El golpismo no se va

El 15 de agosto no se irá el golpismo del poder público de nuestro país. El presidente que resultó electo, Horacio Cartes, y sus adeptos colocados nuevamente en el Parlamento Nacional, fueron actores claves del golpe que derribó a Fernando Lugo el 22 de junio de 2012. La mayoría de los liberales que hoy continúan en el Congreso también estuvieron entre los golpistas; los votos “por la condena” no dejaron dudas.

Fuente de Imagen: Facebook de Horacio Cartes

De hecho, no es fácil que quienes representan a partidos como la ANR o el PLRA escapen al golpismo. La historia de ambos está plagada de sucesos de interrupción de presidencias e incluso de derrocamientos de presidentes de sus mismos partidos. Ya en 1894 Juan B. Egusquiza, de la recientemente formada ANR, derrocó a Juan Alberto González, de su mismo sector. Apenas 6 años más tarde, en 1902, un golpe de partidarios de la misma ANR -de la que formaba parte el presidente Emilio Aceval- lo desalojó de la presidencia.

El PLRA no fue menos. Se alzó en armas en 1904 y derrocó al gobierno colorado de Juan Escurra, para luego, a lo largo de 10 años de gobiernos liberales -entre 1902 y 1912- tumbar a sus propios correligionarios: Juan B. Gaona (1905), Benigno Ferreira (1908), Manuel Gondra (1910), Albino Jara (1911) y Liberato Rojas (1912).

Entre 1920 y 1947 los dos partidos políticos formados en 1887 continuaron ensangrentando el país. Las revueltas de 1922 y 1947 dejaron desterrados y muertos por doquier. La ANR se hizo acreedora, además, de la larga dictadura stronista entre 1954 y 1989, que acabó también tras un golpe proveniente del mismo seno partidario y (hasta) familiar. Andrés Rodríguez, autor del golpe contra Stroessner y devenido luego presidente vía elecciones, mantuvo un breve periodo de calma. Tras su presidencia sonaron nuevamente las amenazas de quiebre en el país, siempre provenientes del interior de la misma ANR desde donde uno de sus caudillos militares, Lino Oviedo, mantuvo en vilo en varias ocasiones al Paraguay.

El recuento viene a propósito de tener claro que el golpismo siempre estuvo en el seno de los dos partidos tradicionales del país y que la gobernabilidad amenazada ha sido históricamente obra de la ANR y del PLRA. Por tanto, el golpismo no se va el 15 de agosto.

Quienes sí se irán tras el cambio de mando son los que creyeron en el poder efímero que les proveería ser golpistas y sólo se hicieron de un gobierno fraudulento de 14 meses que demostró a la ciudadanía la inutilidad y capacidad de rapiñaje de la dirigencia del PLRA. A esos sí los despedimos este 15 de agosto.

¿Lo que se viene? Ya lo veremos. Además de su historia golpista, el origen del nuevo gobierno no auspicia nada bueno. El poder del dinero como lenguaje, las historias personales con oscuras vinculaciones a épocas pasadas y a sectores de poder fáctico, la nula comprensión de la necesidad de transformar modelos de opresión, no auguran más cambios que los cosméticos de siempre para mantener un sistema de dominación y exclusión de las mayorías.

Por lo pronto, pongamos humor a la despedida de quienes no tuvieron una mínima capacidad de lectura de lo que la historia les pedía, y preparémonos para seguir aportando a un futuro con justicia e igualdad.

Fuente:kunapyrenda.info

 

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