El juicio que debe indemnizar a la familia de Silvino Talavera ya cumple un año en el “freezer”

Los padres y hermanos del niño fallecido esperan que el juez en lo Civil de Encarnación, Miguel Ángel Vargas Díaz, se pronuncie. Debe definir con qué monto los dos acusados deberán indemnizar a la familia Talavera Villasboa. También deberá juzgar el grado de responsabilidad de la multinacional Monsanto, por publicidad engañosa en el producto que ocasionó la muerte al pequeño.

En el año 2007 la justicia ya sentenció a Alfredo Lautenschlager y Herman Schlender de ser responsables de la muerte del niño Silvino Talavera (11), ocurrida tras un rociamiento y una posterior exposición al ambiente fumigado con el producto Roundup, que se utiliza con cultivos de soja transgénica. Sucedió en enero de 2003, en la comunidad de Pirapey, ubicado en el departamento de Itapúa y a unos 500 km de Asunción.

Una vez cerrado el juicio en lo Penal, el proceso se mudó a lo Civil, donde el juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial y Laboral de Encarnación, a cargo del juez Miguel Ángel Vargas Díaz, deberá definir qué monto recibirán los deudos de Silvino, como indemnización y resarcimiento. En juego está también la acusación a la empresa multinacional Monsanto, fabricante del producto Roundup, por asegurar que el mismo no era peligroso para la salud.

Mientras tanto, ha aumentado la preocupación de la familia de Silvino, debido a que hace un mes aproximadamente, algunas propiedades de Schlender, están a la venta de forma repentina, lo que podía obstaculizar un eventual proceso de embargo como parte de la indemnización.

La causa está caratulada como “Petrona Villasboa de Talavera y otros, contra Alfredo Lauro Lautenschlager, Herman Schlender y Monsanto Paraguay SA sobre indemnización de daños y perjuicios por responsabilidad extra contractual”. La madre de Silvino, Petrona, pidió a las organizaciones que estén a favor de la vida, que se sumen a la exigencia de más agilidad para el juicio. También aseguró que durante enero de 2003, en su vecindario murieron a consecuencia de las fumigaciones, además de su hijo, otros cuatro niños y niñas. Pero que los familiares de éstos no demandaron por miedo o falta de recursos.

 

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