El gobierno de Lugo es «neoliberal con una seguridad tipo Colombia», dice Mariel Palau

Fernando Lugo con cachiporra (Fotomontaje E'a)

«Lo confuso se ha aclarado», dice la socióloga refiriendose a las acciones de Lugo.

(Publicado hoy en el diario ABC Color) Pasó la borrachera electoral y las cosas en el gobierno de Fernando Lugo están mucho más claras. Es un gobierno “de tendencia neoliberal que favorece al agronegocio, con seguridad tipo Colombia”, nos dice Mariel Palau. La socióloga dice que el retiro del Partido Comunista es señal de mucho descontento en el “campo popular”.

“Lo confuso se ha ido aclarando”. Mariel Palau entiende que el alejamiento del Partido Comunista de las filas gubernistas es una muestra de que hay ya un análisis más maduro del rumbo que ha ido tomando el gobierno de Fernando Lugo. Sostiene que  las primeras grandes expectativas que rodeaban al gobierno fueron desgranando por el lado de la derechización del proceso político y que muy pronto temas fundamentales de los sectores populares como la reforma agraria quedaron flotando en una extensa telaraña de justificaciones.

Ella cree que la primera señal emitida con fuerza por el PC es síntoma de un serio malestar de varias organizaciones sociales con dicho rumbo. A criterio de Palau, el gobierno de Fernando Lugo, “acorralado por la derecha parlamentaria y sus grandes voceros mediáticos”, fue tomando el rumbo exacto para configurar un gobierno de clara tendencia neoliberal.

“Se va desdibujando la imagen del progresismo. Yo creo que hubo demasiadas expectativas. Estas expectativas fueron fruto más de la frustración que de un proyecto claramente transformador”, sentencia.

Se va aclarando el panorama

Al criterio de la socióloga, este es el tiempo en que van quedando más claro el modelo de desarrollo, el modelo de seguridad y de intereses dentro del Gobierno.

“El modelo económico es neoliberal, favorece al agronegocio y fue forzando un estilo de seguridad tipo Colombia”, resuelve.

En este escenario, los movimientos campesinos, por ejemplo, vuelven a plantear que las luchas en las calles son imprescindibles porque el enredo institucional así lo exige.

“El desafío claro pasa por retomar las luchas populares, pasa también por retomar la bandera de la reforma agraria, campo en el que no hay avance y ahora ya casi no se habla del tema tierra o si se lo hace es de forma muy desdibujada, desordenada”, asegura.

Mariel Palau nos dice que las banderas sociales levantadas por el gobierno de Fernando Lugo han quedado en el limbo porque las acciones y las resoluciones más importantes “siempre fueron de centro a la derecha”, por más que en el discurso primero hayan sido centrales.

En cuanto a la izquierda y su participación en el proceso político, ella dice que no hay una sola izquierda y que no toda izquierda se sumó al proyecto abierto en las elecciones de abril de 2009. “Allí, por ejemplo, está el Partido de los Trabajadores, que desde un principio se presentó como oposición al gobierno de Fernando Lugo”, comenta.

Bastión de la derecha

En este período, Palau establece que  el bastión de la derecha y sus grandes medios de comunicación fueron el Parlamento y  tampoco cree que haya habido voluntad real por superar esta campaña establecida para cerrar cualquier posibilidad de que el gobierno vire a la izquierda. En ese juego, “la izquierda quedó bastante sometida. Ahora esos nudos se están desatando. Hay signos claros en diferentes sectores”.

Este cerco y la falta de voluntad real del gobierno de sostenerse “en el movimiento popular” ha hecho que finalmente  se haya buscado “una gobernabililidad en el cuoteo, como en un mercado de cargos y prebendas”, nos dice en referencia a los acuerdos últimos establecidos en el Congreso.

Ella avizora un 2011 de acciones directas desde los movimientos organizados con agendas que no estén dictadas por el gobierno, “ni que sean solamente una respuesta ante la amenaza de golpe de la derecha”.

Ella cree que no es necesario que los partidos considerados de izquierda dejen  los espacios institucionales, sino que es hora de separar las aguas: “De retomar la disputa en las calles, en las ocupaciones, más allá de las negociaciones políticas institucionales”. Porque, según ella, está demostrada la línea. “Cuando se negocia en espacios institucionales por tierra, vivienda, salarios y otras demandas, hay que acompañar todo esto con la movilización. No se puede sentar a negociar reforma agraria, por ejemplo, sin la gente movilizada. Solamente hay respuesta cuando la gente presiona y se moviliza”, expresó.

De presiones, negociación y movilización

“Cuando se negocia en espacios institucionales por tierra, vivienda, salarios y otras demandas hay que acompañar todo esto con la movilización”, nos dice la socióloga Mariel Palau, como tratando de prefigurar el rumbo que debieran tomar las fuerzas consideradas de izquierda en su relación y participación con y en el gobierno de Fernando Lugo.

Ella, muy cercana al movimiento campesino, sentencia: “No se puede sentar a negociar reforma agraria, por ejemplo, sin la gente movilizada. Solamente hay respuesta cuando la gente presiona y se moviliza. Eso lo demuestra nuestra historia de luchas y reivindicaciones”.

Es un poco en la línea que había planteado el politólogo argentino Atilio Borón en su visita a Paraguay, al decir que “sin movilizaciones y presiones de los pueblos todo gobierno se derechiza”.

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