El fallido juicio político a Frauderico

En paralelo al desarrollo de los protocolos de la asunción de Horacio Cartes, frente al Panteón de los Héroes se representó una obra teatral de despedida a Federico Franco en la que el ahora exmondatario fue sometido a un (sin)juicio.

Frauderico y Afano, en el centro de la escena. Observan los senarratas Jarely, RTA, Monsanto, entre otros.

“Se va el golpista ladrón, se va el golpista ladrón”, retumbada el celebrado éxito de Mario Casartelli. “Frauderico deja un país sumido en la desesperación por los salarios y jubilaciones de hambre que padece gran parte de la población”, indicó uno de los presentadores.

Y así se inició la obra que transcurre en la República del Tembiguái sobre el automandato de Frauderico Franco, una puesta de RC Producciones.

“Por la condena, por la condena, por la condena”, se escuchó nuevamente en los parlantes y la sentencia sonaba tan escalofriante aún como 14 meses atrás.

Ahí estaban los angurrientos senarratas y dipuchorros, calzando sus pañuelos colorados y azules. Le secundaban los partidos Amóntema Plata Querida y el Partido Demorrático Progolpista (PDP).

Así, intervinieron el payasesco Alfredo Jarely ostentando su avión y el diputado Óscar Chuma, esta vez haciendo de abogado defensor. Chuma reclamaba que plagiaron su “líbelo” acusatorio y hacía gala de sus largas orejas que evocaban aquel epíteto de la infancia: “No sabe, no sabe, tiene que aprender”. No podía faltar Calé, con sus naipes y cigarrillos a cuestas.

Los muertos en Curuguaty, entre campesinos y policías, también realizaron su demanda de justicia y esclarecimiento del caso. “Esos no son más que fantasmas”, respondió Frauderico. En el fondo los presidentes del Mercosur observaban la escena.

“Mi Rafa está muy deprimido. No pudo venir porque tomó su tranquinol. Ayy… mi Rafa, perdió alegremente en la fórmula. Ni a los premios salió”, fue la acusación de Desirée Nazi a Frauderico. Este se encontraba sentado en el banquillo de los acusados, que no era sino una valija cubierta de una bandera azul. A su lado, su esposa, Emilia Afano, con una pañoleta de barras y estrellas en la cabeza y unas gafas alusivas a la moneda norteamericana.

Las acusaciones se mezclaban entre cargos de corrupción y algunas de las medidas impulsadas por Lugo como las mensuras. También otras como haber bebido vodka de origen ruso en una fiesta, el atentar contra la sagrada “sojeranía” con la firma del Protocolo de Ushuaia II, por el aumento de las protestas docentes y la crecida del río Paraguay.

Frauderico también fue señalado por su endeble actuar contra la imitadora Malena Bareiro, a quien solo tiraron en la camioneta, pisaron el cuello y la llevaron a la comisaría por haber cometido el acto de atrevimiento de representar un personaje mudo frente al local de PLRA. En este punto los dedos acusadores apuntaron contra su ministro del Interior, Chantelo Caballero.

Entre los acusadores apareció luego el fiscal Jalil Yapún Ratín, quien entre sus distintos méritos profesionales se destacó por haber hecho el milagro de la multiplicación de las cajas, superando incluso a la película “7 Cajas”.

En su descargo, Frauderico mencionó como logros de su gobierno la elaboración del Libro Blanco, donde están registradas “obras del mío yo gobierno”, según dijo. También mencionó el Museo de la Memoria de su presidencia, el primero de la historia del Paraguay, que erigirá en su nombre y donde exhibirá objetos de su pertenencia como calzoncillos y donde quedarán registrados sus logros de estadista.

Pero el argumento más fuerte en su defensa fueron los billetes verdes que llevaba en la maleta y que hicieron delirar a los senarratas. “Por la absolución”, fue el veredicto unánime que retumbó en el hemiciclo.

Frauderico guardaba un as bajo la manga. Los senarratas Calé, Chuma, entre otros, se rinden a sus pies.

Frauderico aprovechó la sesión del fallido impeachment para lanzarse laureles como la Gran Cruz del Orden al Automérito, La Gran Cruz al Orden de la Represión, La Gran Cruz al Orden de la Crucifixión del Pueblo Paraguayo, La Gran Cruz al Orden de la Metida de Mano en la Lata, La Gran Cruz al Orden de la Falta de Suministros en Salud, La Gran Cruz al Caos total en Educación, entre otros notorios logros de su paso por el poder, como haber promovido la ley del mbarete y el ñembo oso.

“Me voy por la puerta grande para llevar todo lo que llevo y de pura generosidad dejo plata para gastos sociales por un mes”, se despidió Frauderico. En la escena no podían faltar sus aliados estratégicos como Rio Tinto Alcan y Monsanto.

“Se va, se va Frauderico. /Se va el golpista ladrón./ Y en las arcas del Estado deja flor de agujerón/”, repetía la canción.

“Frauderico a Tacumbú, Frauderico a Tacumbú”, corearon los presentes antes de iniciar una marcha por el centro custodiados por los antimotines, que iban cerrando el paso de las calles para impedir que los manifestantes bajen hacia del Palacio de Gobierno y la Catedral, donde se realizaban los ritos que demostraban ante el mundo la «unidad granítica» de la familia paraguaya.

 

Chuma celebra a carcajadas el beso entre Frauderico y Afano.

Los muertos en la masacre de Curuguaty pidieron justicia.

Frauderico saluda al lado de su socio estratégico Monsanto.

 

Los presidentes del Mercosur siguieron atentamente la escena.

 

 

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