El lado «humano» de la Coca

Son famosas sus campañas de asistencia social y suministro gratuito de agua potable. 

Amalio Benítez amaneció contento el pasado 29 de agosto. El, su pareja y sus cuatro hijos ven por fin llegar el día en que se acaba la necesidad de agua potable en la compañía Virgen del Carmen de la ciudad de Arroyos y Esteros.

Son 97 familias campesinas de esta ciudad las que se benefician con este programa de asistencia social de Paraguay Refrescos s.a. (Paresa). Realmente la Coca, además de sabrosa, es bondadosa, habrán pensado los pobladores de Virgen del Carmen.

Naisha Srivastava, esposa de un granjero de la localidad de Plachimada, Estado de Kerala, India, está contenta como Amalio. Es que la Coca Cola también asiste a su comunidad con la instalación de unos 20 grifos por donde saldrá la anhelada agua limpia, en un país donde millones de personas mueren por ingerir agua contaminada.

En Plachimada, la Coca tenía una de sus plantas embotelladoras más grandes. Una planta que desde marzo de 2004 está cerrada debido a que el consejo de la villa se ha rehusado a permitirle que siga extrayendo agua de los recursos subterráneos de propiedad comunitaria. El gobierno estatal de Kerala denunció las operaciones de extracción de la compañía ante la Corte Suprema de India, argumentando que «los pobres habitantes de la villa están siendo despojados del agua potable a causa del uso exagerado del líquido por la planta de Coca-Cola».

En Chiapas, México, ocurre lo mismo. La trasnacional persigue los mantos de agua dulce subterránea del Estado. A cambio, desarrolla una campaña de construcción de canchas de básquetbol y escuelas para producir una buena imagen.

En Paraguay, la Coca Cola está demostrando preocupación por los riesgos de agotamiento y contaminación del Acuífero Guaraní, uno de los más grandes acuíferos del mundo. Produjo una publicidad animada en la que una niña intenta regar su plantita pero se le ’’’’’’acaba el agua en la regadera. La niña toma la plantera con la planta y va a buscar agua, la que no encuentra. Y como no encuentra, llora y repite la palabra «¡Opa…opa!».

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