El Estado se administra como una parcela feudal

José Tomás Sánchez está realizando una maestría en Administración Pública en la Universidad de Cornell, Estados Unidos. Fue jefe de gabinete y ministro de la Función Pública en el último período del gobierno de Fernando Lugo.  Acá la entrevista.

-¿Por qué tanta diferencia salarial en Itaipú, Yacyreta con las demás depedencias del Estado?

No sé los detalles de las políticas salariales de Itaipú y Yacyreta, porque estas binacionales no se rigen bajo la ley 1626/00 de la función pública.

Entre lo que se suele usar de explicación está el hecho de que a al ser entidades binacionales deben regir políticas salariales iguales para ambas márgenes, o sea, equiparar los salarios del lado paraguayo con el lado brasilero y argentino, según cada caso. Y en Brasil y Argentina los salarios de quienes trabajan para sus Estados, en sí mismos, ya son elevadísimos comparados con los salarios mínimos de sus países y por supuesto con lo que se gana en la función pública paraguaya.

Es interesante que en Paraguay, a pesar de que la ley establece que debe haber políticas salariales, no las haya formalmente.

-¿Significa que no existe?

Y claro que no. Existió y existe. Cuando llegamos en el 2008, nos dimos cuenta, por ejemplo, que había una tremenda precariedad laboral en los eslabones jerárquicos más bajos (El Estado violaba muchísimo la ley al no pagar siquiera el salario mínimo, habiendo casos de instituciones donde el 80% de los funcionarios cobraban menos que eso).

-Ahora, vayamos a las entidades en general. Hay demasiada diferencia entre una jefatura (con menos de cuatro empleados) y los trabajadores. Hay demasiada diferencia entre nombrados y contratados, por ejemplo…

No sé cómo está hoy el tema. En el 2008, entre cargos permanentes (nombrados) había  instituciones con precariedad laboral elevada, con más de la mitad ganando menos del mínimo. Eran los casos, según recuerdo, del Ministerio de Defensa y Justicia y Trabajo. Eso se fue corrigiendo y fue uno de los logros del gobierno haber llegado a que ya no se creen cargos permanentes por debajo del mínimo. No sé cómo está ahora o qué paso bajo los liberales. Ahora, me llamó la atención que hace poco vi llamados a concurso de la Cancillería, sin el logo de que eran concursos acompañados por la SFP, donde los rubros eran menos del mínimo. Hay que ver qué pasa ahí.

Luego, comparando entre los cargos permanentes de niveles jerárquicos más bajos y los más altos, formalmente, en general, no había mucha distancia, tal como lo hay en el sector privado.

-Y qué pasa entonces

En la función pública los niveles más bajos ganan más que en el sector privado y en los niveles más altos, menos. Eso implica un problema, porque el Estado paraguayo termina formando muchos cuadros técnicos para el sector privado, la cooperación, organismos internacionales, ya que la gente va formándose, ascendiendo, ganando experiencia y luego salen cuando alcanzan un techo salarial.

-Y qué falta

El hecho que no exista una Carrera del Servicio Civil en pleno funcionamiento, con su concomitante política salarial, eso socava las chances de que el Estado pueda atraer sus mejores talentos.

-¿Y la precariedad de los contratos?

Eso era terrible también. Porque están  aquellos que están por el Código Civil y los que están por el Código Laboral (los llamados jornaleros). Ante la brutalidad de recontrataciones por años, sin acumulación de derechos, se había generado una política de desprecarización salarial para frenar situaciones como los despidos arbitrarios, la contratación supuestamente temporal pero para tareas de cargos permanentes, la falta de seguridad social, etc…

Es interesante que la violación de derechos de aquellos contratados bajo el régimen civil se daba de facto, pero también se daba (y quizá se da) de facto y formalmente la violación de los derechos de quienes están por el Código Laboral, porque no se les da IPS, no acumulan antigüedad, no tienen jubilación…  aunque formalmente les corresponda.

-Cómo afecta en el funcionariado tantas diferencias de status entre nombrados, contratados, jefaturas con disposiciones sobre viáticos, viajes, becas…

Antes del golpe, estábamos por sacar un decreto para la incorporación de los jornaleros y jornaleras del Ejecutivo al IPS. Más que las diferencias de estatus, que se da en cualquier sociedad, lo que funde es la posibilidad de tener una burocracia orientada a la promoción de derechos, a la provisión de  servicios, a la protección social, a los resultados, a la dignidad. Es que no existe una carrera institucionalizada que se respete por todos/as, que sea clara, y que proteja a quienes trabajan en la función pública de la polítiquería, las arbitrariedades, la ley del más fuerte, las discriminaciones.

¿Y entonces…?

Entonces no hay sentido de justicia, de igualdad, porque al no haber incentivos para el buen servicio público, al no haber protección contra el abuso de poder, se genera una función pública como dispuesta a cumplir con las labores que necesitan los diversos sectores que componen  la sociedad paraguaya. Estos problemas de salarios, planilleros, inequidades, tiene que llevar a desarrollar políticas que mejoren esas situaciones para toda la institucionalidad pública, en todo lo que refiere a una carrera del servicio civil, cuyo desarrollo técnico ya está ahí en la SFP. No pasa por elevar la ira contra el funcionariado público.

-De hecho no pasa por ahí, pasa por lo que se percibe como una sociedad de casta que organiza privilegios y dádivas en detrimento del derecho.

Exacto. La lógica que persiste en la función pública es la lógica de poder que se reproduce en toda la sociedad. La del Señor Feudal, su estancia y sus súbditos.

Es interesante ver que incluso en instituciones pequeñas, cada dirección está separada por abismos de otras direcciones, cada jefe busca determinar los premios y castigos para sus súbditos, generando una lógica de poder vertical que es totalmente arbitraria, a pesar de tratarse  del Estado, y una lógica de cooperación horizontal sumamente precaria, sea entre direcciones de una misma institución, o entre instituciones o entre poderes del Estado.

Es brutal como la lógica se reproduce buscándose más ministerios y secretarías, en vez de potenciarlos juntando aquellas instituciones con funciones similares o complementarias

¿Y un presidente (de la República) qué parte tiene en todo esto?

El Presidente tiene en verdad poca capacidad de maniobra en cuanto a direccionar las políticas públicas, porque tiene cerca de 100 instituciones bajo su mando directo, cuando no deberían ser más de 10 o 15 ministerios. ¿Por qué? Por esa lógica de poder está impregnada en el funcionamiento del Estado, donde lo importante es la cantidad de súbditos, el tamaño de la estancia y el cargo de Señor Feudal.

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