el espejo: pensando desde trotte

Un análisis del médico y siquiatra Agustín Barúa, con un estilo muy particular*.

Adolfo Trotte escoltado.

Por: Agustín Barúa.

primero fue durante el almuerzo: entre la conversa, el hambre y la ruidera, no entendía la noticia. esa noche de nuevo el noticiero, esta vez ya como pegado al televisor de lucho en ñemby… aun sin saber bien porque.

ahora, con ganas de entender, mientras escribo.

este «desde» no pretende negar una responsabilidad personal que cada vez se hace más obvia; ahora: ¿qué y cómo pensamos y hacemos como sociedad, desde esto?

lo paraguayo aterrorizado

la discusión acerca de que si “qué hizo y dejó de hacer la familia”: en el cotidiano nacional, creo que resultarían in-comprensibles nuestras conductas sin reconocer la vigencia de un terror social intensísimo de complejo origen y en múltiples ámbitos: de clase, de género, generacional, lingüístico, territorial, étnico, estatal, y sigue.

que somos pasivxs, miedosxs, que no somos como «los kurepas» o alguna otra comparación ligera, sin embargo las relaciones de poder sujetan de variadas -y subestimadas- formas nuestro elegir; entonces, ¿cuán posible es hablar, decir, denunciar? mientras oía a las familiares de sonia, pensaba en santiago leguizamón, en mariano jara, salvador medina, el mismo sindulfo agüero y tanta gente activista más, brutalmente castigadas por el terror, y pensaba en el miedo que deben seguir teniendo estas mujeres tías, mientras seguían hablando.

por otro lado, el terror ¿justifica? justificar, que palabra que suele pretender obturar el pensar;  más que eso, tenerlo en cuenta puede ayudar a comprender, y tal vez a cambiar.

lo futbo – mafioso, este código

el entramado futbol-política estatal-mafia… ODD, cartes y cuantos más: esta mezcla de captura de lo divertido, de las pasiones, con una lógica hipercompetitiva, cuasi caníbal, furiosamente mercatilizante, insolidaria.

si bien el fútbol se preserva más allá de esto (me viene de «perfección» -la canción de legiao urbana- la frase: la lágrima es verdadera), ¿qué hacer con esta grosera evidencia, y con sus formas de ocultarse?

clase social y feminicidios

dionisia se llamó una mujer bañadense: hace unos meses, y tras años de violencia de pareja (sumada a la desigualdad social, esa violencia que tanto nos cuesta incluir para pensar lo que pasa), vivió su último episodio: en una discusión huyó cuando la trataba de asfixiar con una remera, se refugió en la casa de la hija, su pareja la siguió allí, ella se desplomó, fue a la unidad de salud de la familia donde viendo que estaba en coma la envían al hospital de barrio obrero donde, en la urgencia, morirá.

dionisias: esas que no estuvieron en colegios privados ni tienen cirugías tantas,

esas que no serán ningún titular (ni de crónica),

esas que no tienen siquiera el derecho a ser ignoradas como quizás pase con sonia.

¿vernos varones?

dos experiencias:

– hace unos meses ya, hablábamos del resultado de una propuesta: crear un espacio grupal de varones con el nombre «ser machos, duele». la respuesta a la invitación fue nula, de 20, solo uno respondió.

– una vez decía un compa psicólogo, sobre nuestro trabajo en salud mental en los bañados de asunción, que este está feminizado, y que nuestra propuesta resulta tan ajena como rechazante para los varones.

en general, ¿cuánto estamos pudiendo pensar las masculinidades?

¿que pudiera facilitarnos esto?

¿dónde hay aportes para esto: universidades, movimientos sociales, instituciones estatales…?

legitimidad-es

y no, no me siento bien tecleando esto.

al escuchar lo que decían acerca de trotte, las familiares de sonia,

me vi:

mis miedos, mis inseguridades, mis huidas, mis violencias…

ahí estaba trotte,

sos-teniéndonos,

este maldito espejo.

* La falta de mayúsculas es intencional, a pedido del autor, quien dice buscar interpelar «las reglas de lo mayúsculo», así como abrir la pregunta: ¿Donde hay normalidad?

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