El lado oscuro de Pink Floyd o la ida de un grande

Richard Wright

Richard Wright

A mediados de los años setenta, durante mi adolescencia en mi añorada Villarrica éramos pocos los que conocíamos a los «Floysd» pues sus discos no se pasaban por las radios que estaban más ocupados en saturarnos con los grupos del Río de Plata con sus melosas canciones y simples musicalizaciones. Los que no curtíamos esa onda debíamos rebuscarnos en las colecciones de vinilos de los amigos «raros», esos que se encierran a escuchar música, fumar tabaco; el grass no se conseguía por ese entonces en la campaña, (por suerte eso cambio ahora). En una de esas excursiones entre los discos de mi amigo Pablo Elvio encontré uno cuya portada llamó mi atención. En ella aparecía un prisma de cristal; sobre un fondo negro; que era atravesado por un rayo de luz blanca que al cruzar el prisma se convertía en un arco iris (fenómeno que luego aprendí que se debía a la descomposición de dicha luz blanca), era el mítico The Dark Side of the Moon (1973), considerado la magnum opus de la banda. Si bien todos los miembros de la banda, Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason participaron en la composición musical y la producción del disco, los créditos de las letras de las canciones se atribuyen todas a Roger Waters. Sin embargo los estudiosos de la historia de los Floyds aseguran que las mejores letras de ese álbum fueron compuestas por Rick Wright.

«Pensamos que podríamos hacer algo sobre las presiones que personalmente sentimos que nos llevan a ir demasiado lejos… la presión de hacer mucho dinero, el tema del tiempo, el tiempo yéndose tan rápidamente; estructuras de poder organizadas, como la Iglesia o la política; la violencia o la agresión. Es una versión musical de ese cliché «Hoy es el primer día del resto de tu vida». Habla acerca de trabajar por metas que pueden convertirse en engaño», señalaron en su momento los muchachos de Pink Floyd sobre éste disco.

A pesar de no destacarse como un compositor prolífico; como años más tarde lo haría Roger Waters; Wright contribuyó esencialmente al sonido de la banda en temas como «A Saucerful of Secrets», «Echoes», y «Shine on You Crazy Diamond», de la mano de su mítico órgano Hammond, su atracción por el uso del sintetizador y su principal inspiración, el jazz. Para el álbum Dark Side of the Moon realizó dos de los temas del álbum: «The Great Gig in the Sky» y «Us and Them». Wright también participó en la parte vocal de varias de las canciones de Pink Floyd, principalmente cantando sus propios temas, haciendo coros y armonías.

Richard Wright es considerado por los analistas como la fuerza musical dominante de Pink Floyd. El escribió y cantó varias canciones del grupo durante 1967-1968.

Desde el primer disco del grupo, The Piper at the Gates of Dawn, ya se notaron sus acordes característicos y las notables armonías que brotaban probablemente de su alma por la pureza que hasta hoy sobresalen sobre otros grandes de la música contemporánea. Como cantante también se destacó desde un comienzo liderando las voces en los primeros temas del grupo como « Astronomía Domine» y «Matilda Mother», compuestas por el lider inicial de la banda, Syd Barrett. También lo sentimos en las notables armonías en «Scarecrow» y «Chapter 24». Ejemplo de sus primeras composiciones son así mismo «Remember a Day», «Paintbox» y «It Would Be So Nice».A medida que el éxito les fue llegando, Wright fue perdiendo el interés en escribir letras y se centró en sobre todo en contribuir su estilo distintivo a las composiciones instrumentales extendidas tales como «Interstellar Overdrive», «A Saucerful of Secrets», «Careful with That Axe, Eugene», y «One Of These Days». Para el último álbum, The Division Bell (1994), Wright co-escribió cinco canciones, entre ellas el tema «Wearing the Inside Out», compuesto por él y co-escrito junto a Anthony Moore.

Activo militante contra las drogas consideradas duras, Rick destacó alguna vez que los Floyds no necesitaban de esos «alicientes» para poder componer, y creo que eso es realmente cierto. Ninguno de ellos, con excepción del fundador del grupo, Syd Barrett, tuvo problemas con drogas; quizá justamente influenciados por la devastación que causaron en Syd precisamente cuando aún eran jóvenes, es que se alejaron de ellas. Trató de ser lo menos mediático posible, inclusive podría decirse que su separación del grupo, luego de una diferencia de pareceres con Roger Waters durante la grabación de The Wall pasó casi desapercibida para los grandes medios de comunicación. Por eso es de agradecidos reconocer a quien fuera unos de los más grandes compositores, poetas e instrumentistas de nuestro tiempo y que; como dicen los discurseros, dio el paso a la inmortalidad vencido por el inefable cáncer el 15 de setiembre pasado a la edad de tan solo 65 años.

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