cure.

Rolfi Gómez (teclado) y Juan Pablo Giménez (bajo).

Luego de una brevísima pausa, Pornography (de 1982) se adueña del concierto. The hanging garden, Siamese twins y The figurehead suenan una tras otra, como en el álbum. Lovesong nos devuelve a los tiempos de Disintegration y más de uno se une al canto, diciendo a la par de Pablo I will always love you, I will always love you… para seguir con la canción con la que muchos ignorantes supinos del inglés aprendimos los días de la semana: Friday I’m in love, de Wish.

A forest y las últimas canciones de la noche

Mientras lucho con el celular, tratando de guardar los nombres de las canciones en el orden correspondiente, Belén reconoce las notas de la introducción especial que Pablo, Mario, Juan Pablo, Carlos (Bendlin) y Rolfi están tocando. Entonces me mira y dice entusiasmada: A forest! Los años 80 del álbum Seventeen seconds suenan con una versión excepcional de una mis canciones preferidas de la banda inglesa.

Close to me, de The head on the door, publicado en 1985, es la penúltima canción del repertorio original. La infaltable Boys don’t cry (del álbum homónimo) quiere sonar como cierre al excelente concierto tributo, pero el  público insiste con otra y otra y los músicos se reúnen de nuevo para ver qué canción podrían tocar de nuevo con el fin de que los presentes insaciables continuemos degustando del lado paraguayo de The Cure.

Como reprise regresa Lullaby, que vuelve a hipnotizarnos durante un buen rato. Y para cerrar la noche en homenaje a Robert Smith y los suyos retornamos a la octava canción, con las notas de Lovesong y las ya inevitables últimas palabras de la letra: I will always love you, I will always love you…, como punto final del buenísimo show intitulado The dark side of The Cure.

La infaltable Boys don’t cry en vivo


 

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